Evolución de Lamarck

Conoce los postulados de la primera teoría evolutiva con fundamento científico propuesta por Jean Baptiste Lamarck.


Hacia principios del siglo XIX, el creacionismo, a través de su modelo explicativo (fijismo) era la gran respuesta al origen de la diversidad y especies en nuestro planeta, sin embargo desde esa fecha aproximadamente, de la mano de eminentes investigadores y naturalistas, la tendencia fue inclinándose a favor de corrientes transformistas, avaladas por el incremento de la evidencia concreta en pro de estas corrientes, como fue la explosión en cuanto al registro fósil. Una de las primeras teorías planteadas en este contexto fue la establecida por el naturalista francés Jean Baptiste de Monet-Lamarck, en 1809, quien a través de la observación en campo realizada por él, más los escritos descubiertos entonces desde la Antigua Grecia donde Aristóteles planteaba el cambio gradual de los organismos de acuerdo a la Escala Natural, formuló la primera teoría evolutiva formal.

Las jirafas de Lamarck.

El trabajo de Lamarck estuvo enfocado desde el punto de vista de la observación en los animales de la sabana africana, específicamente las jirafas, las cuales tomó como emblemático ejemplo explicativo de su teoría. Usando el modelo de estos animales, Lamarck planteó que las jirafas “internamente deseaban alcanzar las hojas de las copas de los árboles más verdes y tiernas”, por ende estiraban sus cuellos, lo que se transmitía a la descendencia en forma de un caracteres que se adquieren de acuerdo a las experiencias de cada organismo. Se tiene de esta manera que:

  1. La especie ancestral del cual se habrían originado las jirafas actuales tenían el cuello corto, ya que no tenían la motivación interna ni la necesidad de estirarlo para comer los brotes y hojas más tiernos que les servían como alimento.
  2. En la medida que los árboles fueron aumentando su tamaño, las jirafas se vieron obligadas a cambiar su motivación interna y a estirar sus cuellos, heredando esta modificación a sus descendientes (carácter adquirido).
  3. El efecto del cambio motivacional de las jirafas tendría como consecuencia el aumento del tamaño del cuello en ellas, tal y como las conocemos actualmente.

Transformismo lamarckiano.

Basándose en sus observaciones, el registro fósil y lo ya planteado por Aristóteles, Lamarck estableció, causando gran polémica en la sociedad de la época, que los organismos cambiaban progresivamente en el tiempo, desde formas poco evolucionadas hasta organismos más complejos como el humano. Lamarck se encontró con una fuerte oposición de la sociedad de la época, por lo que sus escritos no fueron considerados sino hasta 50 años más tarde aproximadamente, siendo rescatados principalmente por Charles Darwin. La idea central de la teoría lamarckiana planteaba que los organismos, de acuerdo a su deseo interno de transformación y perfectibilidad, cambiaban, logrando modelos evolutivos más complejos. En general, el transformismo lamarckiano plantea que:

  • Todos los organismos existentes quieren lograr la perfectibilidad, por lo que constantemente están en busca de ella, de acuerdo a sus motivaciones internas.
  • El ambiente donde los organismos se desenvuelven es crucial para determinar estos cambios motivacionales. Si no hay presiones ambientales, no hay necesidad de cambiar la motivación.
  • Las presiones ambientales determinan el uso de ciertas estructuras, las que, una vez cambiada la motivación interna, pueden modificarse como respuesta a estas presiones. Esto es conocido en términos de Lamarck como un carácter adquirido. Los caracteres adquiridos se heredarían a la descendencia a través de a generaciones.
  • A su vez, si bien hay órganos y estructuras que se ven forzadas al cambio, hay otras que comienzan a dejar de usarse, abandonando estos órganos a su atrofia, lo que en términos de Lamarck se conoce como teoría del uso y desuso de órganos.

En la actualidad, el transformismo lamarckiano no posee el poder explicativo correcto desde un punto de vista científico, ya que los organismos no modifican a voluntad sus estructuras para generar cambios frente a presiones ambientales, y aun si así fuere, estos cambios no son heredados de generación en generación como lo demostraron experimentos posteriores en función del uso y desuso de órganos. A pesar de ello el transformismo lamarckiano marcó el precedente para investigaciones posteriores y más consolidadas como las de Charles Darwin a mediados del siglo XIX, ya que si logró vislumbrar correctamente, como su sucesor establecería más tarde, que las modificaciones evolutivas de los organismos obedecen fundamentalmente a presiones ambientales que operan de manera selectiva sobre las poblaciones.