El Retorno de Alessandri

La principal misión de la nueva administración de Alessandri fue recuperar a la alicaída economía del país, la que como señalamos más arriba fue la que resultó más afectada de entre todos las naciones del mundo: basta decir que de todos los países exportadores de materias primas, el nuestro fue el dañado puesto que el salitre fue el comodittie que mayor descenso tuvo en su demanda y en su precio. La recesión que en la minería del salitre produjo la Crisis de 1929, marcó el definitivo declive de esta industria y dio comienzo a una serie de duras consecuencias en los aspectos económicos y sociales.


El cierre de la mayoría de las oficinas salitreras del norte de Chile dejó como saldo una innumerable cantidad de familias sin la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, las que ante las nulas perspectivas de mejora debieron regresar a la zona central en busca de oportunidades laborales; sin embargo, la fragilidad de nuestra economía y la lenta retirada de los fantasmas de la crisis norteamericana no permitían la recuperación económica de Chile y la generación de nuevos empleos.

Por ello, la mayoría de los mineros del salitre que retornaban a los campos, se instalaron en las inmediaciones de las ciudades de mayor importancia y tamaño; el principal foco de asentamiento de los ex salitreros fueron los límites de las zonas urbanas de Santiago, ciudad que no estaba preparada en su infraestructura para acoger de golpe a una gran masa de población.

Otro complejo desafío que enfrentó la segunda administración Alessandri fue la necesidad de establecer las bases institucionales que aseguraran el normal desarrollo de los derechos políticos y ciudadanos, los que habían sido frecuentemente suspendidos por el conjunto de gobierno que ocuparon el Estado entre 1931 y 1932. Un aspecto fundamental para llevar acabo esta tarea, consistía en legitimar al orden político lo suficiente para mantener alejadas a las instituciones castrenses de la vida política y que recuperaran el sentido profesional de sus funciones.

Lo paradójico del asunto es que para recomponer el orden institucional y para generar un consenso político que le permitiera gobernar con tranquilidad, durante los primeros meses de su segundo mandato Alessandri se valió de facultades extraordinarias que fueron validadas por los sectores políticos tradicionales.

En el ámbito económico, el ministro de Hacienda de Alessandri, Gustavo Ross Santamaría, se ocupó en primera instancia de solucionar el complejo panorama de la industria del salitre y para ello creó la Corporación de Ventas del Salitre y Yodo; esta nueva institución originada para regular el precio del salitre obtuvo un relativo éxito debido a la progresiva recuperación que experimentaban los mercados mundiales gracias a la política del New Deal impulsada por el gobierno de los Estados Unidos.

Las medidas de Ross y una leve reforma tributaria destinada a controlar la inflación, permitieron al estado contar con los recursos necesarios para retomar los pagos de la deuda externa y recuperar la posibilidad de obtener préstamos en la banca extranjera. La gestión de Ross se vio altamente beneficiada gracias la reactivación comercio mundial provocado por el auge de los gobiernos totalitarios europeos y las políticas expansivas adoptadas por los gobiernos liberales de Occidente.

La disposición de nuevos fondos permitió a la administración Alessandri emprender un vasto programa de obras de infraestructura pública, las que abrieron una gran cantidad de fuentes laborales que en parte absorbieron a la gran masa de cesantes que pululaban por las cercanías de Santiago. Entre el conjunto de obras públicas realizadas durante el gobierno de Alessandri destacaron la construcción del Barrio Cívico de Santiago y la edificación en las inmediaciones del Palacio de La Moneda de grades construcciones que recibieron a una serie de ministerios y reparticiones públicas; en este mismo contexto se inserta la construcción del Estadio Nacional y la del edificio de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De forma paralela se creo la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales, entidad que se dedicó a construir colegios con la finalidad de ampliar la cobertura del sistema de educación pública del país.

En al ámbito social, durante el segundo mandato de Alessandri se promulgaron sólo unas pocas leyes destinadas a impactar positivamente en las condiciones de los trabajadores chilenos. Debido a que la preocupación del gobierno estaba puesta en la recuperación macroeconómica, se descuidaron una cantidad considerable de mejoras que gran parte de la población requería urgentemente. La Ley de Medicina preventiva y la Ley de Sueldo mínimo y vital son las medidas adoptadas que mayor trascendencia alcanzaron.

El segundo desafío que debía enfrentar el gobierno de Alessandri, es decir la recomposición del orden político e institucional, se logró principalmente porque durante este periodo se produjeron dos fenómenos que hicieron retirarse a los militares de la actividad política, a diferencia de los años anteriores en los que frecuentemente protagonizaron irrupciones en el normal desarrollo de los asuntos públicos. En primer lugar varios sectores de la sociedad se manifestaron en contra de los militares golpistas y, además, en actos públicos repudiaron violentamente a miembros de las Fuerzas Armadas; ello causó una drástica caída en el prestigio de las instituciones castrenses.

En segunda instancia, la formación de las Milicias Republicanas por un grupo de civiles liderados por Eulogio Sánchez vino a equilibrar el rol de los militares en la sociedad chilena, puesto que estos cuerpos paramilitares integrados por estudiantes universitarios y profesionales de clase media contaban con una respetable capacidad de fuego, ya que estaban provistos de instrucción militar, además de armamento y municiones. De esta manera, la posibilidad de que los militares volvieran a irrumpir en los asuntos ciudadanos quedó prácticamente eliminada, ya que las Milicias Republicanas llegaron a contar con aproximadamente 50.000 voluntarios.

Estos dos fenómenos ayudaron enormemente al normal desarrollo del gobierno de Alessandri, ya que los militares se retiraron por un largo tiempo a sus cuarteles y no volverían a protagonizar interrupciones a la vida política de Chile hasta los primeros años de la década de 1970. Cabe señalar que las Milicias Republicanas fueron disueltas en el año 1935, cuando el peligro de un golpe militar contra Alessandri estaba prácticamente descartado.