Dictadura Militar: Plebiscito Nacional de 1978

Chile es condenado en Naciones Unidas por violaciones a los Derechos Humanos. La dictadura de Pinochet responde organizando un plebiscito de apoyo o rechazo a su gobierno.


Un improvisado referéndum

En 1978 la Asamblea General de la Naciones Unidas condenó a Chile por reiteradas violaciones a los Derechos Humanos. Frente a esta situación el gobierno del general Augusto Pinochet decide llamar a una consulta nacional, que de resultar ganador le permitirá legitimar su gobierno. Legitimarse significa tener evidencias, en este caso una votación, respecto a que se tiene un real apoyo popular. Pero, no era fácil hacer esa votación tanto por trabas legales como estructurales. La votación es en este caso una consulta a nivel nacional, voluntaria, en que hay dos opciones: un sí al gobierno militar o un no a su mandato.

Los problemas para hacer la Consulta Nacional

El voto

El voto tenía el siguiente texto “Frente a la agresión internacional desatada en contra del gobierno de nuestra patria, respaldo al Presidente Pinochet en su defensa de la dignidad de Chile y reafirmo la legitimidad del Gobierno de la República para encabezar soberanamente el proceso de institucionalización del país”. Bajo el texto las dos opciones SI, (con una bandera chilena) y NO (con un rectángulo negro). La redacción del texto menciona dos ideas que forzadamente se unen en una sola respuesta. La primera idea es si quien debe gobernar es Augusto Pinochet y la segunda si debe hacerse el proceso de institucionalización. A este problema de lenguaje se suma un hecho práctico: aunque se marcaba el voto en una caseta secreta, el voto en sí era de un papel que se transparentaba.

Las ilegalidades

Legalmente no se podía hacer ya que las normas constitucionales para votaciones estaban suspendidas (Constitución de 1925) o aún no se aprobaban (Actas de la futura Constitución). De esta manera el Contralor General de la República Héctor Humeres rechazó el proyecto. La dictadura de Pinochet simplemente cambió al contralor, poniendo a su hombre de confianza Sergio Fernández, quien aprobó el proyecto. Otro problema es que no había registros electorales. Los antiguos habían sido literalmente quemados y por lo tanto no había manera de constituir mesas de votación. Esto se solucionó a través del nombramiento de vocales de mesa con gente cercana a los militares (esposas, funcionarios civiles,etc) y todo chileno mayor de 18 años se podría acercar a cualquier mesa que estuviera desocupada para votar. Los votantes presentarían su carné de identidad, el cual para evitar que vote dos veces, será cortado en una de sus esquinas. Los locales de votación serían, como es tradicional en Chile, las escuelas; diferenciando locales para hombres y locales para mujeres. El tercer problema es que estaba prohibido hacer publicidad política, manifestaciones callejeras, etc. Esto no se resolvió, quedando la población expuesta solo a una campaña a favor de apoyar al gobierno del Presidente Pinochet. En televisión la publicidad decía “dirás sí a Chile y su bandera”, “el que apoya a Chile dice sí, el traidor dice no”. Nunca se dijo que era una votación de apoyo o rechazo al gobierno de Augusto Pinochet.

Los resultados

Más de cinco millones de votos fueron considerados válidamente emitidos (se descuentan los sin preferencia o en blanco y los que marcan las dos opciones o nulos). Un 78,6 % votó por la opción SI y un 21,4 % votó por la opción NO.  La abstención fue del orden del 25%. considerando que habían unos 7 millones de chilenos en edad de votar. Con estos resultados Augusto Pinochet respondió a las demandas de Naciones Unidas. Sin embargo no logró la legitimidad que esperaba. El proceso electoral había sido una débil representación de lo que históricamente habían sido las votaciones en Chile. Las votaciones para ser legítimas requieren de libertad de expresión de ideas, medios para hacer propaganda, debate de  ideas, un registro electoral, apoderados de mesa verificando el buen conteo de los votos y claridad en lo que se está votando. Esta lección la aprendió el gobierno militar y cuando por segunda vez intente legitimarse, en 1988, las votaciones serán hechas con todas las exigencias mencionadas.