El sistema solar y su alrededor
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Los planetas, visión de la antigüedad sobre el Universo, Big Bang, El Sol: estructura, fuente de energía, Formas de energía solar, Evolución de los Modelos del Universo y más…

 

Desde la aparición del hombre. La observación de la naturaleza ha despertado tal interés que aún hoy en día. La contemplación del cielo y lo que esta más allá de él provoca una sensación equivalente a ese miedo sagrado de las primeras civilizaciones, mal llamadas primitivas.

A lo largo del desarrollo tecnológico de nuestra civilización grandes preguntas se han podido responder y predecir dentro del comportamiento natural de nuestro sistema solar como las fases de La Luna, sus posibles habitantes, los eclipses, las estaciones, el movimiento de los planetas sin embargo, a la vez existen. Grandes preguntas por realizar y responder, probablemente sólo una de ellas podamos entender en nuestra corta pero intensa presencia como parte de un todo en este tercer Planeta del Sistema Solar.

Llamamos Sistema Solar a un conjunto de planetas y otros cuerpos celestes que tienen en su centro al Sol. El planeta Tierra, que nosotros habitamos, forma parte de él.

Además, está constituido por otros ocho planetas, más de treinta satélites, varios millones de planetoides, otros tantos millones de meteoritos y muchos cometas.

Este Sistema Solar pertenece a una agrupación de astros mayor, llamada galaxia, en la cual podríamos encontrar muchos sistemas solares.

La galaxia en la cual se encuentra la Tierra ha sido bautizada como Vía Láctea, y de ella todavía queda mucho por conocer. De hecho, día a día los científicos están descubriendo distintas cosas tanto sobre ella como sobre el Universo.

El Sol es una más de las millones de estrellas que existen. ¿Sorprendido? Se caracteriza por ser la más cercana a la Tierra, y por eso nos da calor y nos ilumina, siendo fundamental para nuestra vida. El Sol se mueve de la Vía Láctea, arrastrando a todos los componentes del Sistema Solar en este enorme movimiento. Es una estrella como las demás: una esfera de gases incandescentes, que posee una gran cantidad de energía. Precisamente esta energía es la que llega en forma de luz y calor a la Tierra, y la que permite la vida en ella.

Si por alguna razón el Sol dejara de brillar, nos quedaríamos sin luz, entonces, ya no existirían el día ni la noche. Tampoco podrían crecer las plantas y los animales no serían capaces de sobrevivir, entre muchas otras consecuencias negativas para el planeta.

 

Los planetas.

La Tierra, como ya sabes, es uno de los nueve planetas que giran alrededor del Sol. Los otros son:

o Mercurio.
o Venus.
o Marte.
o Júpiter.
o Saturno.
o Neptuno.
o Urano.
o Plutón.

Cada planeta tiene características particulares. Por ejemplo: Júpiter es el más grande, Saturno está rodeado por enormes anillos, Plutón es el más frío.

En otros aspectos se parecen: cada uno posee movimientos de rotación y traslación, igual que la Tierra. Debido a que están ubicados a diferente distancia del Sol, cada planeta tiene su propio tiempo para dar vuelta completa entorno a él (traslación). Así tenemos que, mientras la tierra demora 365 días (un año), Mercurio solo 88 días, porque está mucho más cerca. Y, en el otro extremo, Plutón tarda 248 años.

Ningún planeta tiene luz propia; ellos son cuerpos opacos que reciben la luz del Sol, y por eso podemos verlos. Además, todos son esféricos y achatados por los polos.


Visión de la antigüedad sobre el Universo.

Los antiguos Griegos pensaban que el universo estaba formado por siete esferas concéntricas alrededor de la Tierra, en las que se situaban, sucesivamente, el Sol, La Luna y los planetas. La séptima esfera protegía al cosmos de una gran masa de fuego que se vislumbraba a través de pequeños puntos incandescentes y lejanos a los que llamaron estrellas fijas.

Teorías sobre el Sistema Solar.

En el presente siglo, a través de análisis sistemáticos del cielo del cielo y con la ayuda de modernos radiotelescopios y potentes computadoras, muchos astrónomos intentan dar una explicación al proceso que inicio el Sistema Solar.

