Dictadura Militar: Casi guerra con Argentina

En 1978 Chile y Argentina se aproximan a una guerra. Están en disputa tres islas y el mar que las rodea. Ambos países buscan soluciones pacíficas, pero a su vez se preparan para la guerra.


Como empezó todo

En 1881 se acordó que todas las islas al sur del canal Beagle serían chilenas. Así quedan, entre otras, bajo la soberanía chilena las islas Hoste, Navarino, Picton, Lennox, Nueva, las Diego Ramirez ,  incluso Cabo de Hornos. El problema fue que no se especificó por donde pasaba el Canal Beagle.  Argentina reclamó que dicho canal pasaba rodeando la isla Navarino, proyectándose hacia el sur, mientras que Chile sostiene que la corriente del canal se proyecta hacia el este. Las islas Picton, Lennox y Nueva eran chilenas según la proyección al este  y argentinas según la proyección al sur. Se decidió pedir un arbitraje a Su Majestad Británica. Una comisión de la reina Isabel de Inglaterra le dio la razón a Chile. El resultado de este laudo o arbitraje fue declarado nulo por el gobierno militar argentino, del general Rafael Videla.

Esfuerzos de paz

Tras el fracaso del arbitraje británico, se hicieron una serie de reuniones a nivel de cancilleres, que dieron por acuerdo una reunión cumbre. Así, el 20 de febrero de 1978 los gobernantes de Chile y Argentina, general Augusto Pinochet y general Rafael Videla, respectivamente; se reunieron en El Tepual, cerca de Puerto Montt, donde acordaron una serie de comisiones mixtas para buscar un acuerdo. El plazo para lograr una salida pacífica al conflicto culminaba el 1 de noviembre de ese mismo año.  A pesar de los esfuerzos no hubo resultados concretos, dándose por fracasada estas comisiones en la fecha señalada.

Preparativos para la guerra

Argentina cerró la frontera terrestre (que se prolonga por 5308 kilómetros), quedando solo la vía aérea para conectar ambos países. Se movilizaron las tropas a la zona sur, donde era más probable un escenario de guerra, pues la alta cordillera de los Andes dificulta las operaciones militares en el norte y centro del país. Chile hizo algo parecido, movilizando un gran número de soldados a una zona casi deshabitada, la región de Aysén y llamando a ejercicios a los soldados conscriptos ya licenciados. Argentina hizo ensayos de oscurecimiento de ciudades y llevó artistas a la “línea de combate”. Chile mantuvo el secreto, en la medida de lo posible, de los preparativos para una larga guerra. Siendo Chile un país muy angosto es fácilmente cortable en varias secciones y cada una debía poder sostenerse por sí misma. Complicaba aún más la situación el no tener una buena Fuerza Aérea, debido al embargo de los repuestos para las aeronaves y el reciente cambio de mando, que había dejado a 20 generales de aviación o de brigada aérea fuera de la institución.

Estrategia Argentina

La idea Argentina era hacer una guerra breve, capturando las islas Picton, Nueva y Lennox; avanzando sobre la provincia chilena Última Esperanza, y de no resultar atacar en la zona centro sur alguna ciudad importante chilena. Fundamental iba a ser la operación naval en la zona de los canales, donde se daría inicio a la guerra. Luego de capturar territorios, la idea es negociar la paz con la mediación de algún organismo internacional, pero sin devolver territorios.

Estrategia Chilena

Instalar hombres en las tres islas en disputa, que normalmente estaban deshabitadas, e intentar ocupar la zona Argentina de la Isla de Tierra del Fuego eran las evidentes operaciones Chilenas tras un ataque argentino. Existe, sin embargo, antecedentes de un plan de ataque a la zona norte Argentina, movilizando las tropas de las regiones Chilenas desérticas a través de la cordillera, en lo que se conoció como “el gancho de izquierda”. Chile esperaba un triunfo si la guerra se prolongaba en el tiempo, pues la preparación de su infantería era superior.

Operación Soberanía

El 22 de diciembre de 1978, a las 22 horas debía comenzar el ataque argentino. Nombre clave “operación soberanía”. El día 21 se detecta su movilización, la guerra está por comenzar. Pero, los buques argentinos regresaron a sus bases. No está claro si fue el mal tiempo, o las informaciones en cuanto a que la Iglesia Católica Argentina estaba convenciendo al gobierno para una Mediación Papal. En isla Nueva 4000 soldados chilenos esperaron con ansiedad el ataque.  El 25 de diciembre de 1978 llega a Buenos Aires el cardenal Antonio Samoré, quien por mandato del Papa Juan Pablo II, debía lograr la aceptación de su mediación a Argentina y Chile. El 8 de enero de 1979 en Montevideo, Uruguay , se acordó mantener las tropas tal cual estaban, no hacer ataques, y comenzar las negociaciones con la mediación del Papa. Tras varios años, el 30 noviembre  de 1984, se llegó a un acuerdo, en que las islas continuaron siendo chilenas y el mar adyacente fue dividido entre ambos países.