Expedición de Diego de Almagro

En 1536 una avanzada de hombres españoles se dirige al sur del Imperio Inca en búsqueda de riqueza fácil. Sus destinos estarían marcados por el hambre, el desprestigio y la muerte.


Diego de Almagro

Diego de Almagro es un español que toda su vida debió enfrentar desafíos. Nació en 1475, hijo de madre soltera es criado por familiares. Acusado de asesinato huye del juicio y se embarca rumbo a América en 1514. Un tiempo estuvo en Santa María de Darien, una ciudad “tierra de nadie”, donde se organizaban expediciones de Conquista. En 1529 con Francisco Pizarro y el sacerdote Hernando de Luque crean una sociedad para conquistar el imperio Inca, que pasó a llamarse entonces Nueva Castilla. Se trata de un territorio gigantesco con grandes riquezas de oro y plata. Rápidamente Pizarro dominó a los Incas, mientras Almagro preparaba una flota naval. La obligación de repartirse el tesoro del prisionero Inca Atahualpa llevaron a enemistarse a los socios. Luque intentó acercar posiciones pero pronto murió. Sin embargo el Emperador Carlos I recompensó a Diego de Almagro dándole el título de Adelantado respecto de todas las tierras al sur del lago Titicaca, donde actualmente están Argentina, gran parte de Bolivia y Chile, a todo lo cual se le llamaría Nueva Toledo. Por tal motivo preparó su propia empresa de Conquista.

Expedición a Chile.

Diego de Almagro no tuvo problemas para conseguir más de 500 hombres para su expedición. Las noticias del sur hablaban de gran abundancia de riquezas esperando ser fácilmente tomadas.  Envió dos avanzadas: una por mar a cargo de Juan Saavedra, que llegaría hasta el actual puerto de Valparaíso; y otra por tierra a cargo de Paullo Inca (emparentado con la familia imperial Inca) y el Villac-Umo (sumo sacerdote). La ruta escogida era el camino del inca que va desde Cusco, pasando por el lago Titicaca hasta Salta, y luego cruza la cordillera, continuando hacia el sur. Cuando Almagro se encontró con su avanzada terrestre ellos habían recolectado los tributos en oro de la zona, lo que motivó aún más a Almagro a continuar su viaje, a pesar que el Villac-Umo se sublevó y se fue con gran parte de los yanaconas (indios de servicio, encargados de llevar las cosas). Paullo Inca y Almagro obligaron a nativos de la zona para continuar el viaje.

El cruce de la Cordillera de los Andes

En la primavera de 1535 iniciaron el viaje desde Salta, cruzando la cordillera al parecer por el paso San Francisco. El frío y el terreno lleno de piedras afiladas los llevó a la muerte y deserción.Los indígenas a pie desnudo, y con ropa inadecuada para ese clima morían fácilmente por las heridas y el congelamiento. Un relato señala que un hombre español se quitó la bota, pero por el frío le quedaron pegados dentro de ella los dedos de los pies. El 21 de marzo de 1536 Almagro llega a lo que ahora es el valle de Copiapó, donde una vegetación boscosa y un clima veraniego lo ayudaron a recobrar fuerzas. Lo acompañan 240 españoles, 150 esclavos negros y unos 1500 yanaconas.

Descubriendo Chile

En San Francisco de la Selva de Copiapó, como fue llamado ese lugar, Almagro impuso orden entre los indígenas condenando a la hoguera a 3 de ellos acusados de sublevación. Supo entonces que más al sur había dos españoles viviendo, Antón Cerrada y Gonzalo Calvo, dos hombres que se habían sublevado a Pizarro. Lo bueno es que ellos lograron pactar con los nativos del valle del Aconcagua, y que estos esperaban su visita. Efectivamente fueron bienvenidos, pero no existían riquezas, excepto unos casi insignificantes lavaderos de oro, nada de la fortuna fácil que esperaba Almagro. Para colmar la paciencia de Almagro, su intérprete de castellano-quechua, el indio Felipillo, les comentó a los nativos de las malas intensiones de los españoles, produciéndose una fuga en masa. Felipillo fue desmembrado vivo frente a las autoridades nativas del río Aconcagua. El lugar al cual llegó Almagro era conocido por los Incas como Chili, en recuerdo a su lugar de origen en Arequipa. Por tal motivo, con la distorsión idiomática quedó registrado que llegaron hasta Chile y a Diego de Almagro como el descubridor.Una avanzada llegó más al sur, hasta el río Itata donde se enfrentaron a los mapuche, debiendo volver al norte.

Regreso de los rotos

Almagro decidió volver a Cusco por el desierto. La falta de agua y las temperaturas extremas les permitían avanzar muy poco cada día. Sus ropas destrozadas por el largo viaje, les dará el sobrenombre de “los rotos de Chile”. En el Cusco, la antigua capital del Imperio Inca y donde los españoles tenían su centro de operaciones, una sublevación contra Pizarro se encontraba en el punto más alto. Este era el momento preciso para que Almagro reclamase sus derechos por Nueva Toledo. Logró tomar prisionero a Francisco Pizarro, y que éste reconociera el derecho imperial que Almagro tenía sobre el Cusco. Pactada su liberación, Pizarro se reorganiza, enfrentándose en una batalla en Las Salinas en contra de Almagro, en la cual el descubridor de Chile es hecho prisionero. El 8 de julio de 1538 es ejecutado en público mediante el estrangulamiento con el garrote y luego es decapitado.