Hasta el momento, ninguna teoría o hipótesis logra explicar de manera plenamente satisfactoria dicho proceso.

Unas suponen la preexistencia de los planetas como cuerpos sólidos. Otros atribuyen la existencia de los planetas o fragmentos o parte de la materia configurada ya en estrellas. Otras no suponen la existencia de grandes cuerpos celestes, pero sí de la materia dispersa en forma de polvo y gases cósmicos.

Estas ideas han sido agrupadas en cuatro hipótesis:
1. La de la captura casual.
2. La del encuentro.
3. La nebular.
4. La protoplanetaria.


Teoría del Big Bang.

Hay tres hechos relevantes observados por cosmólogos que sustentan la principal teoría explicativa actual sobre el origen del universo, conocida como la teoría del Big Bang. Estos tres hechos son:

o Todos los objetos del universo se están alejando unos de otros.
o En el cosmos hay una gran abundancia de los elementos químicos helio, deuterio y litio, que debieron ser creados al principio de la evolución del universo.
o El espacio esta inundado por una radiación de microondas que no procede de ningún objeto en concreto, sino del fondo intergaláctico.

Hay solo una hipótesis cosmológica que explica satisfactoriamente estos tres hechos observacionales: la teoría de la explosión Inicial Súbita o teoría del Big Bang. Estos términos muy resumidos, ésta postula que el universo comenzó súbitamente, a partir de un estado inicial a una muy alta temperatura y densidad, y que comenzó a expandirse hace entre 10 o 20 mil millones de años. Antes de este estallido, toda la materia del universo estaría concentrada en un conglomerado conocido como “Huevo Cósmico”: todo estaba allí, comprimiendo en un punto sin volumen y con todo el cosmos dentro de él. Esto es lo que en física se llama una singularidad. Dentro de ella ni el espacio ni el tiempo pueden existir. Por lo tanto, el comienzo de la expansión representó la creación del Universo. Antes de la explosión no sólo no había materia, sino tampoco espacio ni tiempo. La singularidad es, entonces, un límite en el tiempo para todas las cosas. De este modo, la pregunta “¿qué había antes del Big Bang?” deja de tener sentido. No existe un “antes” del Big Bang, pues no existía el tiempo. También pierde sentido la pregunta “¿qué causó el Big Bang?”, porque la “causa” implica un orden temporal ( una causa siempre viene antes de un efecto), orden que no existía sino hasta el instante del comienzo de la expansión.


El Sol.

El Sol es la estrella central del Sistema Solar. En torno a él giran los planetas y una serie de otros astros, como los meteoritos y asteroides. Aunque posee características similares a otras estrellas, tiene la particularidad de ser la estrella más cercana a la Tierra, influyendo de una manera determinante en este planeta.

Como el astro central del Sistema Solar, el sol ha tenido siempre una importancia fundamental para la humanidad. Su atracción mantiene a la Tierra en órbita y la energía que irradia continuamente bajo diversas formas no sólo es indispensable para el mantenimiento y propagación de la vida en nuestro planeta, sino que cada día que pasa se vuelve más necesario para el progreso tecnológico ante el problema que plantea la extinción de otras fuentes de energía.

Estructura del Sol.

El Sol es una esfera luminosa de gases incandescentes, entre los que han identificado unos 70, destacándose: el hidrogeno, helio, oxigeno, carbono, hierro, neón, silicio, nitrógeno, magnesio y azufre.
Su condición gaseosa se debe a que posee una elevada temperatura, que en la superficie se acerca a los 6.000° C y en el núcleo podría llegar a 20.000.000° C.
Posee un diámetro de 1,4 millones de kilómetros, lo equivalente a 109 veces el diámetro de la Tierra; en tanto su masa es de 2o10 g., que representa 332.000 veces la de la Tierra, con una gravedad que es de unas 28 veces mayor que en la superficie terrestre. Así, por ejemplo, si pudiéramos trasladar a la superficie solar a un hombre de 80 Kg. en la Tierra, éste alcanzaría un peso superior a las dos toneladas.
Debido a la diferencia entre su composición y temperatura es posible distinguir claramente las siguientes partes:

o El núcleo: es la parte central del Sol, posee una temperatura entre 12.000.000 y 15.000.000°, una densidad entre 45 y 115 g/cm3 y una presión de 1.000 a 100.000 millones de atmósferas.
Es en esta zona donde ocurren reacciones termonucleares, en las cuales se produce la transformación, por fusión, de núcleos de átomos de helio. Esta transformación va acompañada por una pérdida de masa que se compensa por una liberación de energía que se irradia al exterior.

