El Renacimiento

Tuvo su origen en Italia en los siglos XIV y XV, y llegó a su apogeo en el siglo XVI. De Italia se extendió lentamente por Europa.


La plenitud del Renacimiento se vive entre 1520 y 1570. Los gustos italianos comienzan a expandirse por el resto de Europa.

En la ciudad de Florencia en Italia se fue conformando una burguesía con alto poder económico que daría fuerza al Renacimiento. La familia de los Medicis fue la protectora de connotados artistas de la época que pudieron dedicarse a crear sin preocuparse del aspecto económico.

En la arquitectura, el renacimiento se caracterizó por el uso de cúpulas y grandes construcciones. En 1506 Donato d Angelo Bramante terminó su conocido proyecto para la basílica de San Pedro en el Vaticano. Los palacios se adornaron con bajorrelieves o de esculturas.

El Renacimiento no sólo tuvo influencia en el arte sino que en otros ámbitos de la cultura como las letras, la arquitectura, etc.

Gracias a la creación de universidades, escuelas y a medida que avanzaba el 1500, la arquitectura Italiana se abre camino en diferentes países europeos: en Inglaterra muy lentamente, en los países escandinavos e incluso en Polonia y en la Rusia de Iván III.
En Francia la influencia fue más fuerte. En 1546 comienza Pedro Lescot la construcción del Louvre, que seria el monumento más importante renacimiento francés.

En España, durante el reinado de los reyes católicos, también se toman en cuenta las tendencias renacentistas. La obra cúlmine en ese país es El Escorial.