El surgimiento de la democracia cristiana

En el año 1956 surgió el Partido Demócrata Cristiano, el cual fue resultado de la fusión de la Falange Nacional, el Partido Conservador Social Cristiano y un grupo de partidarios agrario-laboristas que apoyo a Ibáñez en las elecciones de 1952.


A diferencia del Partido Radical, el estilo político de la Democracia Cristiana se caracterizó por definirse desde un comienzo como independiente y se propuso atraer al electorado con un discurso que contaba de dos premisas principales: ser un partido de marcado carácter cristiano, y ser la única alternativa real para oponerse al progresivo crecimiento que experimentaban los partidos de izquierda y que amenazaban con llegar al gobierno.

Al analizar la evolución de la Democracia Cristiana y el polémico papel que desempeñó este conglomerado durante el periodo que estudiamos, se pueden identificar tras etapas claramente diferenciadas unas de otras.

En la primera etapa, entre 1957 y 1963, la Democracia Cristiana intentó de forma infructuosa lograr una alianza con los liberales; por ello se suele decir que durante su etapa inicial los democratacristianos se plantearon como un partido bisagra para llevar a cabo coaliciones partidarias, las que fracasaron debido a la extrema rigidez del sistema electoral chileno.

Durante la segunda etapa, entre 1964 y 1970, la Democracia Cristiana modificó su ambigüedad política y se transformó en un referente de carácter hegemónico tras ganar ampliamente las elecciones presidenciales de 1964; tras este triunfo se elevaron considerablemente los niveles de polarización en la sociedad chilena ante las políticas implementadas por el gobierno de Frei Montalva, en particular por la Reforma Agraria que impactó profundamente entre los miembros de la derecha conservadora y latifundista.

Las reformas planteadas por la Democracia Cristiana eran tan profundas y radicales que obligaron a los partidos de izquierda a polarizar sus posiciones con la finalidad de desmarcarse del centro político y del espectro de influencia de la Democracia Cristiana. De la misma forma, el alicaído Partido Radical tras sucesivos fracasos electorales, también se desplazó hacia la izquierda y algunos de sus miembros formaron una alianza con la ya polarizada izquierda chilena.

La tercera etapa de la evolución de la Democracia Cristiana se caracterizó porque durante el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular el partido ejerció un papel centrífugo en la competencia electoral, tal como quedó demostrado con el levantamiento de la candidatura de Radomiro Tomic. Una vez en el gobierno Allende, la Democracia Cristiana intentó jugar un rol de mediador entre los extremos políticos mediante la mantención del equilibrio político a través del Estatuto de Garantías Constitucionales levantado por sus parlamentarios. No obstante, la acción mediadora de los democratacristianos fue inútil debido a la alta polarización en que había caído la sociedad chilena; en el año 1973 la Democracia Cristiana ya había dado vida a una alianza electoral con la derecha, la que se conoció bajo el nombre de Confederación Democrática (CODE) y que tuvo como principal motivación la idea de transformar a las venideras elecciones presidenciales como un referéndum para aprobar o desaprobar al gobierno de Allende.