o La fotosfera: es una delgada capa de aproximadamente 100 km. de espesor y constituye la región del sol que normalmente podemos observar.
Su temperatura media alcanza los 5.740° C, aunque en su interior varía entre los 7.500° C en las zonas más profundas y 4.500° C en la superficie.
Por otra parte, la fotosfera no es uniformemente luminosa, sino que posee amplias regiones más brillantes, llamadas fáculas y otras
más oscuras llamadas manchas. Mancha solar.
En general, se observa una disminución del brillo en la superficie, desde el centro hacia los bordes.

o La cromosfera: es la parte superior de la atmósfera solar y se extiende por encima de la fotosfera. Posee una temperatura superior a los 5.000°, un espesor de 8.000 km. aproximadamente, y esta constituida por gases ligeros como el hidrógeno, helio y calcio, que en las partes más bajas de esta capa son acompañados por otros elementos, sobre todo metálicos.
La cromosfera tiene gran importancia porque en ella se realizan importantes manifestaciones de la actividad solar, tales como las fulguraciones y las protuberancias.

o La corona solar:
tiene la particularidad de ser una zona de gran brillo, con un espesor variable, que se extiende a lo largo de millones de kilómetros hasta diluirse progresivamente en el espacio interplanetario.
La temperatura de la corona se eleva sobre el millón de grados y a semejanza de lo que ocurre con la cromosfera, sólo puede ser observada en un eclipse total de sol, cuando la Luna oculta el disco solar.

El sol como fuente de luz.

El sol es el principal foco de luz del sistema solar y ejerce una importancia fundamental sobre el planeta Tierra, al permitir la alternancia de los días y las noches y las estaciones del año.
Por otra parte, la luz del sol es indispensable para que ocurran las reacciones bioquímicas del mundo vegetal, que en el proceso de fotosíntesis utiliza la energía solar para fabricar su propio alimento a partir de sustancias inorgánicas.
La principal diferencia de la composición del sol y la composición de la Tierra consiste en que considerablemente mayor la proporción en que los gases luminosos, hidrógeno y helio, existen en él. Estos elementos de luz son más abundantes en él cromosfera superior que en los niveles inferiores de la fotósfera.

El sol como fuente de energía.

La energía solar directa puede utilizarse en múltiples formas, como por ejemplo la conversión en calor, gracias a captadores planos que proporcionan calor de baja temperatura y la transformación directa en electricidad, gracias a las células fotovoltaicas.
De esta forma el sol constituye la gran esperanza de la humanidad como fuente de energía no contaminante e “inagotable”, debido a que se ha calculado que la emisión de energía por el sol durará unos 5.000.000.000 de años.
La energía solar, es necesaria para mantener en la superficie de la Tierra las condiciones de temperatura indispensables para la vida presentándose bajo diferentes formas.

Formas de energía solar.

- Energía luminosa o radiante: es aquella que procede del sol y que tiene la particularidad de ser la base de casi todas las formas de energías actualmente disponibles como la madera y los alimentos, además de los combustibles fósiles, como el carbón, el gas natural y el petróleo.
- Energía térmica: es una de las primeras formas de energías utilizadas por el hombre para calentarse o coser sus alientos. Esta energía proviene directamente de la energía solar, mediante la utilización de la radiación o indirectamente, a través de los combustibles y la energía que éstos han almacenados por un largo período de tiempo.

Los planetas del sistema solar.

