Requerimientos nutricionales y energéticos

No todos necesitamos la misma cantidad y proporción de alimentos al día. Conoce cuáles son las condiciones que determinan nuestra dieta personal.


Lo que comemos diariamente debe ser regulado para mantener un equilibrio nutricional constante y proporcionar la cantidad justa y necesaria a las células de nuestro organismo. Excesos y/o deficiencias traen consigo problemas para la salud de los individuos que pueden ser leves a graves, causando inclusive la muerte de estos en los casos más avanzados. Por ello, lo que come una u otra persona no puede ser generalizado ni estandarizado. Si bien los humanos poseemos una dieta por especie de tipo omnívora, no es posible estandarizar las cantidades ni momentos de ingesta de alimentos para toda la población humana. Cada persona establece sus hábitos alimenticios de acuerdo a patrones de tiempo, recursos y culturales, pero en general se debe velar por una dieta sana que sea capaz de entregar la energía suficiente a las células. Así, se entiende como una dieta, al régimen cotidiano de alimentación que se establece para cada persona, de acuerdo a una serie de parámetros individuales que consideran factores como la edad, sexo y nivel de actividad física realizada. Estos factores se explican de la siguiente manera:

  • Edad: desde que nacemos, los cuerpos de todos los organismos van aumentando su masa y tamaño, proceso conocido como crecimiento, el cual requiere grandes cantidades de energía para ser sustentado de manera óptima. El crecimiento (el cual dura aproximadamente hasta los 20 años) demanda cantidades energéticas inmensas que deben ser sustentadas por una dieta rica en energía. Así, los tiempos de alimentación de niños y adolescentes son menos espaciados y sus raciones de alimento tienden a ser más abundantes. La juventud compensa el eventual exceso de ingesta de alimentos en la forma de una mayor capacidad para realizar actividad física versus una persona de mayor edad, que posee un gasto energético cada vez menor. Terminado el crecimiento, procesos como la reproducción y la autorreparación del cuerpo siguen demandando grandes cantidades de energía. En la medida que los organismos envejecen, estos pierden (caso de las mujeres) o ven muy ralentizada (caso de los varones) la vida reproductiva, y el proceso de autorreparación del cuerpo se hace cada vez menos efectivo, lo que justifica una ingesta mucho menor de alimentos.
  • Sexo: la diferencia de género es un factor preponderante a la hora de definir la cantidad y tipo de alimentos que deben ser ingeridos. Si bien actualmente la igualdad de género ha determinado que tanto hombres como mujeres realicen actividades similares y al mismo nivel de ejecución, el peso de la carga genética como herencia evolutiva marca un factor de peso que debe ser considerado en la formulación de la dieta alimenticia. Los hombres por un lado, en su historia evolutiva han estado destinados a labores de alta competencia, como la cacería, la lucha por recursos alimenticios y refugio y la competencia por la elección de parea sexual. Estas labores requieren el mantenimiento de musculatura, estado físico y resistencia mayor que las mujeres, en tanto estas últimas deben poseer dietas de menor contenido energético que los varones, que las faculte para sobrellevar partos exitosos y sustentar los procesos de crianza de bebés. En la actualidad esta jerarquización de actividades parece muy alejada de la realidad social humana, sin embargo el peso de la memoria filogenética mantiene estas diferencias desde el punto de vista de los requerimientos energéticos, por lo que varones requieren más energía que mujeres.
  • Actividad física: la diferencia de actividad física que pueda realizar una persona versus otra es quizás el factor más evidente y crucial al momento de determinar una dieta. Por ejemplo, un deportista de alto rendimiento debe ingerir una dieta rica en carbohidratos y proteínas de manera constante, versus una persona cuyos hábitos de actividad física son mucho menores. Si esta segunda persona tuviese la misma dieta que el deportista, claramente su masa corporal aumentaría excesivamente en poco tiempo.