El cerebro

Conoce cómo funciona el cerebro y cómo este órgano coordina las funciones nerviosas superiores (emociones, aprendizaje y memoria, sueño y vigilia) en los humanos.


Generalidades

El cerebro es un órgano presente en animales de orden evolutivo “superior”, es decir más derivados en cuanto a los ancestros evolutivos que puedan tener en su ascendencia filogenética: los primeros esbozos de cerebro comienzan a aparecer en el modelo de los artrópodos (crustáceos, arácnidos, insectos), donde un puñado de células nerviosas se agrupan formando un proto, deuto y tritocerebro, capaces de coordinar las funciones motoras y sensitivas de estos animales segmentados en una porción cefálica, torácica y abdominal. Los vertebrados por otra parte, comienzan un paulatino proceso de cefalización, agrupando gran parte de los órganos de los sentidos en la cabeza (ojos – visión, lengua – gusto, oídos – audición, nariz – olfato), lo que lleva a que el modelo ancestral del proto, deuto y tritocerebro se sofistique en un encéfalo formado por un cerebro anterior, medio y posterior, representado en los mamíferos superiores como un “encéfalo”. Se sabe que existe una relación positiva entre funciones cerebrales y tamaño del cerebro, y también entre funciones cerebrales y desarrollo de circunvoluciones cerebrales (surcos en la superficie del órgano).

Organización del cerebro

La organización del cerebro humano es altamente compleja y requiere de capítulos completos en libros para ser analizada a cabalidad, sin embargo es posible establecer una organización preliminar de acuerdo a lóbulos cerebrales que se relacionan a una función general. Desde este punto de vista, el cerebro está formado por un lóbulo frontal, cuyas funciones se enmarcan en la codificación y decodificación de las emociones y la personalidad, un lóbulo parietal encargado de la codificación y decodificación de diversas sensaciones procedentes de los órganos de los sentidos (tacto, por ejemplo) y del movimiento (funciones kinésicas), un lóbulo occipital encargado de codificar y decodificar la visión, y un lóbulo temporal encargado de la codificación y decodificación de los estímulos procedentes del oído y olfato. Además, la acción combinada de estos lóbulos determina otro tipo de funciones nerviosas como el aprendizaje, por medio de la acción de la corteza cerebral (red de neuronas distribuidas a lo largo de los lóbulos) presente en los lóbulos frontal, parietal y temporal. El cerebro está dividido por una cisura central profunda, la cual le da un aspecto visual de nuez, llamada cisura interhemisférica: ésta divide al cerebro en dos hemisferios, los cuales se encuentran internamente unidos y comunicados por una estructura denominada cuerpo calloso. Existen límites naturales entre hemisferios dados por cisuras: la cisura frontoparietal, central o de Rolando, que separa los lóbulos frontal y parietal, la cisura temporofrontal, lateral o de Silvio, que separa los lóbulos temporal y frontal. Existen muchas más cisuras, al igual que lóbulos menores que agrupan más funciones específicas, sin embargo los mencionados son los más generales. Anexos al cerebro existen otras estructuras nerviosas que no forman parte del cerebro como tal pero que determinan la estructura del encéfalo: estas son, cerebelo, que posee funciones de equilibrio y coordinación motora fina y gruesa, bulbo raquídeo, que posee funciones de control de acciones involuntarias como la respiración, presión arterial, ventilación pulmonar, entre otras, protuberancia, que también controla otras funciones nerviosas involuntarias, y la médula espinal, que comunica el encéfalo con el resto del cuerpo a través de la proyección de nervios espinales.

Funciones del cerebro

Las funciones del cerebro son múltiples y en síntesis todas se relacionan con la capacidad de adaptarse a diferentes contextos y poder responder al ambiente frente a presiones de estrés ambiental en el corto, mediano y largo plazo. Así, el cerebro se encarga de la elaboración de respuestas nerviosas que surgen desde la decodificación de la información procedente del entorno captada por los órganos de los sentidos. Es función del cerebro también coordinar el movimiento, ya sea en cuanto a movimientos gruesos como alejarse de una situación estresora o de peligro, para sobrevivencia, o movimientos que requieren mayor precisión (finos), como actividades que requieren de coordinación y equilibrio, entre ellas el bailar, escribir, andar en bicicleta, entre otras. La elaboración de respuestas emocionales, codificadas por sustancias químicas llamadas neurotransmisores, las cuales son liberadas de acuerdo a patrones neuronales estereotipados (“cómo saber” cuando se debe estar alegre o triste frente a un estímulo visual o sonoro) también es una función del cerebro. Muy relacionada a esta función están la memoria, en cuanto a la estructuración de diferentes redes neuronales que también llevan a patrones, en lo cuales se establecen los recuerdos y que sirven como base para el fenómeno cognitivo del aprendizaje (recordar cómo se camina, cómo nos llamamos o cómo se suma, por ejemplo, involucra aprendizajes). La regulación de fenómenos fisiológicos sistémicos, como la presión arterial y la respiración, entre otros, tienen una fuerte impronta cerebral. Fenómenos sociales como la elección de pareja sexual, la aceptación de constructos éticos, morales y religiosos, y las leyes que controlan las sociedades, poseen una matriz cerebral indiscutida.