Aspectos Económicos de la República Salitrera

El descubrimiento del mineral de Chañarcillo y la demanda triguera de California y Australia fueron los pilares del relativo crecimiento económico que experimentó nuestro país durante los inicios de la segunda mitad del siglo XIX; no obstante, el progresivo agotamiento de las reservas de plata del yacimiento nortino y el declive de la demanda externa por productos agrícolas, afectaron severamente a la incipiente economía nacional y los productores nacionales vieron en peligro su acomodada situación; por lo demás, al disminuir las exportaciones los ingresos fiscales descendieron bruscamente.


La explotación de los yacimientos salitreros del norte alivió el complicado panorama económico de Chile; el descubrimiento de nitratos por parte de José Santos Ossa en el interior de la zona de Antofagasta en el año 1866 marcó un punto de despegue para la economía chilena. El desarrollo de la industria salitrera quedó supeditado a la evolución de las relaciones bilaterales entre Chile y Bolivia, puesto que el territorio de Antofagasta era disputado por los gobiernos de cada estado; según lo acordado en el tratado de 1866, la provincia de Antofagasta formaba parte de Bolivia y por ello los inversionistas chilenos debían contar con la venia de la nación altiplánica.

Debido a la enorme demanda internacional por salitre, gran cantidad de capitales chilenos se instalaron en Antofagasta, convirtiendo a la zona norte del país en el polo de crecimiento económico de la época. En forma paralela, en el añ0 1870 se descubrió el yacimiento de plata de Caracoles, hecho que aceleró a la emergente economía chilena puesto que permitió la acumulación de grandes fortunas y una gran recaudación de impuestos. A ello se sumó, además, la explotación del mineral cuprífero de Tamaya por iniciativa de José Tomás Urmeneta.

Por otro lado, la ocupación efectiva del territorio de la Araucanía posibilitó el desarrollo de una pujante industria agropecuaria en la zona recién incorporada a la jurisdicción del gobierno chileno; uno de los principales factores que impulsaron las faenas en la Araucanía fue la demanda de productos e insumos provenientes de los centros mineros del norte del país.

Tras la guerra del Pacífico nuestro país quedó con el control de los yacimientos salitreros más grandes del mundo, hecho que impactó fuertemente en el crecimiento de la economía nacional. Los mayores beneficiados de la nueva situación geopolítica fueron los empresarios chilenos que habían puesto sus capitales en las salitreras del norte, puesto que según los postulados liberales en materia económica, el gobierno chileno propició la iniciativa privada por sobre la estatal y generó favorables condiciones para el desarrollo de la industria salitrera.

La primera mediada adoptada a este respecto por el estado chileno fue la revocación de la confiscación de las salitreras que había decretado el gobierno peruano sobre las explotaciones en Tarapacá, a principios de la década de 1870. Debido a ello, el gobierno chileno emitió una serie de bonos y pagarés para indemnizar a los propietarios afectados por la medida peruana. El juego especulativo que generó la puesta en venta de los bonos chilenos, permitió al empresario inglés John Thomas North acumular una gran cantidad de ellos y hacerse con la propiedad de más del 60% de las salitreras de la provincia de Tarapacá, lo que valió el apodo del “rey del salitre”. North, además, era propietario de una serie de industrias derivadas de la minería del salitre, como por ejemplo, empresas ferrocarrileras y empresas de abastecimiento de aguas; la amplitud de sus negocios, le permitieron a North, acumular una enorme fortuna y convertirse en un actor fundamental de la política en la zona norte.
El efecto del incremento sostenido de las exportaciones mineras chilenas fue un consecuente aumentó del tráfico naviero en las costas chilenas, lo que permitió al puerto de Valparaíso consolidarse como la principal plaza de la costa Pacífica del continente sudamericano. El gran desarrollo del comercio internacional posibilitó la aparición de compañías navieras que conectaron a los principales puertos y centros productores de América, siendo la más destacada de ellas la Compañía Sudamericana de Vapores, la que contaba con un servicio que unió a Valparaíso con el Callao y Panamá a partir del año 1888. Posteriormente, las conexiones económicas de Chile con Argentina se estrecharon a instancias de los comienzos de los trabajos de construcción del ferrocarril trasandino, el que fue inaugurado en el año 1910.

Las influencias del crecimiento económico generado por la industria salitrera también se hicieron sentir en el resto del país, las que se concretaron en las notorias transformaciones urbanas y demográficas que afectaron a las principales ciudades del territorio nacional, en particular a Iquique, Antofagasta, Valparaíso y Santiago. El cambio más notorio a nivel país fue la emergencia de una mayor cantidad de población urbana por sobre la rural, un hecho inédito en la historia de Chile que fue catalizado por las masas de campesinos que se trasladaron al norte del país en busca de mejorar sus condiciones de vida, en desmedro de las escasas expectativas que ofrecían las explotaciones agrícolas de la zona central del país.