Pronunciamiento militar de 1924

La llegada de los militares al poder fue relativamente tranquila en 1924. Se sentaron en las galerías del Congreso y comenzaron los cambios.


El 5 de septiembre de 1924 Chile estaba paralizado por la actitud del Congreso frente al Presidente, consistente en frenar cada proyecto que favoreciera al cambio. El descontento militar se explica por dos razones:

  • La cercanía del ejército con las clases sociales pobres debido al Servicio Militar Obligatorio. La mayoría de quienes efectivamente hacían este entrenamiento de preparación para las guerras eran jóvenes de los sectores más pobres del país, tanto urbano como rural. Su contacto permitió conocer su realidad: pobreza, analfabetismo, y sin esperanza de cambios.
  • Los sueldos de los militares eran muy bajos, sobre todo la suboficialidad, que debía vivir en muy modestas casas, en lugares muchas veces no urbanizados.

Más allá de los militares existe un descontento colectivo por la ineficiencia del gobierno de Alessandri, a pesar de tener buenas ideas. Hay una desconfianza generalizada por el sistema político.

El ejército ya no estaba integrado solo por personas dedicadas a la guerra, su modernización, desde 1886 con la contratación del general alemán Emilio Koerner, junto a otros 30 oficiales alemanes, les había dado un nivel de instrucción muy superior, con una Escuela Militar y Academia de Guerra de primer nivel. Sus oficiales tenían un alto nivel cultural, muchos viajaban a Europa a perfeccionarse, en fin, tenían una opinión propia de lo que pasaba en el país. Y en contradicción a todo esto, veían en las autoridades civiles ninguna reacción inteligente frente a los problemas sociales, y en cambio ellos, los militares, debían reprimir sanguinariamente las protestas obreras.

El 3 de septiembre de 1924 en el Congreso debe discutirse, y de seguro aprobarse, las “dietas parlamentarias”, es decir una serie de ingresos monetarios para Senadores y Diputados. Un grupo de militares se sentó en las galerías para presionar por aumento de sueldo y el rechazo a la dieta parlamentaria. Desde el gobierno se les ordenó marcharse, lo hicieron, pero golpeando sus sables contra las paredes. Desde entonces en Chile se le dice “ruido de sables” cuando los militares están por intervenir en política.

El 5 de septiembre de 1924 los militares crearon un “Comité” que concurrió a conversar con el Presidente Arturo Alessandri. Se le exigió que presentara ante el Congreso una serie de proyectos de ley, algunos de los cuales eran ideas de Alessandri. Había exigencias de pagos de sueldos atrasados, de aumentos de los mismos. Pedían un cambio en la ley de ascensos en el ejército, pero lo más importante eran las leyes sociales:

Contrato de trabajo. El contrato de trabajo se fija con un máximo de  jornada de 8 horas, se limita y protege el trabajo de mujeres y niños, se crea la inspección del trabajo, se reglamentan los contratos colectivos y, con realismo a la verdad de la sociedad, se concede a la mujer derecho sobre el salario de su marido declarado alcohólico.

Seguro obrero. Se admite el principio más avanzado de intervención del Estado: seguro obligatorio de todo obrero contra enfermedades, accidentes e invalidez, contribuyendo a formar la caja de seguros los aportes del obrero, del patrón y del Estado.

Accidentes del trabajo. Respecto de la indemnización por accidentes del trabajo se equiparan las enfermedades profesionales al accidente.

Tribunales de conciliación y arbitraje. El arbitraje es más eficiente que un juicio en tribunales, sobre todo en una contienda entre patrón y obrero.

Organización sindical. Se establecen los sindicatos profesionales e industriales.

Caja de empleados particulares. Los patrones deben crear un fondo de previsión y ahorro, y deberán existir gratificación y feriado anual.

Desde el 8 al 9 de septiembre el Congreso, muy presionado por los militares aprobó todas estas normas. La idea original era que hasta ahí llegaría el funcionamiento del “Comité Militar”. Sin embargo, decidió cerrar el Congreso y reemplazarlo por una Junta Militar. Ante estos hechos Arturo Alessandri renuncia, dejando el cargo el 11 de septiembre de 1924. La junta, ahora con todos los poderes, quedó integrada por el general Luis Altamirano Talavera, el general Juan Pablo Bennett Argandoña y el Almirante Francisco Neff Jara.