Población humana

Conoce cómo la población humana se ha multiplicado de manera exponencial gracias al aumento de su esperanza de vida.


Al igual que todos los seres vivos del planeta, la especie humana y sus ancestros han estado constantemente sometidos a las presiones selectivas del entorno, las cuales determinaron que el Homo sapiens surgiera como alternativa filogenética a sus predecesores homínidos hoy extintos. No se conoce a ciencia cierta qué factores incidieron en el éxito de H. sapiens sobre sus ancestros, pero se estima que factores como: el cambio de dieta desde la herbivoría a la omnivoría (incorporación de carne) habría desencadenado un aumento sostensible del volumen craneal y con ello un aumento de la superficie de la corteza cerebral, aumentando la cognición y el número de interconexiones neuronales, lo que habría permitido el triunfo evolutivo del modelo H. sapiens sobre los otros.

El aumento de la inteligencia del humano le habría otorgado a éste mayores y mejores estrategias para hacer frente a las presiones selectivas: hace unos 18000 años aproximadamente, en pleno periodo glaciar, los primeros humanos enfrentaron las inclemencias de este entorno usando pieles para cubrir sus cuerpos, mejorando sus estrategias de caza y cooperación en castas, valiéndose del uso de herramientas y mejoramiento de sus artefactos. Para entonces los humanos no superaban los 4 millones de individuos a nivel mundial. Esta situación cambió cuando cesó la glaciación (periodo interglaciar, 10000 años atrás), permitiendo a los humanos asentarse y formar pequeñas sociedades sedentarias, desarrollando la agricultura y ganadería y sofisticando con ello las relaciones sociales.

Se estima que en este periodo la población humana ascendió a 6 millones de individuos. Desde entonces y hasta la consolidación de los grandes imperios y civilizaciones la población humana ascendió a más de 150 millones de individuos y gracias a los avances en medicina y civilización este número sobrepasó los 500 millones hacia el siglo XVI; es en esta época, apoyados en la revolución industrial, donde la población humana comienza a alcanzar valores críticos, duplicándose en menos de 150 años (sobre los 1000 millones de habitantes a escala mundial) producto del descenso de la mortalidad infantil, el aumento de la esperanza de vida, la automatización y el desarrollo científico. A mediados del siglo XX, el descubrimiento del antibiótico penicilina en manos del médico Alexander Fleming permitió la erradicación de enfermedades hasta entonces letales, ascendiendo la población humana a los 2600 millones de habitantes. Finalmente, los periodos de postguerra, caracterizados por una paz mundial general, el desarrollo y explotación masiva de los combustibles fósiles y el dominio de la energía nuclear, acompañados del desarrollo tecnológico en ciencia y medicina han elevado la población mundial al nivel crítico de sobrepoblación, sobrepasando ampliamente los 6700 millones de habitantes. En caso de seguir la misma tendencia el desarrollo tecnológico, se estima que la población mundial hacia mediados del siglo XXI podría bordear los 10000 millones de habitantes.

Distribución y estructura de la población humana

Las poblaciones pueden distribuirse en los ambientes de acuerdo a 3 modelos: al azar (sin patrones aparentes), uniforme (usando el ambiente de manera regular y equitativamente) y agregada (los individuos se aglomeran en ciertas zonas, dejando otras completamente despobladas o con muy baja cantidad de individuos). La especie humana posee un modelo de distribución poblacional agregada, concentrando su número poblacional en grandes ciudades y dejando aquellos lugares más remotos con un número poblacional muy bajo.Esta tendencia puede observarse de acuerdo a la distribución actual de la población mundial

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La justificación de la distribución agregada en los humanos se explica debido a la historia evolutiva de la especie, donde la vida en comunidad y castas proporcionó el éxito evolutivo a la especie, por sobre los que no prosperaron. Hoy, el vivir de manera agregada otorga comodidad y acceso a recursos de manera inmediata, entendiendo como recursos no sólo al alimento, sino a otros que, en la especie humana otorgan mayor éxito reproductivo y calidad de vida (acceso a la salud, educación, parejas reproductivas, entre otros). Hoy se sabe qué factores como el desarrollo tecnológico y la calidad de vida inciden directamente en el número de la población humana. La conjunción de estos factores determina el índice de desarrollo humano (IDH), mediante el cual se ha clasificado a los países a escala mundial de acuerdo a cómo y cuánto viven sus habitantes en el tiempo, en países desarrollados, en vías de desarrollo y en subdesarrollo.