Fernando VII, prisionero de los franceses

Napoleón invadió España y tomó prisionero al rey Fernando VII. Una antigua ley establecía que en tal caso el poder volvía a la gente. Entonces se crearon juntas de gobierno.


Francia suma a España a su Imperio.

En 1808 el Imperio Francés a cargo de Napoleón Bonaparte decidió que para vencer a Inglaterra debía bloquear su comercio. Los portugueses se negaron a ello, por lo tanto Napoleón decidió invadir Portugal. Para ello debía movilizar tropas a través de España, y consiguió el permiso de los españoles para hacerlo. Sin embargo Napoleón decidió convertir a España en parte de su Imperio y  consiguió que en Bayona el rey Carlos IV de España  abdicara en su hijo Fernando VII. La historia no terminó ahí, pues Fernando VII fue informado que la abdicación de su padre era nula, por lo tanto se le ofreció incluso un castillo a cambio de que aceptase ese hecho. Por su parte Carlos IV le entregó a Napoleón sus derechos, también a cambio de una fortuna. Napoleón nombró a su hermano mayor José como rey de España, por lo que la posición de Fernando VII quedó en el aire, siendo apresado y enviado a una cárcel, en la que tuvo un régimen no muy estricto. En general la relación entre Fernando VII y Napoleón fue buena, quizás por la resignación de los hechos, quizás para aprovechar la riqueza que había obtenido Napoleón tras décadas de guerras.

El poder vuelve a la gente.

En España se estaba produciendo una situación caótica, con grandes  focos de resistencia española en contra del invasor francés, en lo que se ha dado en llamar “La Guerra de Independencia”.  Se calcula que más de 300 mil españoles murieron durante la invasión francesa, pues además del enemigo externo, habían españoles afrancesados que apoyaban a Napoleón. La vida en las comunidades rurales se hizo un infierno, pues las tropas de uno y otro bando las usaban para obtener todo lo necesario para continuar combatiendo, en acciones de pillaje en que se abusaba de la población. Existía un principio legal que decía que en caso que el rey legítimo no pudiese gobernar, la gente se podía organizar para autogobernarse hasta que el rey volviera a su trono. En tal sentido se estableció la Junta Central en 1809.  Napoleón logró derrotarla, nombrando entonces los españoles un Consejo de Regencia  el cual tuvo corta vida. En 1810 se estableció la una nueva junta, conocida como de Cádiz, que comenzó a gobernar en nombre del rey. Los integrantes de estas juntas era gente del clero y aristócratas.

Las dudas en América.

En América la duda surgió en torno a lo siguiente: era legítimo aceptar la autoridad de las juntas establecidas en España, o había que crear en cada colonia una junta propia, independiente de España. Todo, por su puesto, mientras el rey estuviera prisionero de los franceses. Se percibía en América una situación que en la imaginación ponía a Fernando VII encadenado en una húmeda celda, deseando volver a gobernar para hacer felices a todos. Fernando VII no estaba tan mal, pero efectivamente no podía reinar. En 18o8 en México se establece la primera junta en América, pronto le sigue Montevideo. En 1809  también hay juntas de gobierno: La Paz y Quito. Pero es 1810 el año clave. Por una parte están las Juntas de Caracas, Buenos Aires, y Santiago de Chile, todas ellas declarando lealtad al rey; pero también es el año en que en México se hacen las primeras acciones en dirección hacia la independencia total.

La Junta de Gobierno chilena.

Frente a la situación del rey Fernanado VII y la creación de juntas en diversos lugares de América, se decidió hacer algo también en Chile. Aquí había un problema adicional: el gobernador español Francisco García Carrasco había sido destituido, por mandar a arrestar a tres criollos solo por sospecha, y reemplazado por mientras por el chileno Conde de la Conquista Mateo de Toro y Zambrano, el 16 de julio de 1810. En Chile la junta de gobierno del 18 de septiembre de 1810, estableció un gobierno independiente de España, específicamente independiente de las juntas españolas. Pero se dejó en claro la lealtad al rey Fernando VII.