Unicelular y pluricelular

Conoce cómo se clasifican los organismos de acuerdo al número de células que los forman en: unicelulares o pluricelulares.


La invención del microscopio en el siglo XV abrió las puertas del estudio de las células, sin embargo estas no son exclusivas del mundo microscópico, ya que según fue estipulado años más tarde por Schleiden y Schwann, tanto animales como plantas están constituidos por al menos una célula. Los seres humanos estamos constituidos por millares de células de diferentes tipos y funcionalidades y así, todos los organismos que consideramos vivos independiente de su naturaleza. Si excluimos las diferencias funcionales y morfológicas, podemos generalizar, al igual que lo hace la teoría celular, que todo lo vivo está formado por células. En ese sentido habrá organismos formados por una sola célula, denominados unicelulares, y organismos formados por más de una célula, denominados pluricelulares. Los seres humanos somos entonces organismos pluricelulares.

Organismos unicelulares

Los organismos unicelulares son los primeros que poblaron la Tierra hace millones de años. De características simples y organización estructural básica, los primeros organismos unicelulares poseían un modelo celular procarionte. El surgimiento del modelo celular eucarionte permitió aumentar la complejidad estructural de las células, pero no la cantidad de células que formaban un organismo (al menos en primera instancia), por lo que los primeros organismos eucariontes también fueron unicelulares. Actualmente aún existe una gran diversidad de organismos unicelulares procariontes, entre los que destacan las bacterias; a nivel de este grupo hay una gran diversidad de formas y tipos de bacterias que determinan múltiples especies, las cuales son capaces de colonizar y sobrevivir en una gran gama de hábitats que para otros organismos sería imposible habitar. Las bacterias son organismos muy pequeños que por lo general se asocian a procesos infecciosos y/o patógenos que afectan a nuestra salud. No todas las bacterias son nocivas para los seres humanos, muy por el contrario algunas de ellas entregan grandes beneficios a nuestra vida, por ejemplo, aquellas que logran sobrevivir en nuestro tubo digestivo o ciertas especies que son utilizadas en industrias como la minería y metalurgia. Por otro lado, los organismos unicelulares eucariontes, muchísimo más recientes desde un punto de vista evolutivo, poseen una mayor complejidad estructural al poseer una serie de organelos que aumentan la eficiencia de sus procesos metabólicos. Entre ellos destacan los denominados protozoos, los cuales fueron descritos por primera vez desde la época de Janssen (los denominados “animáculos”. De tamaño mucho mayor a las bacterias, los protozoos también son capaces de explotar los nichos ecológicos con gran eficiencia, lo que le permite habitar muchísimos lugares. Tanto las bacterias como los protozoos poseen vidas libres en los medios en que logran prosperar y sobrevivir, sin embargo varias especies de ellas son capaces de formar agruparse, formando colonias, las cuales se piensa que eventualmente habrían servido de antesala para el surgimiento los organismos pluricelulares. Las colonias bacterianas y/o agrupaciones protozoarias no pueden ser consideradas como organismos pluricelulares ya que carecen de los atributos necesarios para formar un tejido (conjunto de células unidas entre sí y que comparten una función específica).

Organismos pluricelulares

Los organismos pluricelulares están constituidos por más de una célula, y por lo mismo requieren de una organización celular de alta complejidad que sustente esta unión celular efectiva. En la actualidad, todos los organismos pluricelulares son eucariontes (no existe registro de procariontes pluricelulares). Los primeros organismos pluricelulares que aparecen en la historia evolutiva corresponden, por un lado a algas simples (vegetales) y esponjas (animales) y desde allí van incrementando su complejidad. Los organismos pluricelulares mantienen su estructura a través de la existencia de una lámina basal, la cual sirve como puente de unión y anclaje de las células que forman a un organismo pluricelular, específicamente a los tejidos que constituyen a estos organismos. Cuando un grupo de organismos unicelulares forma una colonia, ésta carece de esta lámina basal, permitiendo la vida libre en cada una de las células de la colonia, sin embargo en los organismos pluricelulares, la vida libre de las células que los constituye es imposible, ya que forman parte de un todo del cual no pueden independizarse: el tejido.