Los Celtas de Iberia

Conocidos como los celtíberos habitaron en la parte norte de la península Ibérica durante el primer milenio antes de Cristo.


La antigua cultura Celta que habitó España es citada por los antiguos escritores e historiadores romanos. Ellos identificaban a los Celtas de Iberia como una cultura guerrera, con una fuerte estratificación social. Según el punto de vista romano, que por cierto ha llegado hasta el día de hoy, ellos son una mezcla entre los Celtas y los Iberos, lo que dieron en llamar “celtíberos”.

El origen de los “celtíberos” sería según su historia lingüística, el centro de Europa, aunque algunos historiadores aventuran en decir que son el primer grupo indoeuropeo en emigrar hacia occidente. De acuerdo a los arqueólogos los primeros Celtas en Iberia son del siglo XIII a.C., instalados en el noreste peninsular. En el siglo VII a.C., en lo que es dado en llamar la cultura  de Hallstatt, se mueven hacia lo que es el actual Portugal y la región de Galicia. La expansión griega por el sur de la actual Francia desconectó a los Celtas Ibéricos con los del centro de Europa.

Los romanos describen a los “celtíberos” como guerreros y ricos. Resistieron en su gran ciudad de Numancia por 20 años a los invasores romanos. Sin embargo, ya derrotados, los celtas de la zona debieron pagar 600 talentos a Roma; lo cual significa que la riqueza abundaba, y ésta era la consecuencia de la eficiencia del uso del suelo, el cual no era demasiado fértil.

A pesar de los pocos escritos que existen respecto de ellos, a través de la arqueología y los relatos romanos se ha podido reconstruir parte de su mundo, que a continuación se menciona:

Guerreros Celtas: una forma de vida

Siguiendo con las descripciones romanas se menciona que los celtas son excelentes infantes y soldados, con “valor y capacidad de sufrimiento”. Algunos para ganar velocidad usan escudos muy livianos, otros para ganar resistencia escudos de mayor tamaño, en forma circular, los cuales identifican el arte guerrero Celta. Todos usaban espadas de hierro de doble filo. Su técnica de forjación consiste en enterrar las piezas de hierro para que se oxiden. Rescatan su centro y con el forjan sus espadas. Casi no había nada que no pudieran cortar de un buen toque. Su modo de lucha es mixto, es decir una primera carga de caballería, luego desmontar y luchar cuerpo a cuerpo. Muy crueles con los enemigos, sin embargo son hospitalarios con los viajeros, describiéndose verdaderas peleas por quien atiende al forastero.

Sociedad Celta

Su estructura social estaba basada en la familia patriarcal, siendo sus integrantes descendientes de un antepasado en común, lo cual era denominado “gens”.  A su vez los grupos más consanguíneos se llamaban “gentilates”. Todos dormían juntos, y se servían los alimentos a partir de un mismo fuego para cocinar.

A medida que la sociedad fue alimentándose mejor las expectativas de vida aumentaron; y por lo tanto creció el número de habitantes. Fueron entonces adquiriendo importancia los grupos que controlaban las zonas de pastos, los depósitos de sal y las minas de hierro. Estos grupos van a controlar a los demás. Para asentar su poder los guerreros se convirtieron al interior de ellos en esenciales.

Ciudades Celtas de Iberia

De acuerdo a los hallazgos arqueológicos las ciudades Celtas estuvieron junto a los ríos Jalón y Ebro, y fueron hechas a partir del siglo IV a.C. El esquema urbano tenía un lugar central, que muchos siglos después será conocido como plaza. Torreones rectangulares eran la defensa que toda ciudad tenía. Sus viviendas solo eran de una pieza rectangular.

La ciudad funcionaba como una guardia militar. Los más ricos eran los que detentaban el poder. De entre ellos elegían el Consejo de Ancianos, que en todo caso estaba integrado por personas de cualquier edad. Ellos proponían las ideas a la asamblea de hombres libres, que a su vez elegía  al jefe militar.

Religión Celta

Los celtas tuvieron una diversidad de creencias. Las hubo astrales, es decir bajo los designios del Sol y la Luna. Los dioses Celtas europeos también en Iberia creían en ellos; por ejemplo en las diosas de la fecundidad, la tierra y las aguas, las que se llamaban “Matres”. Y había cultos locales, a veces basados en espíritus de los antepasados.

Funerales Celtas

Debido a la diferenciación social las tumbas también reflejaban las instancias de poder. El ser fallecido era enterrado con sus tesoros, que iban desde armas hasta cerámicas. Junto al río Ebro esto es especialmente notorio. Luego de grandes rituales muchas veces practicaban la cremación.