Las diferencias sociales en Nueva España

Conoce las diferencias sociales en Nueva España en la época de la dinastía Borbón.


En Hispanoamérica existían fuertes tensiones sociales, principalmente entre grupos raciales que eran parte de la sociedad colonial. Por tanto es una situación que se fue construyendo desde la llegada de los españoles a América en 1492. Esta acumulación de conflictos estaba a punto de estallar y sólo hacía falta un impulso para que estos se desataran.

Las reformas borbónicas implementadas durante el siglo XVIII fueron quienes gatillaron la expresión de las diferencias sociales en las ciudades latinoamericanas. La aparición de un Estado más poderoso, con nuevos tributos y con múltiples reformas que incluso afectaron a quienes habían sido privilegiados durante la época colonial (Clero, políticos, administradores, corporaciones de comerciantes, etc.)

Los conflictos estallaron en forma de rebeliones y protestas, la mayoría dirigida por criollos quienes a partir de las reformas borbónicas perdieron bastantes beneficios y puestos de poder, pero también hubo rebeliones de indígenas sin la alianza con criollos.

La situación social de Nueva España durante la dinastía Borbón

En el virreinato de Nueva España la población indígena alcanzaba 3.700.000 habitantes, equivalente al 61.67%, los mestizos un 21,6% y los blancos-criollos constituían el 16,7% del total. Mientras que los nacidos en España eran una minoría (15.000=0,25%), siendo estos quienes concentraron el poder desde las reformas borbónicas, controlaban los altos cargos de la administración del virreinato, del clero y del ejército, además del comercio exterior y las manufacturas textiles. Esto marca el ordenamiento social de acuerdo a una lógica racial, sin embargo, hay que considerar otros elementos tales como la propiedad de los medios de producción (tierra, maquinaria y mano de obra) que también influyen en la función de cada sujeto en el sistema social. Considerando esto último es que es necesario incluir a mineros, comerciantes y grandes propietarios agrícolas nacidos en el virreinato que ostentaban títulos nobles, como parte de la élite dominante, con la sola diferencia del acceso a cargos públicos.

La imposibilidad de ascenso social y la discriminación, que habían vivido los indígenas y mestizos durante toda la época colonial, en el siglo XVIII pasó a ser efectiva para los criollos-blancos nacidos en Nueva España, durante el período colonial las élites locales de criollos habían logrado construir un sistema que les era conveniente a sus intereses, en donde, si bien se respetaba la autoridad del Imperio Español, en la práctica, los criollos tenían el control de lo que sucedía en las colonias, pues el Imperio español no contaba con los medios de fiscalización necesarios para controlar lo que acontece al otro lado del atlántico. Entonces, el incentivo a la migración de españoles hacia América generó tensiones entre blancos americanos y peninsulares. Este conflicto poco a poco comenzó a acrecentarse y sumado a la incorporación de las ideas ilustradas proveniente de Europa (algunos de los ‘ilustrados’ criollos fueron Francisco Clavijero, fray Servando Teresa de Mier), constituyeron algunas de las aristas para que los criollos buscaran la emancipación en el siglo XIX.

Por otro lado, las castas de mestizos y los indígenas quienes constituían el 83,3% de la población, estaban segregados tanto por la ley como por la costumbre. Además, cada cierto tiempo eran azotados por pestes, enfermedades y hambrunas que diezmaban a la población pobre de Nueva España. El ciclo de muertes derivaba en una baja en la producción agrícola, haciéndose patente la hambruna. Según Enrique Florescano (Historiador de la Universidad de Veracruz) hubo un repunte demográfico entre mestizos e indígenas, en el siglo XVIII por las buenas cosechas entre 1750-1760. Esto fue meramente fortuito, no existen transformaciones en el control de las tierras, sino todo lo contrario, la concentración era aun mayor.

Las clases altas acumularon aun más riquezas, de acuerdo a Humboldt (Investigador europeo que realizó viajes por Latinoamérica) los poderosos de Nueva España podían “rivalizar con las riquezas ostentadas por la Gran Bretaña (…) y el resto está sumido en la barbarie, abyección y miseria”.