Creación de la Fuerza Aérea Chilena

En 1930 se crea la Fuerza Aérea de Chile. Fue el paso lógico después del esfuerzo de civiles y militares para desarrollar la aviación chilena.


Los pioneros.

El 20 de agosto de 1910 se voló por primera vez en Chile. Fue el resultado de un grupo de jóvenes aventureros, los hermanos César y Felix Copetta, pero con métodos inteligentes. Consiguieron que dos amigos de la clase alta chilena: Miguel Covarrubias y David Echeverría compraran un avión francés, el Voisin. El pequeño aeroplano de madera fue armado en la Chacra Valparaíso, que estaba en  la actual comuna de Ñuñoa. Su vuelo impacto a la gente de Santiago. Lamentablemente su avión pronto quedó inutilizable, pero trajo por consecuencia algo positivo: los hermanos Copetta comenzaron a hacer sus propios aviones. Pronto hubo otros pilotos volando por los cielos de Santiago. Y pronto estuvo también el primer piloto muerto: Luis Acevedo. El Estado chileno, con el Presidente Ramón Barros Luco a la cabeza, decidieron crear una aviación militar, dependiente del ejército.

Escuela de Aviación.

A principios de 1911 los tenientes Manuel Avalos y Eduardo Molina fueron a estudiar aviación a  Alemania y Francia, en su uso militar. Con sus conocimientos el Presidente Barros funda el 12 de febrero de 1913 la Escuela de Aviación, usando para ello los llanos de Lo Espejo, en lo que ahora es la base El Bosque. Entre los formados por la institución estuvo el teniente Alejandro Bello, el cual desaparecerá el 9 de marzo de 1914, sin que nunca se encontraran sus restos. Aunque Chile no estuvo en la Primera Guerra Mundial, la experiencia de este conflicto señaló la importancia de este nuevo medio, convirtiéndose en objetivo del Estado disponer de una fuerza aérea. Las experiencias se fueron sucediendo: vuelos nocturnos, cruce de la Cordillera de los Andes, son avances de la recién nacida aviación militar.

Historia de la FACH

En 1930, cuando gobierna Carlos Ibáñez del Campo, se decide crear una rama independiente de las fuerzas armadas. Lo que se hizo fue fusionar los servicios aéreos del ejército y de la armada. Sus integrantes fueron transferidos a la nueva institución que se llamó originalmente Fuerza Aérea Nacional (FAN) , cambiando de nombre en 1941 al actual Fuerza Aérea de Chile (FACH).

El primer comandante de la FAN fue el Comodoro del Aire Arturo Merino Benitez. En las primeras realizaciones estuvo la creación de una red de aeródromos a lo largo de Chile, para uso civil y militar. A medida que transcurrieron los meses el clima político se hizo difícil, renunciando en 1931 el Presidente Ibáñez. El clima de inestabilidad afectó a la institución, debiendo el 6 de septiembre de 1931 bombardear a buques de la Armada que se habían sublevado contra el gobierno de Montero.

En las siguientes décadas la Fuerza Aérea de Chile fue ganándose un gran prestigio, y cariño de parte la población chilena. Fueron el puente entre la catástrofe y la ayuda que llegaba desde lejos, en terremotos, inundaciones, etc.

El 11 de septiembre de 1973 participó en el ataque sobre el Palacio de la Moneda. Se utilizaron bombarderos Hawker Hunter, lanzando cohetes de perforación. El bombardeo largamente anunciado no dejó víctimas, pero sí simbolizó la fuerza con que se realizaba el Golpe de Estado contra Allende. La FACH participó en la Junta de Gobierno Militar, a través de sus generales Gustavo Leigh Guzmán y desde 1977 Fernando Matthei Aubel. Su participación implica las violaciones a los derechos humanos, detenidos desaparecidos y la represión en Estado de Sitio. Sin embargo, a Matthei se le reconoce haber apartado a la institución, y sobre todo haber reconocido el triunfo del No contra Pinochet. Por otra parte durante el gobierno militar debió la FACH prepararse para la inminente guerra contra Argentina, y aunque sus fuerzas eran inferiores a la argentinas, su preparación los llevó a estar por eternas horas sentados en los aviones listos para el combate. La guerra finalmente no ocurrió.

En las últimas décadas el objetivo de la Fuerza Aérea ha sido modernizar su material, equiparándose con los países vecinos; pero sin perder de vista su rol social en el transporte de personas a zonas aisladas del país.