Dictadura en Chile: El modelo neoliberal.

Pinochet aplica un nuevo modelo económico: neoliberalismo. Privatiza, ordena los gastos fiscales y controla la inflación, pero aumenta el desempleo.


Buscando el mejor modelo

Al inicio del gobierno militar la economía mostraba indicadores negativos por todas partes. La inflación era por sobre el 500 % anual,  los niveles de producción eran muy bajos en todos los sectores y además estaba la crisis económica mundial por las alzas del precio del petróleo.
En un primer momento se optó por medidas monetaristas, como fue la devaluación de la moneda nacional y el congelamiento de las remuneraciones. Además se regresó a manos privadas las empresas que habían sido estatizadas durante el gobierno de Allende (con la gran excepción de las mineras del cobre) y se prohibieron las huelgas. Estas medidas tuvieron un ligero éxito, pero a ese paso habría que esperar cien años para una real mejoría. Se decidió entonces aceptar la propuesta de un grupo de economistas chilenos graduados en la Universidad de Chicago. Sus ideas las expresaron en un gran documento llamado “El Ladrillo”. Sus objetivos, como todo modelo económico, eran lograr tasas de crecimiento sostenidas en el tiempo, terminar con la pobreza y lograr el  pleno empleo, pero se diferenciaba al agregar objetivos tales como dar iniciativa privada a la producción y descentralizar la economía. En 1975, el general Augusto Pinochet, Presidente de Chile y el Ministro de Coordinación Económica y Desarrollo Jorge Cauas echan a andar el modelo, conocido después como “social de mercado” o simplemente “neoliberal”.

Modelo neoliberal

Basado en las ideas del economista Milton Friedman, el neoliberalismo chileno basa su actuar en cuatro pilares:

  • Competencia y no control del Estado. Son los particulares y no el Estado quienes determinan qué producir, dónde, cuándo, cómo, cuánto, etc., en base a lo que el mercado de consumidores determine. Si una empresa no tiene ventas debe cerrar y si tiene muchas ventas aparecerán competidores por todos lados; que obligarán a mejorar la calidad, bajar los costos y el precio de venta se reducirá.
  • Comercio exterior abierto. La competencia incluye a los productores de todo el mundo. Se deben bajar los impuestos por las cosas importadas y darle ventajas tributarias a los chilenos que vendan en el exterior.
  • Precios libres. Son los consumidores, con la ley de oferta y demanda, quienes finalmente determinan cuanto valen las cosas. Si escasea y hay mucho interés por comprar algo este producto tendrá mayor valor. Si algo abunda y no es muy interesante para comprar, el precio bajará.
  • Control de la inflación. Se restringen los salarios de la administración pública y se aumentan los recursos del Estado con el impuesto al valor agregado (IVA).

Aplicación del modelo neoliberal en Chile

La aplicación de este modelo fue gradual, pero de todos modos la teoría no siempre resulta. Los Aranceles (impuestos a las cosas importadas) se redujeron  de un 60% en 1975 a un 10 % en 1979. Los productos importados, tales como electrónicos, automóviles y telas llegaron a un precio tan bajo que obligaron a cerrar a muchas industrias nacionales. Se esperaba que no hubiera mayores problemas pues las exportaciones compansarían este problema. Si bien se diversificaron las ventas al exterior, sumando y restando, la industria chilena se redujo a un 75 % con respecto a la situación original, dando inicio una oleada de desempleo. Como una forma de disminuir sus efectos negativos el Estado debió corregir y aplicar medidas subsidiarias. En ese contexto estuvo el  Programa de Empleo Mínimo (PEM), una serie de obras menores, en que se pagaba menos de la mitad del sueldo mínimo. También se implementaron ordenamientos para los subsidios habitacionales. Cabe señalar que se mantuvieron ayudas sociales gratuitas, anteriores al gobierno militar, como es la entrega de leche y otros suplementos alimenticios, atención hospitalaria y  sistema educacional, básico y medio.

Como una medida práctica se cambió la unidad monetaria chilena, pasando 1000 escudos a convertirse en un peso. El dólar en 1979 se fijó en 39 pesos. Todo ello eran señales de algo muy positivo: el control de la inflación.
En cuanto a la propiedad, se inició un proceso de privatización de las empresas públicas. Ésto incluyó la venta de las acciones que el Estado tenia en los bancos privados. Como muchas de estas empresas tenían muy pocas utilidades, sumado a la necesidad del Estado por vender, se vieron favorecidos una serie de grupos económicos, tales como Vial, Cruzat-Larraín, Yarur, Luksic y Matte. Los recursos obtenidos por estas privatizaciones y el hecho de no tener nunca más que subsidiarlas, ordenaron las finanzas fiscales.

Se fueron armando dos realidades muy diferentes: la del grupo de profesionales y empresarios que podían disfrutar de las ventajas del modelo, con la reducción de los precios de los productos importados y viajar al exterior (consecuencia del bajo valor del dólar), y la del empleado y obrero que no tenía trabajo y que se encontraba viviendo peor que en las últimas décadas.  En 1982 una nueva crisis económica mundial agravaría la situación de pobreza a niveles casi insostenibles por el gobierno.