Mercurio:

Es el planeta que gira más cerca del Sol, lo que le hace seco, cálido y casi sin aire. Aunque su superficie recuerda a la de la Luna por sus cráteres, se cree que el interior es semejante al de la Tierra, compuesto esencialmente por hierro y otros elementos pesados. Esta fotografía fue tomada en 1974 por el Mariner 10, la primera sonda que estudió Mercurio en detalle.
Por su proximidad al sol, Mercurio es visible bajo la tenue luz del amanecer y del crepúsculo. Los astrónomos griegos lo denominaron Apolo cuando aparecía como estrella de la mañana, y Hermes en sus apariciones vespertinas.
Diámetro ecuatorial: 4,878 km.
Elementos constituyentes: hierro, oxígeno, silicio, magnesio, aluminio, calcio, níquel.
Temperatura superficial: 327° C (día) -183° C (noche)
Gravedad superficial (Tierra 1): 0,38
Velocidad de escape: 4,3 km./seg.
Distancia media al sol: 0,387 unidades astronómicas.
Período de rotación: 58,65 días terrestres.
Satélites: ninguno.

Venus

Es el objeto más brillante de nuestro cielo, después del Sol y la Luna. Nubes arremolinadas de ácido sulfúrico oscurecen la superficie de Venus e impedían el estudio del planeta desde la Tierra hasta que la tecnología permitió visitarlo con vehículos espaciales dotados de sondas. Las sondas determinaron que Venus es el más cálido de los planetas, con una temperatura en la superficie de unos 462 º C. Los científicos creen que esta temperatura se debe a las espesas nubes y la atmósfera densa que atrapan la energía del Sol (un ‘efecto invernadero’).
Por su posición Venus se ve al atardecer y al amanecer. Por eso los griegos creían en la existencia de dos planetas distintos: Hesperus o luminaria vespertina y Fosfurus o estrellas de la mañana. En nuestra civilización se le denomina, desde hace mucho, como lucero del alba.
Diámetro ecuatorial: 12.104 km.
Elementos constituyentes: hierro, oxígeno, níquel magnesio, silicio, aluminio, calcio, uranio, torio, potasio, titanio, manganeso.
Temperatura superficial: 482° C (media).
Gravedad superficial (Tierra 1): 0,90
Velocidad de escape: 10,3 km./seg.
Distancia media al sol: 0,723 unidades astronómicas.
Período de rotación: -243,01 días terrestres (mov. Retrógrado)
Satélites: ninguno.

La Tierra

Una atmósfera rica en oxígeno, temperaturas moderadas, agua abundante y una composición química variada permiten a la Tierra ser el único planeta conocido que alberga vida. El planeta se compone de rocas y metales, sólidos en el exterior, pero fundidos en el núcleo. Esta fotografía tomada en 1972 por la nave espacial Apolo 17, muestra Arabia, África y la Antártida (la mayor parte del área blanca de la base).
Diámetro ecuatorial: 12.756 km.
Elementos constituyentes: hidrógeno, helio, nitrógeno, neón, argón, oxígeno, dioxido de carbono, ozono, metáno, monoxido de carbono, kriptón, xenón.
Temperatura superficial: -70° C a 50° C.
Gravedad superficial: 9,8 m/s2.
Velocidad de escape: 107.000 km./hr.
Distancia media al sol: 154.000.000 Km.
Período de rotación: 24 horas.
Satélites: 1.

Marte

Las naves espaciales estadounidenses sin tripulación, lanzadas entre 1964 y 1976, han suministrado información exhaustiva sobre Marte. A partir de estos datos, los científicos determinaron que la atmósfera del planeta se compone fundamentalmente de dióxido de carbono (CO2) y pequeñas cantidades de nitrógeno, oxígeno y vapor de agua. Como la atmósfera es muy poco consistente, hay una diferencia en las temperaturas de hasta 100 º entre el día y la noche. Por lo general, las temperaturas son tan frías y las presiones tan bajas, que el agua no existe en Marte, de modo que el planeta parece un desierto frío y de gran altitud.

Visto desde la Tierra, Marte asombra a los astrónomos porque en determinadas épocas su órbita observa un movimiento retrogrado o inverso a la evolución usual de sistema solar.

