Innovaciones agropecuarias y mineras en Nueva España

Conoce la influencia de las innovaciones agropecuarias, mineras y el inicio de la industria en la economía novohispánica.


Las nuevas tecnologías e innovaciones en las actividades económicas favorecieron el crecimiento económico de Nueva España que alcanzó su época de esplendor en el siglo XVIII. Lo anterior sumado al crecimiento poblacional propulsó el inicio de la industria.

La madurez económica del siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, Nueva España consolidó su economía y se transformó en un atractivo lugar para el resto del mundo. Las favorables condiciones económicas permitieron que la población aumentara y las grandes ciudades se desarrollaran.

Sumado a lo anterior, la clase comerciante adquirió un importante rol en la favorable activación de la economía gracias al fortalecimiento de sus redes internas que incidieron directamente en las otras actividades económicas dándole un impulso a la actividad industrial.

Paralelamente, las grandes fortunas mineras y agrícolas se posicionaban y lograban un control hegemónico sobre el resto de la sociedad.

Innovaciones agrícolas

A lo largo del siglo XVIII, se dieron condiciones favorables para que la población aumentara, esto se tradujo en que las ciudades requirieron mercancías de primera necesidad especialmente alimenticias, lo que favoreció directamente en el crecimiento de la actividad agrícola.

En la producción agropecuaria, los españoles trajeron consigo innovaciones para aprovechar de mejor modo las tierras cultivables. Entre las técnicas que destacan están el arado, la pala, la asada o la rotación de cultivos que ayudaron en la gran producción que se dio en Nueva España.

Innovaciones mineras

Desde el comienzo, la principal actividad económica fue la minería, por la que se hicieron esfuerzos e incentivos para que se extrajeran la mayor cantidad posible de minerales. Para la Corona Española estos recursos eran lo más relevantes por ello propició la explotación de minas, imponiendo el impuesto denominado Quinto Real.

La innovación del Beneficio de Patio, descubierto por Bartolomé de Medina en el año 1554, disminuyó los tiempos de explotación y redujo la cantidad de mano de obra que se necesitaba para las faenas a pesar de que significaba un mayor costo económico. Posteriormente, se introdujo el calentamiento de los lodos y el uso del mercurio o azogue con sulfato calcinado para purificar los metales.

En el siglo XVIII también se intentó maximizar la producción minera para ello se importaron técnicas desde Europa como por ejemplo en Guanajuato se aplicó la instalación de explosivos subterráneos, tecnología que no tuvo el éxito esperado.

La plata obtenida en este siglo provenía principalmente de las provincias de Durango, Jalisco, Zacatecas, Chihuaha, Coahuila y San Luís de Potosí, donde se encontraban las principales minas abastecedoras de este mineral.

Inicio de la Industria

La Corona mantuvo un férreo control del comercio así como de la producción manufacturera o industrial, donde se estableció una serie de restricciones que favorecían la producción española. De todos modos, pequeños productores se organizaron en gremios para proteger sus intereses y generaron pequeñas manufacturas de alimentos, pieles, jabones, ladrillos, cerámica y tallado de canteras.

Entre las manufacturas más valoradas estaban la orfebrería, la platería y la textil, esta última alcanzó un importante impulso debido a la alta demanda de vestuario por parte de mestizos e indígenas y también debido a la abundancia de la materia prima, especialmente de algodón y lana.

En el siglo XVI se establecieron los obrajes en ciudades como Puebla y Ciudad de México que eran centros manufactureros donde se producían ropa, telas, calzado y sombreros asimismo cerámica, vidrios inclusive pólvora. En estos lugares las condiciones de vida de los trabajadores, principalmente indígenas, castas y negros, eran paupérrimas asemejándose a la esclavitud, situación similar dada en minas y haciendas.

Consecuencias

En definitiva, durante el siglo XVIII la innovación en la explotación minera y agrícola, y el inicio de la actividad industrial favoreció a la autonomía y fortalecimiento de la economía novohispánica que se posicionó a nivel internacional y fue reconocida como un importante baluarte de los territorios controlados por la Corona Española.