Los Huilliches

En las tierras de Chile, al sur de los mapuches, vive la cultura indígena huilliche. Su historia se remonta a varios siglos.


Los Huilliches ocupaban a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, el territorio al sur del río Toltén, hasta la isla de Chiloé. Lo que ahora corresponde a las regiones de los Ríos y parte de Los Lagos. Su vecino al norte era la cultura mapuche, la cual está completamente ligada a la huilliche, en cuanto al idioma mapudungun, las creencias religiosas originales, las construcciones, etc. De acuerdo a varios antropólogos el concepto huilliche, que significa gente del sur, es más bien una referencia geográfica, y no una etnia o cultura distinta a la mapuche.

Actualmente los huilliches viven en Chile, en lugares tales como: Maicolpué, San Juan de la Costa, Pucatrihue, Caleta Huellelhue, Caleta Cóndor y Chiloé; y también habitan Argentina, en comunidades ubicadas en Lácar, Collón, Curá, Huiliche y Catán Lil.

Historia prehispánica

El territorio mapuche ya estaba habitado por personas hace ya 12 mil años. Poco se sabe respecto de sus características, excepto que construían poblados permanentes, y que conocían la agricultura. La evolución de esos primeros pueblos se entremezcla con otras culturas que se dedicaban a la recolección y caza. Al parecer, un pueblo nómade invasor ocupó parte de ese territorio, imponiendo algunas de sus costumbres. Ese hecho, que habría ocurrido hace unos 800 años, dio origen a la cultura mapuche, de la cual los huilliches forman parte. Al pasar los siglos, por la influencia de otras culturas vecinas, los huilliches fueron tomando un camino propio, pero nunca llegaron a diferenciarse demasiado.

Evolución de los Huilliches

Economía

Los huilliches del siglo XVI tenían una vida laboral basada en la horticultura, la ganadería, pesca y las artesanías que hacían posible la eficiencia de las dos primeras. La ganadería explotaba llamas y guanacos. La horticultura consistía en sembradíos de maíz, papas y quínoa. La pesca se realizaba solo en primavera y verano, en las orillas del mar, lagos y ríos. También cazaban lobos marinos. Podían navegar en aguas tranquilas en botes de troncos de árboles ahuecados. La artesanía consistía en la fabricación de su vestuario de lana, objetos de adorno metálicos, armas de madera y vasijas. Tras la llegada de los españoles en el siglo XVI adoptaron la crianza de ovejas y caballos. Los adornos fueron hechos con monedas de plata.

Viviendas

A sus viviendas les decían rukas. Su construcción era una estructura de madera, con techo de paja tejida. Eran de una sola habitación, donde se instalaba la fogata en que además de preparar sus alimentos les servía de calefacción. Normalmente estaban aisladas la unas de las otras, pero también hubo poblados de hasta 35 rukas. Hoy en día casi no se utilizan, reemplazadas por las construcciones de estilo europeo, pero siempre hechas de madera.

Idioma

Utilizaban una variante del mapudungun. Tiene como es habitual en estos casos, diferencias en vocabulario, entonación, pero la estructura es la misma. A este dialecto se le llama Chesungun, conociéndosele  también como idioma huilliche. Actualmente su idioma está muy influenciado por conceptos de origen castellano.

Religión

Se basaba en la creencia en los espíritus de los antepasados. Su conexión con ellos era a través de los sonidos de sus instrumentos musicales, como la trutruca y el kultrum. Las ceremonias más importantes eran el ritual de sanación del machitun y el de las peticiones en el nguillatun. Con la llegada de los españoles el catolicismo se propagó con gran fuerza, y en tiempos más recientes los grupos evángelicos han tomado fuerza, sobre todo en las comunidades  huilliches urbanas.

Sociedad

Cada grupo estaba encabezado por una lonko o cabeza, que normalmente es un hombre mayor. No tenían una organización superior, nunca fueron un Estado. Su forma de vida, muy alejada de la cacería como forma de vivir, les desarrolló un espíritu más bien pacífico, que los diferenció grandemente de sus vecinos mapuches. Sin embargo, los huilliches supieron unirse para enfrentar a los invasores españoles del siglo XVI, que no lograron dominarlos en forma permanente, excepto en algunos lugares como Chiloé. Sin embargo, ahí se produce en el siglo XVIII un gran alzamiento por el maltrato que se les daba a partir del sistema de encomienda. En el siglo XIX sus tierras fueron paulatinamente ocupadas por colonos alemanes y chilenos. Actualmente forman parte del Estado de Chile, el cual ha reconocido su condición de pueblo originario.