Otón I

Conoce la vida y obra de Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.


Otón I (912-073) fue un emperador del Sacro Imperio Romano Germánico que logró fortalecer el Reino Alemán y posicionar un imperio en occidente que mantuvo la herencia carolingia. Su legado y dinastía perduró con el correr de los siglos.

Dinastía y ascenso al trono

Otón I o Otón el Grande fue un duque de Sajonia, rey de Alemania y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico nacido en Walhausen.

Fue miembro de la dinastía sajona e hijo del duque Enrique el Pajarero de Sajonia, o también conocido como Enrique I, tras obtener el trono alemán en el año 920. Fue hijo, asimismo, de Matilde de Westfalia, quien lo influenció religiosamente desde temprana edad.

Se casó con la hija del rey Eduardo de Inglaterra, Edith, con la que tuvo una hija y un hijo. Se casó en segunda nupcias con Adelaida de Italia en el año 951.Tras la muerte de su padre, en el año 936, fue elegido rey por los duques alemanes.

Primeros años de gobierno

Sus primeros años estuvieron marcados por rebeliones internas que se dieron en el corazón de la aristocracia territorial, por lo que tuvo que apelar a una política tendiente a exigir y hacer valer los derechos de vasallaje sobre los ducados, llevando a cabo una política que intentó recuperar el poder del rey sobre la elección de sus duques.

Gracias a los conflictos armados que se dieron producto de estas rebeliones, Otón pudo hacerse del control de nuevos territorios. Impulsó a los condados y redujo las atribuciones de los ducados. Esto favoreció el fortalecimiento de nuevos ducados que mantuvieron su lealtad al rey, prestándole servicios en la defensa del orden. Sus reformas administrativas sentaron las bases del orden feudal, característico de la Edad Media.

Rebelión de Liudolfo y conflicto con los magiares

Su hijo Liudolfo organizó una rebelión contra él en los territorios del sur, reclamando mayor participación en el gobierno. Esta rebelión fue aprovechada por los magiares, quienes eran bárbaros de Hungría que ingresaron al territorio otónida generando gran alarma. Esto favoreció la unión en torno a la monarquía, permitiéndole a Otón, sofocar rápidamente la invasión.

Mientras tanto, se firma la Dieta de Auerstadt, en la cual se firma la paz y se determina arrebatarle el ducado a su hijo.

En el año 955, Otón derrota definitivamente a los magiares. Tras múltiples campañas, logra estabilizar las fronteras orientales y expandir su territorio de dominio, en donde promovió la integración y evangelización.

La Iglesia Imperial

Las rebeliones internas propiciaron el surgimiento de la Iglesia Imperial, en la cual Otón buscó una alianza eclesiástica para lograr la estabilidad política. El monarca  le otorgó grandes poderes administrativos a la Iglesia.

De este modo, el rey llevó a cabo una reforma religiosa que permitió el surgimiento del Renacimiento Otónida, que favoreció la vida espiritual y religiosa y el enriquecimiento intelectual de los miembros eclesiásticos. En este movimiento cultural, las mujeres que rodeaban al monarca tuvieron gran relevancia y participación.

Imperio y muerte del emperador

Otón soñaba con instaurar un Imperio que mantuviera la herencia del Imperio de Carlomagno. Llevó a cabo una enorme reforma y reorganización interna del Reino Alemán que le permitió fundar el Sacro Imperio Romano Germánico.

Su matrimonio estratégico con Adelaida, le permitió conseguir el trono italiano. Fue coronado emperador por el papa en el año 962 que permitió refundar el Imperio en Occidente.

Otón se enfrentó al poder papal  y de la nobleza romana haciendo valer su poder como emperador interviniendo directamente en la elección de papas a su favor, a pesar de la fuerte resistencia que se presentó ante esto.

El emperador murió el 7 de mayo de 973 y fue enterrado en la Catedral de Magdeburgo. Su hijo Otón II, nacido con Adelaida, fue su sucesor en el trono.

Entre sus mayores logros destacan la constitución del primer estado alemán y la persistencia del imperio otónida a lo largo de varios siglos.