La Unidad Popular y la Reforma Agraria

Con la llegada de la Unidad Popular al gobierno se modificaron sustancialmente los criterios de expropiación agrícola y se estableció como límite las propiedades de más de 40 hectáreas de riego básico. De esta forma se producía una notoria radicalización y profundización de la Reforma Agraria, una circunstancia que aumentó explosivamente las demandas de tierras con la consiguiente movilización rural.


Como resultado de este nuevo enfoque en el periodo 1971-73 alrededor de 4.000 fundos fueron expropiados, lo que en la práctica significaba el desmantelamiento de la antigua estructura latifundista que asolaba al campo chileno.

Sin embargo, la enorme cantidad de demandas por tierras impidió que todas las solicitudes fueran satisfechas, pues con esta nueva expropiación sólo se puedo entregar tierras a un 30% de los solicitantes. Por otro lado, la demora en la repartición de las tierras provocó que grandes volúmenes de propiedades quedaran inutilizados por largo tiempo; para paliar esta situación el gobierno de Allende instauró la CEPROS (Centros de Producción administrados por funcionarios del Estado).

Una anomalía de la Reforma Agraria fue que la mayor parte de los beneficiados correspondía a los antiguos inquilinos, lo que en la práctica significó el encrudecimiento de los movimientos sociales que demandaban tierras; debido a ello se produjeron corridas de cercos, numerosas tomas de terrenos, un aumento sustancial en los pliegos de peticiones y la agudización de los enfrentamientos en los sectores rurales, sobre todo por parte de los campesinos excluidos de la primera fase de reasignación de las tierras.