Ordenanza de libre comercio de 1778

Los reyes borbones de España decidieron permitir que sus colonias en América comercializaran productos libremente entre ellas y la metrópoli hispana. 


Una libertad limitada.

Los reyes Borbones de España observaron que existían zonas del Imperio muy poco activas debido al monopolio comercial entre Cádiz en España y los puertos de Veracruz, La Habana, Cartagena y Portobelo. Por ejemplo las costas del Atlántico sur estaban prácticamente abandonadas. Así se establecieron los navíos de registro, que autorizados por España podían dirigirse a cualquier lugar de las colonias para llevar sus productos. El antiguo sistema de flotas y galeones comenzaba a terminar. En 1778 el rey Carlos III de España hizo la Ordenanza de Libre Comercio, a través de la cual el intercambio entre España y sus colonias en América fue autorizado a 13 puertos españoles y 24 puertos en las colonias (se dejó fuera de este proyecto a los puertos de Nueva España, actual México, y los de Venezuela, pues sus riquezas podían hacer fracasar a las otras colonias; sin embargo en 1789 se sumaron al sistema). De esta manera nuevos puertos se integraron al comercio directo con Europa, entre ellos Valparaíso y Buenos Aires. La Corona española llamó a todo esto como un “haced de los españoles de ambos mundos un cuerpo unido de nación”.

Las consecuencias.

Las consecuencias de esta liberalización de los mercados fue la saturación de productos importados, que hizo bajar los precios. Al principio ésto fue beneficioso para la gente; pero a la larga significó que los comerciantes y productores locales comenzaron a tener grandes pérdidas, con el consiguiente desánimo para continuar con esas actividades. La imposibilidad de controlar tantos embarques hizo más fácil el contrabando, contra el cual los productores locales no pudieron competir. Para resolver este problema, en 1797 el rey Carlos IV de España ordenó autorizar las compras y ventas a otros países de Europa, estableciéndose una tabla de impuestos diferenciados si se tratase de productos españoles o de otra nación.

Consecuencias en Chile.

En Chile la minería fue un sector muy favorecido por la nueva reglamentación que sin trabas de ningún tipo pudo vender a Perú y España, los minerales de oro, plata y cobre. El enriquecimiento de los criollos propietarios de estas minas les hizo desear una mayor participación en las decisiones del “reino de Chile”, lo cual será una de las causas del movimiento de independencia. Para otros criollos la libertad de comercio les quitó las ventajas de la escasez: poder subir los precios, y que muchos productos fueran “exclusivos” para las clases altas. En general las exportaciones a través de Valparaíso aumentaron en más de un 200%, lo cual demuestra que la idea era buena. Sin embargo, acontecimientos internacionales limitarían este éxito: la Independencia de Estados Unidos y la Guerra de España contra Inglaterra.