James Watson y Francis Crick, pioneros del ADN

Conoce cómo las investigaciones y observaciones realizadas por los científicos James Watson y Francis Crick contribuyeron a la comprensión de la estructura de la molécula hereditaria: el ADN. 


Orígenes de Watson y Crick.

James Dewey Watson es un biólogo estadounidense nacido el 6 de abril de 1928, mientras que Francis Harry Compton Crick fue un biofísico británico nacido el 8 de junio de 1916 y fallecido el 28 de julio de 2004. Watson comenzó su trabajo científico joven, a la edad de 19 años junto a Hermann Müller en la Universidad de Indiana, estudiando mutaciones inducidas por rayos X. Al completar su doctorado en zoología (a los 22 años, en 1950) ingresa a trabajar junto a Crick al laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, donde conocerían los trabajos de otros científicos contemporáneos a ellos, como Rosalind Franklin y Maurice Wilkins. Por su parte Crick, desde niño mostró interés por una vida ligada a la ciencia, pidiendo desde muy pequeño abandonar la educación religiosa y aprendiendo de libros de ciencias de manera autodidacta. Comenzó su doctorado en física estudiando la viscosidad de agua a diferentes temperaturas, trabajo que nunca terminó debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de su laboratorio por los bombardeos alemanes sobre Londres. El mismo calificaría este trabajo años más tarde como “terriblemente aburrido”. Durante la Segunda Guerra Mundial se desempeñó creando nuevas minas antisubmarinas para la Marina Real Británica, y una vez terminada la guerra inició sus estudios en biología (1947). Desde 1951 comienza a trabajar junto a Watson y de dedica completamente a dilucidar la estructura del ADN gracias a los trabajos complementarios de otros científicos ya mencionados.

El descubrimiento de la estructura del ADN.

El ADN es una biomolécula que ya había sido aislada con anterioridad, gracias al trabajo del médico suizo Friedrich Miescher (1869), sin embargo su funcionalidad fue poco estudiada, retomando esta línea de investigación recién en 1928 por parte del genetista británico Frederick Griffith a través del estudio de cepas bacterianas de Pneumococcus que se “transformaban” desde inocuas a virulentas. El factor transformante de las bacterias de Griffith fue dilucidado en 1944 como el ADN gracias al trabajo de Oswald Avery, Colin MacLeod y Maclyn McCarty. El rol decisivo del ADN como biomolécula que transmite y almacena información en los seres vivos se consolidó con los experimentos de bacteriófagos realizados por Martha Chase y Alfred Hershey en 1952. El interés por saber todo acerca de la molécula de ADN se apoderó de muchos laboratorios a mediados del siglo XX: la composición química del ADN fue realizada por el médico austrojudío Erwin Chargaff, quién estableció leyes de proporcionalidad para los nucleótidos que constituían la molécula de ADN (complementariedad de bases entre adenina y timina, y guanina y citosina). Considerando todos estos antecedentes Watson y Crick comenzaron a elaborar su modelo tridimensional del ADN, y gracias al trabajo en cristalografía realizado por Rosalind Franklin y una serie de publicaciones entre las que aparecían los aportes de Maurice Wilkins en la revista Nature, Watson y Crick encontraron el apoyo teórico suficiente para su modelo tridimensional del ADN: cada molécula de ADN está formada por un esqueleto doble de azúcares (pentosas) – fosfato unidas entre sí por las bases nitrogenadas que se complementan según las leyes de Chargaff. Cada esqueleto de azúcar – fosfato “crece” de forma antiparalela, adicionando nuevos nucléotidos en los extremos hidroxilos (-OH) de cada pentosa (desoxirribosa), específicamente entre los carbonos 3 de una desoxirribosa y 5 de la desoxirribosa siguiente. Las uniones entre cada base nitrogenada son dobles o triples según las bases comprometidas (adenina y timina con enlaces dobles, guanina y citosina con enlaces triples) y son del tipo puentes de hidrógeno.

Repercusiones y controversias del trabajo de Watson y Crick.

 El trabajo de Watson y Crick les concedió en 1961 el Premio Nobel de Medicina o Fisiología, al igual que por sus aportes a este modelo a Maurice Wilkins. La polémica radica en que no se otorgó este premio a Rosalind Franklin en un caso ejemplar de discriminación de género: durante toda su trayectoria Franklin fue discriminada por la comunidad científica por su condición de mujer. En la actualidad, Watson sigue vigente debido a polémicos comentarios que han llevado a tildarlo de racista (ha llegado a afirmar que existen pruebas científicas suficientes para concluir que el intelecto de los africanos es menor al de los europeos) y de homofóbico (afirmando que existe el conocimiento genético necesario para determinar si el embrión será homosexual o no, dando la libertad a su madre de abortarlo).