Desigualdad social en Nueva España

La desigualdad social en Nueva España experimentó un constante aumento.


La sociedad novohispana fue desde sus orígenes jerarquizada, sin embargo, las diferencias entre los diversos grupos fueron creciendo y el malestar social respecto a situaciones de injusticia y discriminación detonaron profundos conflictos sociales.

Conflictos rurales

La mala distribución de la tierra generó un acaparamiento en pocas manos; las de la Iglesia y las de los latifundistas o hacendados. La labor en los campos la cumplían principalmente indígenas y castas, y a pesar del fortalecimiento de la economía novohispana los salarios no aumentaban, por lo que las condiciones de vida de la clase trabajadora eran paupérrimas.

Esta situación se veía potenciada por las constantes crisis agrícolas, sequías o heladas que causaban terribles hambrunas. Todo lo anterior favoreció y fue el antecedente del desarrollo de sendos conflictos rurales.

Surgimiento de la plebe

Con los conflictos rurales se produce una fuerte migración hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades, gracias a eso, se conforman las clases bajas urbanas o plebe. Debido a que la situación en las ciudades no cambia, este grupo social comienza a expresar su malestar mediante levantamientos, motines y revueltas sociales.

Conflictos entre criollos y españoles

Las distancias entre estos dos grupos aumentan y deriva a la larga en enfrentamientos, debido a que los criollos habían logrado posicionarse económica y socialmente en la sociedad novohispana pero no podían obtener los mismos beneficios y derechos que los peninsulares, como el acceso a cargos de la Real Audiencia, Virreinato, Juntas de Hacienda, subdelegaciones, cargos del ejército, alcaldías mayores y cargos eclesiásticos, lo cual generaba un profundo malestar y sensación de injusticia.

En el siglo XVII, los criollos empezaron a ocupar cargos públicos, administrativos y eclesiásticos, a pesar de que no lo más altos, eso favoreció el ascenso de este grupo social y su empoderamiento. Paralelamente las ideas ilustradas comienzan a esparcirse y el sentimiento o conciencia patriótica germina, aumentando más aun las distancias entre estos dos grupos.

Corporaciones y fueros

La sociedad novohispana estaba compuesta por diversas corporaciones. Las más importantes eran los gremios de artesanos, los Consulados de comerciantes, los colegios de estudiantes y las órdenes religiosas.

Estas corporaciones civiles y eclesiásticas controlaban el escenario social y a lo largo del tiempo adquirieron gran relevancia, poder y fueros. Se entiende como fuero a un derecho moral que se le reconoce a determinadas personas por su propia naturaleza. Los fueros fueron comunes en la sociedad novohispana y fortalecieron las jerarquías existentes así como las desigualdades entre grupos. En el siglo XVII las corporaciones se vieron favorecidas por ello y establecieron su hegemonía.

Tras el arribo de los Borbones, se aplicaron las reformas bajo el reinado de Carlos III quien observó de manera crítica la situación causada por los sistemas patrimonialistas que favorecían a determinados grupos. Estas reformas apuntaron a modernizar el aparato público quitándole el poder hegemónico que habían alcanzado las corporaciones civiles y eclesiásticas. Esto provocó nuevos descontentos por parte de las corporaciones directamente afectadas, en especial la de los comerciantes.

Contexto en el siglo XVIII

La desigualdad fue en ascenso y las diferencias entre grupos se potenciaron. La miseria rural, las grandes tasas de desempleo en las urbes, las injusticias y la discriminación causaron una profunda polarización de la sociedad.

Las revueltas populares o alzamientos daban cuenta muchas veces del descontento de los grupos indígenas respecto del despojo que eran víctimas y de la intromisión de los blancos respecto a su cultura y creencias.

Sumado a lo anterior, entre las consecuencias de las Reformas Borbónicas estuvo la expulsión del continente americano de los jesuitas, orden religiosa con influencia, prestigio y de gran respeto entre los habitantes de la sociedad novohispana. Este hecho causó gran malestar y nuevas manifestaciones y motines como protesta.

Las revueltas sociales en las ciudades, las conspiraciones, motines y rebeliones, y las constantes huelgas se hicieron comunes y dieron cuenta de la grave situación social que Nueva España experimentaba.