Diámetro ecuatorial: 6,794 km.
Elementos constituyentes: hierro, silicio, magnesio, azufre, aluminio, oxígeno, potasio, hidrogeno, níquel.
Temperatura superficial: -23° C
Gravedad superficial (Tierra 1): 0,38,
Velocidad de escape: 5,02 km./seg.
Distancia media al sol: 1,52 unidades astronómicas.
Período de rotación: 24,64 Horas.
Satélites: dos.

Júpiter y sus lunas

Es el mayor de los planetas, con un volumen de 1.400 veces el de la Tierra. Las franjas de color son cinturones de nubes que revelan corrientes atmosféricas fuertes. El planeta (arriba a la derecha) se ve aquí con los cuatro satélites mayores de sus 16 conocidos: Europa (centro), Ío (arriba a la izquierda), Calisto (abajo a la izquierda) y Ganimedes (abajo a la derecha).
La gran mancha roja es una compleja tormenta que se mueve en sentido antihorario, es un gran sistema anticiclónico que ha durado más de 100 años.
Diámetro ecuatorial: 142,800 km.
Elementos constituyentes: hidrógeno, helio, hierro, magnesio, silicio, nitrógeno, neón, argón, oxígeno, carbono, sodio, fósforo, azufre.
Temperatura superficial: -150° C (nubes)
Gravedad superficial (Tierra 1): 2,69.
Velocidad de escape: 59,5 km./seg.
Distancia media al sol: 5,20 unidades astronómicas.
Período de rotación: 9,8 horas.
Satélites: 16.

Saturno

Saturno, que se distingue por sus anillos, es el segundo planeta más grande (Júpiter es el mayor) del Sistema Solar. En 1610, el físico y astrónomo italiano Galileo, al utilizar uno de los primeros telescopios, observó que el planeta tenía una forma extraña, pero no consiguió explicar qué eran los anillos. Aunque el planeta se formó hace más de 4.000 millones de años, sigue asentándose y contrayéndose, generando un calor tres veces mayor que el que recibe del Sol. El telescopio espacial Hubble obtuvo, el 26 de agosto de 1990, esta imagen de Saturno.

Diámetro ecuatorial: 120,660 km.
Elementos constituyentes: hidrógeno, helio, oxígeno, carbono, azufre, nitrógeno.
Temperatura superficial: 160° C (nubes).
Gravedad superficial (Tierra 1): 1,19.
Velocidad de escape: 35,6 km./seg.
Distancia media al sol: 9,539 unidades astronómicas.
Período de rotación: 10,2 días terrestres.
Satélites: 22.

Urano

El color azul verdoso de Urano se debe al gas metano presente en su atmósfera fría y clara. Lo que en la imagen parece ser el extremo derecho del planeta es en realidad el límite entre el día y la noche. Por la forma de girar el planeta, la noche y el día duran 42 años cada uno. Los científicos se formaron esta visión de Urano por las imágenes enviadas por el Voyager 2 en 1986, en un momento en el que la sonda estaba a 9,1 millones de km del planeta.
Diámetro ecuatorial: 51,800 km.
Elementos constituyentes: oxígeno, nitrógeno, carbono, silicio, hierro, agua, metano, amoniaco, hidrógeno, helio.
Temperatura superficial: 190° C (nubes).
Gravedad superficial (Tierra 1): 0,93.
Velocidad de escape: 21,22 km./seg.
Distancia media al sol: 19,18 unidades astronómicas.
Período de rotación: 15,5 horas.
Satélites: 15.

Neptuno

En 1989 la misión Voyager 2 produjo esta imagen de Neptuno en falso color, mostrando los diferentes componentes de la atmósfera del planeta. El rojo muestra la luz del Sol dispersada por una capa de neblina alrededor del planeta, el azul verdoso indica el metano y las manchas blancas son nubes en la parte alta de la atmósfera.
Diámetro ecuatorial: 49,500 km.
Elementos constituyentes: oxígeno, nitrógeno, silicio, hierro, hidrógeno, carbono.
Temperatura superficial: 220° C (nubes)
Gravedad superficial (Tierra 1): 1,22
Velocidad de escape: 23,6 km./seg.
Distancia media al sol: 30,06 unidades astronómicas.
Período de rotación: 16 horas.
Satélites: ocho (conocidos).

