Constantino el Grande

El emperador romano Constantino el Grande, muerto el año 337 , es considerado como el más grande impulsor del cristianismo, en toda su historia.


No está claro cuando nació, pero algunas fuentes apuntan el día 27 de febrero del 272. Ese día llega al mundo Flavio Valerio Aurelio Constantino. Su lugar de nacimiento fue Naissus, en la actual Serbia. Su padre fue el emperador Constancio Cloro, y su madre la sirvienta de este, de nombre Elena.

La lucha por el Imperio

Al morir su padre el emperador, Constantino fue proclamado emperador el año 306, pero su situación de nacimiento fuera del matrimonio lo forzó a una seguidilla de guerra civiles contra quienes pretendían el trono. Debió enfrentar a los “legítimos” Galerio, Constantino (de su mismo nombre), Licio y Maximino Daya, y a un igual que él, ilegítimo, Majencio.

Elena

En una de esas batallas, contra Majencio, luchando por el control de Roma, Constantino ordenó poner una cruz en los escudos , con una inscripción que decía “bajo este sigo vencerás”. El triunfo lo acercó a la creencia cristiana. No fue fácil romper con el culto solar, el más popular en esa época. Existen algunas especulaciones respecto del verdadero origen del cristianismo de Constantino, que apuntan a que su madre Elena habría sido siempre una cristiana.

Constantino el Grande

Tras los triunfos sobre todos sus enemigos, el hijo de Constancio Cloro asume como Constantino I emperador romano y será conocido como El Grande.

Edicto de Milán

En 313 se proclamó el Edicto de Milán, en que Constantino pone fin a las persecuciones a los cristianos y les devuelve los bienes que por ese concepto habían sido confiscados. Su idea es, según muchos historiadores, más que religiosa es política. Sabe el fracaso que han tenido las persecuciones al cristianismo por dos siglos, y sabe que las diferencias religiosas rompen la unidad romana. Constantino cree que bajo el cristianismo, que por cierto ha demostrado sus grandes capacidades organizativas, el Imperio Romano volverá a ser lo grande y poderoso que fue antes. Constantino tiene claro que no puede romper bruscamente con la religiosidad existente, por lo tanto el año 315 inaugura el “Arco de Constantino”, un símbolo de su triunfo. En este arco triunfal hay imágenes de Apolo, Diana y Hércules. El análisis de sus cartas lleva a la conclusión que Constantino no estaba lo suficientemente preparado en teología como para llevar a cabo la transformación religiosa. Se sostiene que en realidad transfiere los ornamentos e incluso algunas fechas de festividades desde las religiones paganas al cristianismo.

Un cristianismo romano

Sus aportes a la Iglesia Cristiana fueron enormes. Ordenó construir en Roma una basílica en el lugar donde supuestamente fue crucificado Pedro. En Jerusalem construyó la iglesia del Santo Sepulcro, donde al parecer Cristo fue crucificado. El  año 314 los cristianos atacan a los paganos, específicamente el culto a Artemisa. El año 319 Constantino prohibe construir nuevos templos no cristianos. La persecución contra ellos toma fuerza, muriendo asesinados numerosos sacerdotes paganos. El año 316 se prohibe adivinar el futuro, la magia y los sacrificios privados. El muy antiguo templo del dios Apolo también fue saqueado. Se ha logrado establecer que muchas de estas decisiones tendrían el origen en Elena, madre de Constantino.

Constantinopla

El Imperio era completamente controlado por Constantino. Tomó una decisión muy trascendental, trasladó la capital desde Roma a Bizancio, en el Asia Menor, a la salida del Mar Negro. El antiguo nombre Bizancio fue cambiado a Constantinopla (y mucho después a la denominación actual Estambul).  Allí sus vínculos con el cristianismo llegaron a un nivel cotidiano. Los obispos cristianos son sus invitados permanentes a la corte imperial y por cierto ya gozan de privilegios tributarios y el derecho a usar el correo imperial.

Muerte

Poco antes de morir Constantino se convierte al cristianismo, pasando a ser el primer emperador romano en serlo. El 22 de mayo de 337 fallece en Nicomedia, en la actual Turquía. Estuvo activo hasta el final, pues en esos momentos preparaba una guerra contra Persia. Al morir habría tenido unos 65 años de edad.