Tipos de energías renovables: las energías limpias

Descubre las tecnologías que han surgido como alternativas limpias a los combustibles fósiles y que además son fuentes renovables de producción energética.


Los científicos e ingenieros se han visto en la obligación de indagar nuevas fuentes de obtención de energía que eviten el inminente colapso ecológico al que se dirige nuestro planeta, y que además sigan permitiendo el crecimiento industrial exponencial de la humanidad. De acuerdo al tipo de recurso natural (renovable, no renovable e inagotable) se han desarrollado técnicas de explotación que no explotan a la ecología de una determinada zona ni que tampoco llevan al agotamiento de un recurso determinado. En general, todas las tecnologías desarrolladas para aprovechar las fuentes de recursos renovables se valen o de la transformación del movimiento (energía cinética) en electricidad, o de la transformación del calor (expresión de energía que es útil) en electricidad. El mecanismo mediante el cual lo hacen variará dependiendo de la fuente de recurso renovable que se explote.

Fuentes de energía renovable:

  • Energía eólica: es aquella obtenida de la transformación de la energía cinética del viento en electricidad, gracias a la rotación de aspas de centrales eólicas (mal llamadas “molinos”) por el viento. Es muy buena fuente de energía en lugares planos, como mesetas o desiertos, y pueden llegar a generar un 20% de la matriz energética de una ciudad grande. Al no generar desechos ni contaminantes producto de su explotación, se le considera una energía limpia.
  • Energía hidráulica: es aquella obtenida de la transformación de la energía cinética de las aguas de ríos en pendiente, gracias a la rotación de turbinas en centrales hidroeléctricas. Es muy buena fuente de energía en lugares cuya geografía se constituye de ríos anchos y caudalosos que nacen desde cordones montañosos; si bien no generan desechos ni contaminantes, la construcción de diques de contención de aguas implican fuertes impactos ambientales a los ecosistemas, al inundar grandes extensiones de tierra.
  • Energía mareomotriz: es aquella obtenida de la transformación de la energía cinética de las mareas en electricidad, gracias a la rotación de turbinas producto de las variaciones del nivel del mar en zonas especiales. Es muy buena fuente de energía en lugares que gozan de grandes extensiones de costas. No generan desechos ni contaminantes, pero su implementación requiere de estudios acabados de la geografía y oceanografía del lugar, por lo que se vuelve muy cara de sostener.
  • Energía geotérmica: es aquella obtenida de la transformación del calor contenido en aguas subterráneas a gran profundidad, para generar calefacción o transformación del calor en electricidad. Es muy buena fuente de energía en lugares donde existen aguas termales, géiseres y/o volcanes. Al igual que la energía mareomotriz, la construcción de centrales geotérmicas requiere de estudios muy acabados y lentos para su correcta implementación, por lo que no es una tecnología muy instaurada. Tampoco genera grandes fuentes de contaminación, aunque se asocia a producción de ciertos gases y minerales letales como el ácido sulfhídrico, arsénico y amoníaco.
  • Energía solar: es aquella obtenida de la transformación del calor capturado por celdas fotogalvánicas capaces de transformar este en electricidad. Es muy buena fuente de energía en lugares de alta exposición solar, como los desiertos, y actualmente son replicables en menor escala, en casas y construcciones modernas, inclusive vehículos híbridos de bencina y energía solar. Su implementación es cara pero sostenible, ya que requiere por lo general de sólo una gran inversión económica inicial.
  • Biomasa: es aquella obtenida a partir de la combustión de organismos fotosintéticos y/o fijadores del carbono para la producción de biogás. La explotación de biomasa en especies vegetales especialmente utilizadas para ello, como el rap o ciertas algas ha generado una alternativa muy viable de “renovación de gas” al acumular el gas liberado producto de la quema de plantaciones  de estas especies. La quema de estas plantaciones no genera contaminación ya que al ser especies escogidas, liberan muy poco dióxido de carbono al medio, por lo que su combustión no contribuye al calentamiento global ni genera gases tóxicos para la salud ni contaminantes para el ecosistema.