Inmunidad y vacunas

Comprende los principios mediante los cuales ha sido posible crear vacunas y sistemas de inmunización que han aumentado la expectativa de vida humana.


El conocimiento del sistema inmune, su función y anatomía, avanzó más lento que el desarrollo de ciertas técnicas que tenían como objetivo la prevención frente al desarrollo de ciertas enfermedades: ya en la Antigua China, los médicos y curanderos de esa civilización guardaban el tejido seco de las pústulas y erupciones cutáneas provocadas por pestes tales como la viruela y varicela, los cuales molían y almacenaban en frascos. El contenido de estos frascos era dado a los niños por vía digestiva y respiratoria a temprana edad, reduciendo en ellos el riesgo de contraer estas enfermedades. Sin saber el mecanismo molecular, los chinos ya implementaban hace más de 2000 años mecanismos de inmunización, al que llamaron variolación. Este conocimiento comenzó a hacerse más consciente desde el siglo XVII, cuando el médico rural inglés Edward Jenner creó la primera vacuna, con la cual pudo hacer frente a una gran epidemia de viruela que asoló Europa por aquellos años. Jenner estaba muy familiarizado con el entorno de la campiña y observó que las ordeñadoras que habían estado en contacto con vacas que habían padecido viruela bovina, no contraían la viruela humana y parecían traspasar esta “buena salud” a sus hijos, a través del amamantamiento. A partir de estas observaciones Jenner se aventura a crear una solución que contenía tejidos infectados con viruela bovina, los que inocula en niños de 7 años aproximadamente; estos presentaron leves malestares acorde a la viruela, pero pasada 1 a 2 semanas mejoraron y no contrajeron la viruela humana en ningún momento de sus vidas. Si bien el mecanismo usado por Jenner fue muy poco ortodoxo, permitió formalizar el conocimiento que más tarde daría lugar a la inmunización activa por medio de inoculación: las vacunas.

Antes de adentrarse en el campo de las vacunas, es necesario conocer otros tipos de inmunización, los cuales son divididos en:

  • Inmunización pasiva: todos aquellos mecanismos mediante los cuáles las personas adquieren defensas contra diversas infecciones mediante la recepción de anticuerpos formados por otro organismo. En esta vía se encuentra la inmunidad entregada por la madre durante el amamantamiento de sus hijos, donde la leche materna se encuentra cargada de inmunoglobulinas maternas, vitales para el fortalecimiento del sistema inmune del recién nacido, o mediante la administración de inmunoglobulinas por vía parenteral (sueros), que buscan el fortalecimiento del sistema inmune del receptor mediante la estimulación de la memoria inmune.
  • Inmunización activa: todos aquellos mecanismos mediante los cuáles las personas adquieren defensas contra diversas infecciones por medio de la estimulación directa del sistema inmune, al poner en contacto este con agentes patógenos neutralizados, ya sea aletargados, muertos o algunas de sus partes. La ventaja de este mecanismo frente a la inmunización pasiva es que éste logra dejar memoria inmune, mientras que la pasiva no. Este mecanismo existe de manera crítica en personas que contraen la enfermedad y logran sobreponerse a ellas, quedando inmunes, o de manera preventiva mediante la invención de las vacunas, también quedando inmunes.

Vacunación y vacunas

La vacunación es una técnica médica que ha permitido aumentar considerablemente la esperanza de vida no solo de la especie humana, sino de una serie de organismos que son de interés para el humano (mascotas, animales de ganadería y consumo humano, animales de zoológicos e investigación). Desde los primeros ensayos dirigidos por Jenner, hasta el perfeccionamiento de la técnica en manos del médico francés Louis Pasteur, las vacunas son hasta nuestros días una manera preventiva de hacer peso a las presiones selectivas que ejercen diversos patógenos sobre las poblaciones.

Las vacunas modernas funcionan mediante los siguientes criterios:

  1. Bacterias patógenas muertas o restos de virus.
  2. Bacterias patógenas vivas, “atenuadas”.

Además, las vacunas portan moléculas “adyuvantes”, las cuales provocan respuesta inflamatoria por parte del individuo inoculado, lo que facilita la respuesta inmune del receptor frente a los anticuerpos que están siendo ingresados al organismo. La finalidad de cualquier tipo de vacuna es generar memoria inmune en el organismo, mediante lo cual se ha podido erradicar del mundo infecciones tales como la viruela, difteria, tos ferina, entre otras.