Guerra contra la Confederación Peru-boliviana

En 1836 Bolivia era considerada por Chile como una amenaza. Su presidente Andrés Santa Cruz había anexado a Perú considerándolo parte de su territorio. Chile decide atacarla.


Un extraño antecedente.

En 1836 se encontraba en Lima el general Ramón Freire, un fuerte opositor al gobierno de Chile que encabezaba el Presidente Joaquín Prieto. No está del todo claro si el gobernante de la Confederación Perú-boliviana Andrés Santa Cruz estaba en conocimiento o no, e incluso si lo apoyaba, pero lo concreto es que Freire comenzó una campaña para volver a Chile, armado de un ejército y marina. Enterado de estos hechos en Santiago, el Ministro Diego Portales señaló que Andrés Santa Cruz era una amenaza para Chile, pues apoyaba a Freire. Convenciendo a muchos, Portales logró que el Presidente Joaquín Prieto le declarase la guerra a la Confederación.

El ultimátum.

Chile envió a la Confederación Perú-boliviana una serie de exigencias a cambio de mantener la paz. Entre ellas el pago por las deudas de la guerra de independencia, la separación de Bolivia y Perú, y el pago de una indemnización por el apoyo a Freire. Por supuesto que no era posible que Andrés Santa Cruz aceptara tales exigencias, por lo tanto Chile le declara la guerra el 28 de diciembre de 1836.

La alianza que nunca fue.

No sólo Chile quería derrotar a Bolivia. También Ecuador y Argentina estaban en la misma línea. Así en 1837 los tres países estaban listos para un ataque, lo que obligó a la Confederación a dividir sus tropas. Sin embargo, Ecuador desistió de un ataque, y Argentina fracasó en los suyos. De hecho Bolivia derrotó reiteradamente a los tropas argentinas, obligando a las provincias el norte a pactar una tregua con la confederación.

La muerte de Portales.

En 1837 no todos los chilenos estaban por la guerra. Una parte de la prensa consideraba que era un gusto de Portales para enfrentar al liberal Freire. Por el estado de guerra se establecieron tribunales extraordinarios, que desprestigiaron aún más al gobierno. Una sublevación, un arresto y el Ministro Portales fue asesinado. Sin embargo la dinámica de los preparativos para la guerra no se detuvo.

Primera campaña: Manuel Blanco Encalada.

La idea inicial fue bloquear el puerto de Lima. Luego avanzar desde Arica con el apoyo de las tropas peruanas que estaban en desacuerdo con la Confederación. Con tranquilidad llegaron hasta Arequipa, donde hubo menos apoyo que el esperado. Las tropas de Andrés Santa Cruz se prepararon para una batalla, pero Blanco Encalada prefirió negociar. El 17 de noviembre de 1837 firmaron el tratado de Paucarpata, en que se comprometió la Confederación a pagar los gastos por la guerra de independencia, pero comprometió a Chile a devolver los barcos capturados, a reconocer la existencia de la Confederación y a retirar las tropas. Este acuerdo fue un escándalo cuando se supo en Santiago, siendo de inmediato desconocido por el gobierno de Prieto. Al regresar el Almirante Manuel Blanco Encalada fue considerado por muchos como un traidor. Se le quitaron los mandos y apenas pudo sobrevivir por sus antiguos méritos en la Guerra de Independencia.

Segunda expedición: Manuel Bulnes.

La confederación era dirigida desde Bolivia, pero es en Perú donde era más posible derrotarla. Se decidió atacar directamente en Lima. El 21 de agosto de 1838 el general Manuel Bulnes llega a las puertas de Lima, con un ejército de más de 5000 soldados. Triunfa e ingresa a la capital peruana. El apoyo obtenido por Bulnes de parte de los peruanos obligó al propio Santa Cruz dirigirse a combatir a Lima. En el mar la derrota de la Confederación fue definitiva en el combate de Casma el 12 de enero de 1839, en que el capitán Roberto Simpson derrotó a una flotilla de barcos franceses al servicio de Santa Cruz. La batalla decisiva fue el 20 de enero de 1839 en Yungay, en que las tropas chilenas al mando de Manuel Bulnes logran el triunfo sobre Andrés Santa Cruz. Los peruanos nombran un gobierno provisorio a cargo de Agustín Gamarra; que continuará la guerra contra Bolivia, hasta lograr en 1842 su definitiva separación. Andrés Santa Cruz debió escapar al exilio. Lo bien hecho por Bulnes en Perú, tanto en su accionar militar, como en lo diplomático al lograr separar a la Confederación, lo hizo digno a su regreso a Chile de grandes homenajes. Sus peticiones al gobierno de Prieto no se hicieron esperar: que los militares despedidos en 1830 fueran recontratados, y que Bernardo O’Higgins recuperase su rango de Capitán General.  El gobierno accedió a sus peticiones, Bulnes sería elegido Presidente de Chile en 1841.