La Iglesia y la Inquisición

La función evangelizadora y civilizadora de la Iglesia fue determinante en Nueva España.


La Iglesia Católica alcanzó gran poder en América. Encargada de evangelizar y educar a la población experimentó un proceso de enriquecimiento que derivó en mayor poder político. De la mano de lo anterior, se instauró la Inquisición que se encargó de perseguir la herejía en el continente.

Evangelización en América

Uno de los compromisos de la empresa de conquista fue facilitar la conversión de los nativos en la religión católica. En primera instancia hubo fuerte resistencia indígena sin embargo los misioneros  se encargaron de destruir las antiguas culturas, mediante la eliminación de ídolos y códices, implantando las creencias occidentales.

La primera orden en llegar a Nueva España fueron los franciscanos, arribados en el año 1523. Para educar a los indígenas en la doctrina, los frailes aprendieron sus costumbres y lenguas.

Posteriormente, llegó el clero secular y en 1546 se estableció el Arzobispado Metropolitano. Rápidamente la empresa evangelizadora se expandió por el territorio llegando hasta América Central, Nuevo México y Texas.

Consecutivamente llegaron nuevas órdenes a Nueva España que alcanzaron vasta influencia y alcanzaron cierta hegemonía en determinados territorios como los dominicos, los agustinos y los jesuitas. También llegaron otras órdenes más pequeñas del clero regular como mercedarios, antoninos y juaninos así como órdenes femeninas; dominicas, clarisas, capuchinas, carmelitas y concepcionistas.

La función evangelizadora fue de la mano con la civilizadora, siendo los principales responsables de las escuelas donde se enseñaban diversas materias como la lectura, escritura, labores artesanales y agrícolas. Subsiguientemente se hicieron cargo de las universidades y muchos de ellos, cooperaron en el cuidado de enfermos, redención de los cautivos, etc. Asimismo destaca la función cumplida por franciscanos y dominicos quienes defendieron a  los indígenas frente a los abusos de los encomenderos.

Poder económico de la Iglesia

La Iglesia se transformó en una institución importante y durante la época colonial logró adquirir grandes capitales, gracias a la alianza efectiva creada en conjunto con la Corona Española, que favorecieron la obtención de poder político y económico. Tanto así, que durante la colonia, se transformó en una de las principales instituciones prestamistas.

La riqueza de la Iglesia se conseguía a través de distintas fuentes, entre las que destacan:

  • El diezmo, impuesto obligatorio que correspondía a la décima parte de lo obtenido en cosechas y demás trabajos
  • La propia iglesia recolectaba ganancias mediante la donación de herencias, las limosnas y el cobro de misas y otros oficios. Así también, las limosnas obtenidas en fiestas especiales, bautizos, matrimonios, etc.
  • La entrega por parte de la Corona Española al clero de territorios para llevar a cabo sus fundaciones, lo cual fue conocido como mercedes religiosas.
  • Las dotes pagadas por las familias de las muchachas que ingresaban a los conventos.

El poderío eclesiástico provocó enfrentamientos políticos con el poder virreinal, y la corona intentó frenar su enriquecimiento. El punto álgido de este conflicto se consiguió tras la Expulsión de los Jesuitas de América, en 1767.

¿Qué fue la Inquisición?

La Iglesia asumió el rol de la persecución de la herejía mediante la instauración del Tribunal del Santo Oficio, que fue una institución mixta conformada por el Estado y la Iglesia que se fundó en España en 1480 por los Reyes Católicos y con autorización del Papa Sixto IV.

Se encargó de fiscalizar los delitos en materia de fe y costumbres, y condenar aquellos que no respetaran lo establecido y difirieran de la línea de pensamiento, a quienes se les culpaba del delito de herejía. Su función la ejecutaban tribunales eclesiásticos y civiles quienes efectuaban las juicios y condenas.

La Inquisición en Nueva España comenzó sus funciones en 1571, dependiendo de la Suprema de España y originalmente se encargó de velar porque ideas protestantes y judías no ingresaran al virreinato. La institución funcionó  en complicidad con los habitantes quienes muchas veces eran los delatores de sus vecinos. La función represiva de esta institución y su despótico legado trasciende hasta nuestro días.