Plutón

Plutón es el planeta más alejado del Sol, aunque alguna vez se acerca más que Neptuno, debido a su órbita altamente excéntrica. Este planeta pequeño, rocoso y cálido tarda 247,7 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Esta imagen muestra Plutón, (en primer plano), su luna, Caronte, (en segundo plano), y el Sol, una estrella brillante pero lejana.

Diámetro ecuatorial: 2, 285 km.
Elementos constituyentes: carbono, hidrógeno.
Temperatura superficial: 238° C.
Gravedad superficial (Tierra 1): 0,20.
Velocidad de escape: 7,7 km./seg.
Distancia media al sol: 39,44 unidades astronómicas.
Período de rotación: 6,3 días terrestres.
Satélites: 1 (conocidos).

Nuestro satélite natural.

Posee dos tipos de movimientos, de traslación rotación. En el de traslación, describe una órbita elíptica alrededor de la Tierra, en la que los puntos extremos de del máximo acercamiento y alejamiento reciben, respectivamente, los nombres de perigeo y apogeo. En este movimiento, la Luna emplea 27 días, 7 horas y 43 minutos.
En su movimiento de rotación (giro en torno a su propio eje imaginario), la Luna invierte el mismo tiempo que en el de traslación (recorrido total de su órbita). Por esta razón, desde la Tierra siempre vemos la misma cara.
Debido a que la órbita lunar y la de la Tierra tienen inclinaciones diferentes, nuestro planeta, su satélite y el Sol no tienen un punto exacto de alineación cada vez que sus órbitas se cruzan. Si las órbitas tuvieran la misma inclinación, se produciría un eclipse todos los meses.
Pero cada cierto tiempo, el fenómeno de alineación ocurre y esto da origen a: un eclipse de Sol cuando el alineamiento se produce en la fase de Luna llena; o de Luna, cuando ocurre en fase de Luna nueva u oscura.

 


Las medidas de la Luna.

- El diámetro lunar es de 3.476 km., y su masa es de 7,343o1025 g.
- La distancia de la luna a la Tierra varía entre los 363.000 km., en el perigeo, y los 406.000 km., en el apogeo, lo que equivale a un promedio de 384.400 km.
- La velocidad de fuga de la Luna es únicamente de 2,4 km./seg., lo que indica la existencia de una atmósfera lunar inconsistente.

Como en la luna no hay vientos ni lluvia, ni ningún otro agente meteorológico, las pisadas del hombre, las huellas que pudiera haber dejado o el choque de material cósmico quedarán por siempre impresos en su superficie. Esto significa que en la Luna prácticamente no existe erosión.

Espejo cósmico.

La superficie lunar esta expuesta directamente a los rayos ultravioleta y X procedentes del Sol, al impacto de partículas solares y a los rayos cósmicos. Estas radiaciones no afectan la geometría de su superficie, pero pueden dar lugar a alteraciones en sus propiedades ópticas. En consecuencia, la Luna archiva acontecimientos terrestres que se remontan a la historia primitiva del sistema Tierra – Luna, por lo cual es portadora de valiosas informaciones sobre la naturaleza física del planeta y satélite.

Fases lunares.

