Jorge Alessandri y el Estado Tecnocrático

El experimento populista del General de la Esperanza fue abruptamente derribado por la debacle inflacionaria y en las elecciones presidenciales de 1958 resultó ganador el candidato Jorge Alessandri Rodríguez, un empresario de corte liberal que contaba con el apoyo de los partidos de derecha. Su programa político consistía básicamente en implementar un Estado de carácter tecnocrático que conllevaba desmantelar la política de la sustitución de importaciones y reemplazarla por una política monetarista neoliberal.


Los cientistas políticos coinciden en señalar que el triunfo de Alessandri en los comicios presidenciales de 1958 fue causa de un “accidente” electoral provocado por la presencia del candidato Antonio Zamorano, un retirado sacerdote de influencias radicales que era conocido por la ciudadanía como el “cura de Catapilco”; este último logró concitar un poco más de 41.000 sufragios, restándole una importante cantidad de votos al abanderado de la izquierda Salvador Allende e inclinando la balanza hacia la candidatura de Jorge Alessandri. Los resultados finales de esa elección arrojaron un 31,2 % de los votos para el candidato de la derecha, 28,6% de las preferencias para Allende y un 3,3% para la candidatura marginal de Zamorano.

Como hemos señalado más arriba, el programa de gobierno de Alessandri consistía en “modernizar” a la economía chilena mediante la aplicación de una política liberal que tenía como principal objetivo contener a la creciente inflación (a estas alturas un mal endémico de la estructura económica de Chile); sobre este último punto es preciso señalar que el problema inflacionario fue uno de los principales tópicos que compusieron la campaña electoral de Alessandri.

La principal característica de la administración Alessandri es su predilección por ejercer el poder alejada de la influencia e injerencia de los partidos políticos en lo que se ha denominado un gobierno “suprapartidos”; por ello, los principales puestos de gobierno fueron ocupados por hombres provenientes del mundo de los negocios y por gerentes de grandes empresas, y un sector de la historiografía chilena ha llamado a esta etapa de nuestro desarrollo histórico como “la hora de los gerentes”.

Frente al fracaso de la política de industrialización que había sido puesta en práctica desde los gobiernos radicales, la administración Alessandri se centró en reformar los objetivos estratégicos que la CORFO se había planteado en un comienzo y cambio sus principales tareas a: la elaboración de un plan decenal de fomento a la producción; la asesoría a las empresas privadas en sus procesos de modernización; y el otorgamiento de créditos de largo plazo a estas últimas. La transformación de la CORFO implicaba que esta institución suspendiera su programa de inversiones directas en el sistema económico, y de paso, privatizara su participación en las empresas que tenía bajo su control.

En sus primeros años de aplicación, las medidas económicas de la administración Alessandri tuvieron un relativo éxito, en particular en el periodo trascurrido entre los años 1958 y 1960. En efecto, durante estos años se recuperaron varios índices macroeconómicos como el empleo, la inflación y la balanza de pagos. No obstante, los problemas para Alessandri aparecieron en el año 1960 con el fracaso de la derecha en las elecciones municipales, cuando esta última no logró superar a los radicales y sólo alcanzó un modesto 30% de las preferencias de la ciudadanía; a ello se sumaron una serie de desastre naturales como los terremotos de Concepción y Chiloé, a los que se agregó el maremoto que asoló Valdivia en mayo de 1960. La principal consecuencia de estos hechos fue que la administración Alessandri debió gastar los excedentes comerciales que había generado el alza de las exportaciones durante los primeros años que gobernaron los gerentes.

La crisis política en la que se sumió el gobierno de Alessandri fue complementada el nuevo fracaso de este para lograr apoyo parlamentario en las elecciones de 1961, cuando la izquierda alcanzó la misma votación que la derecha y los radicales, a pesar de ser el conglomerado más votado, comenzaron a perder el respaldo de los electores. El efecto de la falta de apoyo parlamentario obligó a Alessandri a abandonar su estilo pragmático e independiente de la influencia de los partidos, y le llevó a conformar un gabinete que incluía entre sus miembros a representantes de la nueva alianza que se había formado entre conservadores, liberales y radicales; de esta manera, se ponía término a la etapa de los gerentes y se retornaba a un estilo tradicional de hacer política.

Al revés de los sucedido entre los años 1958 y 1960, la etapa que se extiende desde 1961 hasta 1964 se convertiría en el periodo más difícil que debió afrontar Jorge Alessandri. La situación económica no conseguía despegar del punto al que había llegado en 1960, y a fines del año siguiente el país se vio sumido en una nueva crisis económica provocada por una ostensible baja en la balanza de pagos, fenómeno que se generó debido a un aumento explosivo de las importaciones que no fue acompañado por una crecimiento similar en las exportaciones.

La principal consecuencia de esta crisis fue la escasez de dólares en el país y la consiguiente devaluación de la moneda nacional; de esta forma se revertían las medidas liberalizadoras de la etapa de los gerentes, ocasionado un retroceso en las inversiones industriales en el año 1962. Una nueva devaluación recrudeció el problema de la inflación y el costo de la vida se elevo para los chilenos en un 27,2%, cifra que para 1964 aumentó a un 50%. Uno de los sectores más afectados por las devaluaciones fueron las empresas que habían comprado bienes de capital en dólares, las que se vieron incapacitadas para pagar sus obligaciones y muchas de ellas debieron declararse en quiebra.

El fracaso de la gestión de Alessandri detonó una serie de protestas sociales, de huelgas y de movilizaciones obreras a partir del año 1963, las que pusieron en jaque a los radicales que estaban en el gobierno, los que se vieron amenazados de perder el apoyo electoral de los trabajadores y exigieron a Alessandri que aumentara los salarios. La incapacidad del Presidente para llevar a cabo estas mejoras y la inoperancia de las medidas liberales sentenciaron los últimos años de Alessandri y caracterizaron el fin de su administración.