Los grupos populares en el 1900.

Más de la mitad de la población chilena estaba en el 1900 compuesta por campesino y obreros que vivían en extrema pobreza. Su integración a la sociedad fue el gran desafío de la época.


Pobreza rural.

Peones e inquilinos siguen siendo la fuerza laboral en los campos chilenos. Cerca del año 1900 se mantienen las estructuras sociales coloniales, en que los inquilinos viven en las tierras del patrón a cambio de su trabajo, mientras que los peones se mueven de campo en campo a través de una serie de trabajos temporales. La vida laboral, a pesar de trabajar todos los días, toda la jornada, a ellos no les permite ahorrar para un mejor destino, y aunque en algunos poblados ya se han instalado escuelas rurales, es mínima la educación que ha recibido, abundando el analfabetismo. Las dificultades económicas, agravadas por la paulatina mecanización de las actividades agrícolas los impulsó a moverse hacia las ciudades, en que la falta de capacitación los llevará a aceptar empleos sin contrato de trabajo y mal pagados.

Pobreza urbana.

En las ciudades vive la clase obrera, conocida como “proletariado”, y que constituyen el grupo más marginado de la sociedad. En proporción al total de habitantes corresponde a más de la mitad del país. Hasta 1924 hubo escasas regulaciones para su trabajo, por lo tanto eran habituales las faenas industriales de más de 12 horas diarias. No había seguros contra accidentes del trabajo, ni licencias médicas, ni jubilaciones por vejez. Los salarios eran de acuerdo a lo producido y no había capacidad de ahorro. Se les descontaban cosas tales como daños en herramientas. Muchas mujeres se emplearon en el servicio doméstico, en que el sueldo era de sobrevivencia, a cambio debían trabajar desde antes del amanecer hasta después del atardecer, atendiendo a familias de la oligarquía, en ese entonces con muchos hijos. La única forma de mejorar su situación era la de organizarse y a través de huelgas y otras protestas reclamar por mejoras en su trabajo. La represión contra estas protestas fue durísima, desde el quedar cesante, hasta la muerte.

Los problemas que debía enfrentar la población obrera en las ciudades comenzaba en cómo sobrevivir. Sus viviendas estaban en los lugares depreciados de la ciudad, es decir, en las construcciones antiguas, casi cayéndose, arrendando piezas que comparten un improvisado baño. Cabe señalar que existían los cuartos circulares, que eran piezas sin ventanas. O bien instalándose en campamentos en los alrededores de la ciudad, lo que después serían conocidas como las poblaciones “callampas”, en que con materiales muy ligeros se levantaba pequeñas viviendas, sin ninguna urbanización.

Acciones del Estado.

Los desafíos de los gobiernos de la época respecto del mundo popular fueron débiles, pero de todos modos se puede destacar lo siguiente:

  • Construcción del alcantarillado. Fue un proceso lento que tomó varias décadas. Pero se inició alrededor de 1908. Lo que había en las ciudades eran acequias abiertas, por donde circulaba el agua servida, literalmente con excremento flotando. Las infecciones y plagas de ratones eran incontrolables. Tifus, hepatitis, cólera, eran tema de mortandad todos los días, sobre todo de niños. Las cifras indican que 300 de cada 1000 niños nacidos vivos morían antes de cumplir un año de vida.
  • Leyes sociales. Una corriente política liderada por Malaquías Concha, y motivada por una serie de artículos de prensa que se referían al tema de la pobreza (la “cuestión social“) , diseñaron en 1901 proyectos de ley para mejorar la vida laboral de los trabajadores. Al principio no tomadas en cuenta fueron convirtiéndose en ley. Por ejemplo en 1907 la ley de descanso dominical (perfeccionada en 1917), en 1908 el derecho a huelga, en 1915 la ley de la silla, para descansar cada tres horas, y en 1924 el conjunto de leyes sociales que permitieron la sindicalización, los contratos colectivos y las cajas de previsión para accidentes laborales y vejez.
  • Educación gratuita. Se aceleró el proceso de ampliación de la cobertura educacional, que ya se había iniciado cien años antes. De este modo escuelas primarias y liceos son inaugurados a lo largo del país, así como también se hace un enfoque a la educación de adultos. Todo el sistema se vio fortalecido en 1920 con la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria.

Comparación con hoy.

A pesar de los esfuerzos legales, el mundo obrero se mantuvo en la pobreza. Muchos continuaron trabajando sin contrato, su falta de capacitación los obligaba a renunciar a varios derechos que la ley les otorgaba. Un siglo después las cifras indican que los sectores populares (llamados actualmente vulnerables o pobres) han descendido del 57% en 1907 a un 15% en 2012. Parece alentador, pero la cifra del 2012 equivale a dos y medio millones de personas.