La clase media en la colonia

La clase media colonial es muy variada en funciones, racialmente corresponde a criollos y mestizos. Son los artesanos, empleados de los servicios públicos, y gente que ejerce oficios en la ciudad.


Antes del desarrollo de la sociedad industrial en el siglo XIX, en Chile la clase media era un conjunto humano sin conciencia de existir, y por lo tanto muy mal organizado. La definición de clase media es “gente que vive de un sueldo, pero que no tiene problemas para alimentarse, pudiendo establecerse en un solo lugar y con una pequeña capacidad de ahorro”. El grupo racial que predominó en la clase media colonial fue el de los blancos criollos que llegaron después de la conquista, cuando no habían ni encomiendas de indios, ni mercedes de tierras, y el grupo mestizo que pudo desarrollarse en las ciudades.

En los siglos coloniales los grupos medios se convirtieron en gente de la ciudad, que si bien estaba muy lejos de alcanzar las fortunas de los blancos privilegiados sí logra un nivel de vida que le permite una existencia tranquila. Los principales oficios de la clase media fueron:

  • Los artesanos son un importante grupo de trabajadores. Atienden las necesidades de vestuario, calzado, monturas, útiles de madera, vasijas, etc, son indispensables para la vida diaria. Incluye a bordadoras, zapateros, curtidores, ebanistas y alfareros.
  • Los agüadores o agüateros que llevaban a las casas los repartos de agua para beber.
  • El barbero, que no solo rasuraba y cortaba el cabello, si no que al ser tan diestro con la navaja realizaba pequeñas “operaciones”, como extracción de dientes, sangrías, asistencia en partos con problemas, etc.
  • El pregonero, un funcionario del cabildo encargado de recorrer la ciudad dando a conocer los acuerdos de las autoridades.
  • El litigante, a diferencia del abogado que pertenece a la clase alta, este oficio consiste en seguir causas judiciales de gente pobre. Después se le llamó tinterillo.
  • El calígrafo, una persona que escribía en nombre de quienes no sabían hacerlo.
  • El boticario, un experto en hierbas que en la ciudad preparaba remedios. Competía con el yerbatero, que estaba más ligado al mundo campesino.
  • El cirujano y el médico, expertos en asuntos de fisiología humana, pero de los cuales se confiaba poco en Chile.
  • El herrero, persona experta en herraduras para caballos, cerraduras, etc.
  • La prostituta, aunque prohibida su actividad con las leyes de Castilla, eran posible encontrarlas en los alrededores de las ciudades.

Muchos de estos oficios se convirtieron en profesiones al cabo de algunos siglos, otros desaparecen o se convierten en actividades del mundo de los pobres.

Las mujeres de la clase media rara vez trabajaban fuera de su hogar. Ellas eran educadas de generación en generación para los quehaceres de la casa: cocinar, lavar, tejer, coser, limpiar y criar niños. Algunas ingresaban al sistema educacional de primeras letras, donde solo aprendían a leer y escribir. Las niñas no seguían estudios más allá de los básicos, no por una prohibición legal, si no que debido a que la única alternativa eran las instituciones religiosas de monjas católicas, que eran demasiado costosos para esta clase social.

Conversar en la calle, ver las peleas de gallos, asistir a las procesiones y bailar en las “chinganas” eran de las pocas entretenciones que tenía la clase media.