Felipe I de Castilla

Conocido como “El Hermoso”, Felipe I de Castilla fue brevemente poseedor de la Corona de Castilla.


Felipe I de Castilla nació en Flandes el 22 de julio de 1478, hijo del Emperador del Sacro Imperio Romano: Maximiliano I y de María de Borgoña. Se dice que era de agraciado rostro, de ahí su sobre nombre de “El Hermoso”, además poseedor de una muy buena condición física, practicando deportes. Se dice que tuvo varias amantes en la corte de Borgoña, tal cómo era la costumbre en aquella época entre los cortesanos.

Matrimonio Real

Luego de asumir exitosamente varias responsabilidades administrativas encargadas por Maximiliano I, se pensó en un rol más importante para él en los elaborados planes de la realeza para lograr alianzas estratégicas. Sus padres acordaron con los reyes católicos de Castilla un matrimonio entre sus hijos: Felipe se casaría con Juana, y la hermana de Felipe, Margarita, se casaría con Juan. Los matrimonios se realizaron el 21 de agosto de 1496. Las narraciones de la época mencionan que Felipe y Juana sintieron una rápida atracción mutua, que sin embargo en Felipe se diluyó muy pronto. Felipe, que tenía 18 años de edad, mantuvo sus amoríos ahora extramatrimoniales, provocando los celos en su esposa Juana. Felipe se distanció de los Reyes católicos debido a sus intensiones de formar alianza con Francia, y de paso quedarse con la Corona de Castilla y Aragón.

Los hijos de Felipe I y Juana “la loca”

La situación del matrimonio pareció mejorar con el nacimiento de la primera hija de Felipe y Juana, de nombre Leonor, el 6 de septiembre de 1498, cuando Felipe tenía 20 años. Un poco después, el 25 de febrero de 1500 nació el segundo hijo, de nombre Carlos, que llegaría a ser emperador de España. En 1501 nació su hija Isabel, y en 1503 su hijo Felipe. En 1505 su hija María y en 1507 su última hija Catalina. Sin embargo, las largas temporadas separados provocaban continuos quiebres en el matrimonio.

Ambiciones monárquicas de Felipe I

Felipe era ambicioso, a pesar de ser el duque de Borgoña, Luxemburgo, Branbante, Güeldres y Limburgo, Conde de Tirol, Artois y Flandes; quería más. La esposa de Felipe, Juana, conocida como “La Loca”, era la tercera en la sucesión al trono de Castilla. La suerte acompañó a Felipe, pues fallecieron los herederos Juan e Isabel. Cuando Isabel de Castilla murió en 1504 debía ser Juana la sucesora. Debido a los trastornos sicológicos por los cuales pasaba frecuentemente Juana, o simplemente para frenar a Felipe, la reina dejó establecido por testamento que Juana no reinaría si manifestaba algún desequilibrio mental, y lo haría en reemplazo su padre, esposo de Isabel, Fernando. Se inició entonces una contienda entre Felipe y Fernando por la regencia en nombre de Juana. Finalmente, al ver que la Corte de Castilla apoyaba a Felipe, Fernando decide ceder el poder.

Reinado y muerte de Felipe I

Felipe I de Castilla asumió en 12 de julio de 1506 el reinado, repartiendo tierras entre los nobles castellanos y flamencos. Con su ascenso a la Corona se da inicio a un período monárquico que es conocido como los “Austria”. Su reinado fue breve, pues luego de jugar un intenso juego de pelota, bebió agua helada que le provocó fiebre, muriendo el 25 de septiembre de 1506. Lo más probable es que el agua estuviera contaminada, incluso se especuló que había sido envenenado. Tenía 28 años.