Reformas borbónicas en Nueva España

Las reformas borbónicas transformaron política, económica y administrativamente el Virreinato de Nueva España.


La dinastía de los borbones no tardó en tomar medidas para realizar sendos cambios administrativos, políticos y económicos en América. Estas reformas tuvieron un impacto en todas las áreas de la sociedad.

Cambio de dinastía

Tras el último gobierno de la dinastía Austria o Habsburgo, la Casa de Borbón asumió el control de la Corona Española. Los Habsburgo dejaron una profunda crisis administrativa en Nueva España debido a que el sistema patrimonialista (venta de los cargos públicos, imposición de tributos por parte de los funcionarios y la protección de los monopolios) conllevó gran corrupción.

Reino de Carlos III

El rey Carlos III, inspirado en las ideas de la Ilustración, ejecutó las Reformas Borbónicas destinadas a modernizar el aparato público imponiendo un nuevo concepto de Estado. Para ello, intentó recuperar todos los derechos que habían recaído en corporaciones o grupos asumiendo la dirección política, económica y administrativa del reino.

José de Gálvez fue el hombre elegido para aplicar las reformas y retomar el control político y administrativo de Nueva España

Cambios administrativos

En esta área se creó el sistema de intendencias que modificó la división administrativa y política del virreinato dividiéndolo en 12.

Los intendentes fueron jóvenes españoles designados, que traían formación ilustrada, a quienes se les asignaron atribuciones para hacer más eficiente la administración y con el objetivo de restarle poder y funciones al virrey, Audiencia y miembros de la iglesia.

Cambios comerciales

La reforma comercial fue la de mayor impacto. La corona esperaba controlar totalmente el comercio, eliminando el activo contrabando existente, los intermediarios, y además de desarticular el monopolio que ejercían los miembros del Consulado.

En 1770 se autorizó el libre tráfico comercial con Las Antillas, Perú y Nueva Granada, abriendo nuevos puertos de libre intercambio. Asimismo, para disminuir el centralismo se crearon los consulados de Veracruz y Puebla.

En 1789 se declaró el libre comercio para Nueva España teniendo directas consecuencias para los comerciantes quienes se arruinaron y para los criollos quienes recibieron rápidamente las ideas ilustradas exportadas desde afuera y que sirvieron como fundamento para la lucha por la independencia.

También se realizaron cambios estructurales en la minería que la revitalizaron y modernizaron. En 1784 se creó un banco de avío, en 1792 se fundó el seminario de minería y en 1793 el Real Colegio de Minas de la Nueva España.

Cambios económicos

En el plano financiero se reordenó el Tribunal de Cuentas y se reorganizó la Real Hacienda. Lo anterior, significó el cambio de los funcionarios antiguos y la modernización del sistema de libros contables.

La Real Hacienda retomó el control en todos los centros del cobro y la recaudación de impuestos comerciales y aduaneros. Así también se crearon estancos comerciales controlados por el Estado.

Cambios culturales

Las ideas ilustradas fueron importadas rápidamente desde Europa y se expandieron en el continente americano. Las reformas en el plano educativo  buscaron introducir cambios en todos los niveles, incluyendo el universitario. El 1781 se creó la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España que buscaba mejorar la producción y acuñamiento de monedas en el territorio.

La ilustración, a su vez, promovió nuevas ideas en los criollos que pronto se transformaron en aspiraciones de carácter nacional.

Sumado a lo anterior, para la Corona Española los jesuitas se transformaron en una amenaza debido al poder e influencia alcanzada, por lo que en 1767, se determinó su expulsión del continente.

Cambios militares

Se envió a Juan de Villalba con el fin de crear un ejército profesional. En principio, fue difícil captar interesados en seguir la carrera militar por lo que hubo que reclutar obligadamente. Con el tiempo la institución ganó adeptos debido a los fueros que ofrecía como la exención de impuestos y otros privilegios.

La institucionalización del ejército no fue suficiente para hacer frente al problema de la piratería debido a que para ello se requería la creación de una armada que nunca se compuso.