Presidente Gabriel González Videla

Entre 1946 y 1952 gobernó en Chile el último presidente radical. Apoyado inicialmente por los comunistas, al tiempo serán enemigos políticos.


Gabriel González Videla nació en La Serena, formando parte de una rica familia de ese lugar. Sin embargo, sus estudios los realiza en un colegio fiscal, el Liceo de La Serena. Después de cumplido el servicio militar, ingresó a la Universidad de Chile, titulándose de abogado. A los 25 años de edad ingresó a la Masonería, donde llegaría a ser Maestro.

Elección.

Al morir en 1946 el Presidente en ejercicio, Juan Ríos Morales, fue necesario hacer nuevas elecciones. El candidato continuista, del partido radical, fue Gabriel González, quien logró el 40% de los votos, al ser apoyado por los comunistas y demócratas. En la ratificación en el Congreso, tal como lo establecía la Constitución de 1925, fue apoyado además por los liberales.

Gobierno.

Su trabajo en el área geopolítica fue de enorme trascendencia. Ordenó la instalación de dos nuevas bases en la Antártica, territorio entonces en disputa con Argentina.  La armada construyó la base Capitán Prat y el ejército la base Bernardo O’Higgins. El propio presidente fue en persona a la Antártica. Por otra parte, en 1952 se firmó, junto con Perú y Ecuador, la Declaración de las 200 millas naúticas de Zona Económica Exclusiva sobre el mar adyacente a las costas. Finalmente, cabe destacar que alinió a Chile por Estados Unidos en la Guerra Fría, al romper relaciones con la Unión Soviética, y prohibir el Partido Comunista.

Su mayor obra educacional fue la creación de la Universidad Técnica del Estado. Lo que se hizo fue unir a las Escuelas de Minas de Copiapó, Antofagasta y La Serena, las Escuelas industriales de Concepción y Valdivia, la Escuela de Artes y Oficios y el Instituto Técnico Pedagógico. Muy posteriormente se le sumaría la Escuela Normal Abelardo Núñez.

En 1949, utilizando una nueva ley promulgada en su gobierno, las mujeres votan por primera vez en la elecciones parlamentarias, y en 1952 lo harán por primera vez en las elecciones presidenciales. En 1953 fue elegida la primera mujer senadora de Chile: María de la Cruz.

En el área de la industria inauguró la planta de acero de Huachipato, que más que propia de su gobierno, es el resultado de las políticas de desarrollo de los tres presidentes radicales: Aguirre, Ríos y González.

Una de las decisiones más discutibles de su gobierno fue el distanciarse del Partido Comunista, el cual había ayudado a su elección. Había llegado a decir González: “Yo les aseguro a ustedes que no habrá poder humano ni divino capaz de romper los lazos que me unen con el Partido Comunista y con el pueblo”. El problema comienza por una huelga de los trabajadores del Carbón, la que es apoyada por los comunistas. Esto González lo considera una traición, iniciando el proyecto de Ley de Defensa Permanente de la Democracia. Aprobada por el Congreso será conocida como la “ley maldita”, pues con ella se prohibe la existencia del Partido Comunista, y sus miembros fueron en muchos casos arrestados y enviados a campos de prisioneros. El Senador comunista Pablo Neruda debió huir cruzando la cordillera por tierra. Los hechos no solo perjudicaron a los comunistas, sino que en general a toda la clase política, que se observó por la gente como una llena de traidores y con palabra sólo para el día de las elecciones. Por cierto, ante la falta de popularidad del sector político tradicional, los ibañistas intentaron intervenir con el “complot de las patitas de chancho”, en que miembros de la oficilidad del ejército y fuerza aérea intentaron organizar un golpe de Estado a favor del general Carlos Ibáñez. Descubiertos por el gobierno, son destituidos.

Siendo nacido en La Serena, decidió González hacer una serie de obras de embellecimiento y desarrollo de su ciudad natal. El llamado “Plan La Serena” incluyó la pavimentación de la carretera Panamericana, uniendo esa ciudad con la capital Santiago.

La inflación era un problema al asumir González en 1946, por lo tanto en 1948 nombró como Ministro de Hacienda a Jorge Alessandri, el cual tendría que aplicar una serie de ajustes fiscales, que en definitiva perjudicaría en el corto plazo a los sectores medios del país. Las fuertes presiones sociales de 1950 echaron abajo a su gabinete, siendo reemplazado por otro más proclive al aumento de salarios de los empleados fiscales. La inflación retornó al país.