Atila

Conoce la vida del Rey de los Hunos, Atila.


Atila fue el más poderoso y relevante rey huno en la historia, al conseguir expandir enormemente sus dominios territoriales. Gracias a sus campañas militares logra asolar, tanto el Imperio Romano de Oriente como de Occidente, provocando en gran medida, su inminente caída.

Ascenso al trono

Atila fue un rey de los Hunos que vivió entre los años 395 y 453. Ascendió al trono tras la muerte de su tío, el rey Rua, en el año 434, quien le heredó el reino a los hijos de su hermano Mundzuk.

Tras un corto periodo compartiendo el poder con su hermano Bleda, este último fallece de causas desconocidas, siendo barajada por los historiadores, la posibilidad de que Atila lo hubiese asesinado. Como sea, a partir del año 445, Atila comienza su reinado en solitario.

El reino de los hunos

Los hunos eran un pueblo estepario procedente de China, que fue bruscamente movilizado hacia Europa. Tras de este hecho, el pueblo huno fue asentándose en Panonia, territorio que corresponde a lo que hoy es Hungría.

La extensión del dominio huno, en el momento de Atila tomar el poder, iba desde el mar Caspio hasta los Alpes y el rey Rua había logrado la unificación de los pueblos.

Invasión en el Imperio Romano de Oriente

Los primeros ataques del ejército huno al Imperio Romano se dieron por Oriente, llegando a ingresar a Constantinopla entre los años 441 y 443. A los lugares que invadió les impuso un rígido sistema tributario.

Junto con su hermano Bleda, logró negociar un tratado que les permitió establecer una serie de medidas que los favorecieron, como activar el comercio y establecer una cuota por el rescate de cada prisionero romano en manos de los hunos.

Satisfechos con el tratado pactado con Teodosio II, emperador el Imperio Romano de Oriente, se adentraron hacia el continente con el fin de expandir sus dominios territoriales. Gracias a su retirada, el emperador reforzó los muros de Constantinopla y fortaleció las líneas defensivas del Imperio.

Invasión del Imperio Romano de Occidente

En el año 451, Atila irrumpió en Galia para posteriormente invadir el reino visigodo. Fue derrotado en la Batalla de los Campos Cataleúnicos que lo obligó a retirarse. En esta campaña logró conseguir victorias en Metz y Orleans, sin embargo, una coalición entre burgundios, visigodos, romanos y francos impide su éxito.

Al año siguiente, decide invadir el norte de Italia, logrando sendas victorias en Milán, Padua y Aquileya, generando una fuerte migración de los habitantes de las ciudades asoladas por el ejército huno. El Emperador romano Valentiniano III, estuvo al borde de ser derrotado e incluso tuvo que retirarse de la capital.

El papa León I logró detener el avance de Atila, estableciendo pagar un tributo a cambio de que los hunos se retiraran. Tras de esto, Atila regresa a Panonia donde termina por vivir sus últimos días, falleciendo al poco tiempo después, en su noche de bodas, a causa de una apoplejía.

Logros y legado

Entre los logros del reinado de Atila destaca la unificación y organización de las tribus en pos de la conquista territorial. Sin embargo, su legado no perduró y esta unidad se disolvió tras su fallecimiento.

Gracias al alcance de sus campañas, Atila es considerado el rey huno más poderoso de la historia. En Occidente, se ganó el apodo de “el azote de Dios”, por su nivel de crueldad y por la destrucción que causaba a su paso. Los hunos lograron hacer retroceder a lo que quedaba del Imperio Romano de Occidente, provocando su inminente extinción.

Elac, el hijo y sucesor del rey Atila, no pudo sostener el imperio de su padre, siendo derrotado por un ataque germánico liderado por Arderico en el año 454. Posteriormente, los hunos debieron retirarse hacia el territorio aledaño al Volga.

Los hunos dejaron de convertirse en una amenaza para Europa pero gracias a su presencia, los mongoles vieron un impedimento para seguir avanzando.