Al iniciarse el ciclo, la Luna se sitúa aproximadamente entre el Sol y la Tierra y su lado nocturno se dirige hacia ésta; es la fase de Luna nueva o novilunio. Al continuar su recorrido, su porción iluminada se comienza a vez hasta alcanzar la mitad del disco, o fase de cuarto creciente. Al cabo de unos días se observa toda la faz iluminada, que se conoce como Luna llena o plenilunio. Gradualmente se reduce la región luminosa y se llega al cuarto menguante, hasta retornar a la posición inicial del ciclo o luna nueva. En las fases creciente y menguante, el limbo o borde del disco se contempla liso, mientras que la línea que separa el hemisferio iluminado del oscuro se observa rugosa e irregular. Este se debe a que la superficie lunar es montañosa y los rayos solares encuentran picos y crestas antes de llegar a las zonas bajas. Esta línea de separación recorre la superficie lunar dos veces en cada lunación: de nueva a llena o línea de la mañana, y de llena a nueva de la noche.
La Luna es un lugar de completo silencio. Los ruidos no pueden escucharse, ya que no existe el aire necesario para llevar las ondas sonoras de un lugar a otro.
El 16 de julio de 1969 se convirtió en un hito histórico, cuando el Apolo 11 se elevó sobre una columna de fuego, desde la plataforma de lanzamiento LC-39ª, del Centro Espacial Kennedy EEUU, para efectuar el primer alunizaje tripulado, el 20 de Julio de 1969, en que los astronautas Estadounidenses Neil A. Amstrong y Edwin Aldrin pusieron el pie sobre la luna.

 

Las Mareas

La principal influencia que ejerce la Luna sobre la Tierra las constituyen las mareas, manifestadas en la elevación del nivel de los mares y océanos, que se observa en los Litorales.
La altura de las aguas se modifica en función de la situación de la luna sobre el filmamento.
El origen de las mareas es la atracción gravitatoria que ejerce la Luna sobre las aguas, de forma que, cuando el satélite se haya en el punto de mayor altura en la bóveda celeste, atrae hacia sí a los océanos y provoca la marea alta o pleamar; sin embargo, cuando la Luna se sitúa sobre el horizonte, deforma la superficie marina en sentido contrario y el agua se retira de las Costas y ocasiona la marea baja o bajamar.

Evolución de los Modelos del Universo

Los antiguos Griegos idearon muchos modelos para explicar el Universo y su comportamiento. Un modelo de mayor éxito fue elaborado por un gran Astrónomo Ptolomeo en el siglo II dc. Él suponía que los planetas se movían en círculos alrededor de la tierra que se encontraba en su centro, era un modelo Geocéntrico. Según este modelo, la Tierra permanecía estacionaria en el centro mientras los planetas, incluidos el sol y la luna, giraban en torno a ella.
En el siglo XVI, el astrónomo Polaco Nicolás Copernico presentó un modelo más sencillo para sustituir el de Ptolomeo. En el modelo de Copernico, el sol está en reposo, y los planetas, incluyendo la tierra, giran alrededor de él el órbitas circulares: Es el modelo Heliocéntrico. Este modelo tuvo muchos problemas con la convicciones religiosas de la época.
Con el invento del primer telescopio echo por Galileo, la Astronomía empezó a avanzar a pasos agigantados. Issac Newton, el gran genio del siglo XVII, estableció la ley de la Gravitación Universal.

Conclusión

El sistema solar está formado por nueve planetas que giran alrededor del sol, a diferentes distancias de él, describiendo órbitas elípticas donde el sol ocupa uno de los focos. De acuerdo a su ubicación, los planetas del sistema solar se dividen en dos categorías: los planetas interiores (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) y los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón).

Durante siglos el ser humano ha observado el cielo y los astros que nos rodean tratando de explicar su organización. Esto ha llevado a plantear diferentes modelos del cosmos, los más importantes han sido el modelo Geocéntrico y Heliocéntrico. El auge de la ciencia en el Renacimiento y la invención y uso del Telescopio, llevó a importantes avances en la comprensión del sistema solar. Loa aportes de mayor importancia fueron hechos por Kepler, que formuló las tres leyes del movimiento planetario, y Newton, que plateo la ley de Gravitación Universal.

En el siglo XX, el gran avance tecnológico ha posibilitado la observación del espacio no sólo desde la Tierra, sino desde el exterior. Se han precisado medidas y datos; se han estudiado los movimientos de rotación y traslación de la Tierra; se han analizado los movimientos de la Luna, definiéndose cuatro fases más importantes: Llena, cuarto creciente, cuarto menguante y nueva, y se han dado repuesta a numerosos fenómenos como los eclipses. Un eclipse solar se produce cuando la Luna está ubicada entre el sol y la tierra, y un eclipse lunar, cuando la tierra queda ubicada entre el sol y la luna.