Despotismo ilustrado

El despotismo ilustrado se basó en el uso de la razón para gobernar, realizando muchas obras públicas y liberalizando la economía.


Cuando había monarquías absolutas en Europa, en el siglo XVIII, se desarrolló un nuevo concepto político basado en el principio filosófico que dice que las personas son guíadas por la razón. Los filósofos ilustrados pensaban que a medida que la gente aumentara su nivel cultural, mejoraría su nivel económico, y comenzaría a exigir libertades personales, y la participación en las decisiones de gobierno. De todo ello los monarcas absolutos comprendieron que debe usarse la razón para mantener el poder. Lo que mantiene el poder es la felicidad de la gente, y para lograrlo había que realizar obras en beneficio de los súbditos, cambiar el modelo económico, controlar la religión y no dar libertades políticas. Este conjunto de ideas es conocido como Despotismo Ilustrado. “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, es la frase que resume al despotismo, lo cual alejaba toda posibilidad de una participación universal como en los sistemas democráticos.

Los países donde el despotismo ilustrado se dio con mayor fuerza fue en la Rusia de Catalina II, en Portugal de José I, Austria de José II, Prusia de Federico II, Francia de Luis XV y España de Carlos III.

Despotismo ilustrado en España

Los cambios propuestos por el despotismo ilustrado español son muy amplios. La idea central es mejorar la condición de vida de lo que se conoce como el Tercer Estado, lo cual corresponde a quienes no tenían privilegios ni por ser nobles ni por ser clérigos. La administración se centraliza, unificando las leyes en igualdad para todo el país. Se fomentaron todos los sectores de la producción. Fue creado por la Corona española el Banco de San Carlos, para emitir “vales reales”, es decir billetes. Se intentaba así controlar la inflación.

Respecto de la educación se pensó en un conocimiento básico, que le permitiera mejorar sus posibilidades de desarrollo personal, y por lo tanto el nivel económico. Se intenta que las personas sean llevadas a la “virtud y felicidad” al margen de la religión, pero bajo el control de la Corona. La ciencia y el arte fueron fomentados a través de la creación de instituciones de estudios.

Respecto de la Iglesia Católica se decidió aplicar el “regalismo” o poder del rey por sobre la Iglesia. Hubo venta de algunos de sus bienes, e incluso se expulsó desde España a toda una orden religiosa: los Jesuitas en 1767.

Las ciudades se modernizaron, creándose nuevas vías, poniendo monumentos para embellecerlas, jardines y alumbrado público. Las zonas rurales se vieron favorecidas con la construcción de nuevos caminos, puentes y canalización de agua.

El control respecto de las personas llegó incluso a la forma de vestir. Para evitar que las personas desperdiciaran su dinero en vestuario innecesario, se limitó el uso de capas y sombreros. En 1766 estalló una revuelta en contra del despotismo ilustrado, conocido como el Motin de Esquilache.

Modelo económico

Se conocía con el nombre de “fisiocracia” al modelo económico usado durante el despotismo ilustrado. Su filosofía era el beneficio individual, por sobre el colectivo. Se sustenta en el desarrollo de la explotación de los recursos naturales, sobre todo impulsando la agricultura. El modelo establece el principio de “laissez faire”, es decir dejad hacer, lo cual consiste en que el Estado no debe intervenir entre los agentes económicos. No debe existir limitación de precios, y la tierra debe desvincularse de la Iglesia, los municipios y los mayorazgos.

La industria fue reformada durante el reinado de Carlos III, terminándose en 1772 con el monopolio de los gremios al establecerse las Reales Fábricas, por ejemplo vidrierías, tapicerías, armerías y astilleros.

En 1765 se liberó el comercio de cereales y se suprimió la tasa del trigo,  es decir el límite de precio de venta. Este tipo de “libre comercio” favoreció a los sectores burgueses de la sociedad, que de esta manera tuvieron acceso a una mayor cantidad de tierras, y sus productos tuvieron valores cada vez superiores. Las barreras económicas aduaneras fueron paulatinamente eliminadas; por ejemplo en 1778 se liberó el comercio con América.