Iberia: invasión Musulmana

En el siglo VIII la península Ibérica es invadida desde África por la cultura musulmana. La desunión visigoda facilitará el ataque.


La gente del norte de África es conocida como Bereberes. Desde el siglo VII son islámicos, por lo tanto se les agrupa en lo que nosotros conocemos como cultura musulmana. El Islam se origina en Arabia, el 632, y aunque se adora al mismo Dios de Cristianos y Judíos, existen importantes diferencias en cuanto al deber ser de los humanos en la tierra, y de su relación con Dios. La expansión Árabe por el norte de África llevará sobre si el Islam, y los pueblos conquistados abrazarán esa fe. Entre ellos están los mencionados Bereberes, que junto con una minoría árabe dirigente invaden Europa, ingresando por la península Ibérica.

La conquista árabe

En 711 se inicia la invasión del Califato Omeya a Iberia. La península en quince años estuvo casi totalmente conquistada, la excepción lo fueron dos pequeños territorios, uno entre Asturias y Cantabria, y la otra en Catalunya Vella. Lo abrupto del terreno impidió la conquista por los “sarracenos” o conquistadores árabes.

Invasión de Tariq

No está claro si fue iniciativa personal o recibió órdenes del gobernador de Ifriquiya, de nombre Musa Ibn Husayr, pero lo concreto es que su lugarteniente, el bereber Tariq Ibn Ziyad desembarcó en 711 en la bahía de Algeciras junto a unos 7000 hombres. Se instaló en un lugar bautizado como el Yebel at-Tariq (Montaña de Tariq), lo que ahora se llama el Peñón de Gibraltar. Este lugar fue estratégico para recibir más tropas y movilizarse desde ahí para saquear las ciudades del sur de la actual Andalucía.

La suerte o la buena información ayudó al avance musulmán. El reino visigodo estaba debilitado, pues estaban en campaña contra los vascones. Se llevaban todas las tropas en casos como éste, pues así se tenía por una parte una gran fuerza de ataque y por otra no quedaban en casa contingente alguno capaz de hacer una sublevación. Tariq avanzó sin problemas. Rodrigo, el conde bético, avanzó contra Tariq, el cual ya había obtenido 5000 soldados más. Aunque en teoría Rodrigo podía por ley tener un gran ejército, pues se castigaba duramente a quien se negara integrarse, la realidad es que los nobles preferían mantener a sus campesinos en las labores agrícolas, y no enviarlos a combatir. Una gran batalla se produjo en el río Guadalete, en julio de 711. El triunfo de Tariq le permitió obtener un gran botín pues los reyes visigodos viajaban con grandes tesoros.

Llegada de Musa

Con Tariq ya instalado, desembarca en Cádiz el gobernador Musa ben Nusayr, lo acompañan 18 mil hombres. Pronto cayó Medina, y un poco después Sevilla. Desde ahí avanzó a Cordoba y otra sección lo hizo hacia Mérida. Así impidió una reagrupación visigoda. Entonces Musa avanzó a Toledo, utilizando los antiguos caminos romanos, ciudad la cual es capturada casi sin resistencia en año 711. Toda posibilidad se reorganización visigoda se terminó con la caída de Toledo. Solo resistencias locales, sin posibilidades de éxito, enfrentaron a los musulmanes. Musa se apoderó del Tesoro Real  Visigodo, que era la consecuencia de varios siglos de triunfos sobre otros pueblos.

Se continuó el avance. Musa atacó hacia el noroeste, que tenía la resistencia del rey visigodo Agila II. Logró hacer prisioneros a varios nobles. Tariq atacó hacia el nordeste, llegando hasta Zaragoza, ciudad que por resistir incendió, no sin antes matar a niños y hombres, y esclavizar a las mujeres. El efecto psicológico de la matanza fue enorme. No solo logró fáciles rendiciones, si no que incluso conversiones al Islam.

Musa recibió la orden de  volver a Damasco. En su regreso dominó Salamanca. Y su hijo Abd-el Azis logró la rendición de Mérida en el 712, pero a través de un acuerdo de permitir la libertad de cultos. La Iglesia debió sí entregar todos sus bienes.

El destino de Musa y Tariq fue en lo personal muy malo. Acusado de malversación de fondos Musa debió pagar cuantiosas multas para salvar sus vidas. Tariq debió participar en los juicios hechos en Damasco. Murió en la miseria. Sin embargo, el territorio conquistado por ambos  pronto será capitalizado por los musulmanes.