Mujeres en la colonia: Estratos bajos

La historia de las mujeres en la colonia es distinta según su posición social a la que pertenecían las mujeres. Les invitamos a conocer la historia de las mujeres de los estratos inferiores de la colonia.


Mujeres de los estratos bajos en la colonia

Como ya vimos las mujeres de la clase alta tenían formas específicas de vivir, sus opciones eran el convento o el matrimonio. Las mujeres de los estratos inferiores no podían cumplir con estos mandatos por razones económicas y de linaje. Por lo que según su color de piel, los tratos de la sociedad hacia ellas fueron distintos:

Las indígenas

Las mujeres indígenas estaban al igual que el resto de las mujeres de estratos inferiores en una doble posición de opresión, por un lado por ser mujeres y culpables del pecado original, y por otro, por ser indígenas. Por lo que se las consideraba en un estado de infante. Entonces había que enseñarle el camino verdadero hacia la fe cristiana. Su condición de mujer hacia que fuera doblemente vigilada, pues podía llevar a los hombres a la tentación y a la perdición. En el comienzo de la conquista la unión entre las indígenas y los conquistadores era muy común, sobre todo si estas pertenecían a los estratos superiores de la organización social de los pueblos conquistados. Con ello el conquistador obtenía privilegios por parte de las comunidades indígenas en cuestión. Pero una vez establecidos en territorio Americano y colombiano la situación de las indígenas empeoró. Una vez encomendadas ellas debían pagar un doble tributo, el comunal y el familiar. Reemplazando la mano de obra del hombre cuya mano de obra era completamente utilizada por los conquistadores en las minas o las haciendas. También debieron tributar sexualmente a los conquistadores, quienes se apropiaban de su capacidad reproductora.
En muchas comunidades indígenas las mujeres tenían el mismo tipo de libertad sexual que los hombres, los cronistas relatan fiestas donde las mujeres se quedaban con quien querían durante la noche y que incluso aquellas que solteras tenían hijos no les era más difícil encontrar marido que aquellas que no tenían. Por lo que la virginidad no era tema para estas comunidades. Por lo que la iglesia y los españoles debieron reformar y modelar las costumbres de estas sociedades a través del miedo al infierno y el castigo físico.

Las esclavas

Se ha considerado que por cada 100 hombres negros que venían a América 30 eran mujeres. Tras los horrorosos viajes a los que eran sometidas y el rapto de sus comunidades originarias, éstas llegaban a América para servir en la cocina y para trabajar la tierra. Reproducían también la nueva fuerza esclava. Su vida fue de constante vejación, a ello hay que sumar que por su condición sus hijos podían ser vendidos como esclavos, cuestión bastante dolorosa para ellas. Pese a ello estas mujeres lucharon porque sus hijos fueran libertos. Según el historiador Cataño Zapata: “La mujer negra esclava en la Nueva Granada trató por todos los medios de conseguir su libertad y la de su familia; realizó trabajos adicionales que le proporcionaban un jornal extra; dio y vendió su cuerpo; se ganó el respeto y cariño de su amo (a); procreó hijos con hombres libres para que éstos lo fueran; realizó negocios ilícitos como el contrabando y la estafa; y se volvió cimarrona, y formó palenque con otros grupos de negros esclavos fugitivos”.
En fin, tanto las mujeres indígenas como las esclavas fueron las reproductoras de la nueva mano de obra del orden colonial.

Las mestizas, mulatas y otras mezclas raciales

Su situación fue variada; algunas lograron casarse e incluso formar al interior de las haciendas un hogar estable. Otras debieron asumir solas el costo de la maternidad, cuestión que antaño era rol de la comunidad, tanto en América como en África. Estas para mantener a sus hijos trabajaron como vendedoras ambulantes, o atendiendo lugares de fiestas. Otras se hicieron cargo del servicio domestico en casa de españoles y criollos.