Independencia de EE.UU: Apoyo internacional y las batallas decisivas

Después de la Declaración de Independencia y el aumento de las tensiones con Inglaterra, los Estados Unidos, además de la lucha local, comenzaron con un plan de acción para obtener apoyo internacional.


Apoyo internacional a Estados Unidos

El primer triunfo fue que Francia los reconociera como un estado independiente, además del apoyo militar. Luego, en 1779, España se unió a Francia en la disputa contra Inglaterra, principalmente por asuntos coloniales, este apoyo a Estados Unidos no fue directo y fue parte de una estrategia, en donde la lógica del “enemigo de mi enemigo es mi amigo” primó por sobre las diferencias que tenían los estadounidenses con los españoles en asunto que tenían que ver con la posesión de territorios en América. Así, España indirectamente apoya a Estados Unidos, pero no reconoce su independencia como sí lo había hecho Francia. Bajo un contexto similar, Holanda apoya a Estados Unidos, haciéndose parte de la alianza franco-española en 1780.

El primer acercamiento de Francia

El apoyo militar francés se inició al mando del Conde D’Estaing, quien junto con su flota amenazó a los ingleses en New York y luego desembarcó en Rhode Island. Desde ahí inició un avance hacia Boston en donde se instaló el apoyo francés. Sin embargo no fue suficiente la cantidad de milicias enviadas, por tanto, el primer apoyo consistió el adiestramiento y preparativos de tropas del Ejército Continental, en manos de militares destacados como Von Stuben, el Marqués de Lafayette, Kosciusko, entre otros.

El avance del ejército británico

En el bando realista, el general Howe a cargo de las fuerzas inglesas fue reemplazado en 1778 por Sir Henry Clinton. La estrategia de Clinton apuntó a establecerse en la zona de Philadelphia, para ello atravesó la ciudad de New Jersey viéndose atacado por las fuerzas del Ejército Continental a cargo de George Washington. El comandante norteamericano decidió establecer un cuartel general de resistencia en la zona norte de New York, en la espera del arribo de la ayuda francesa. Esto dejó desprotegido a los estados del sur, en donde los ingleses iniciaron una fuerte campaña militar. La ciudad de Savanna, en el estado de Georgia, cayó a finales de 1778; Charleston en Carolina del Sur, en mayo de 1780, primer paso para la invasión inglesa a la zona interior de Carolina del Norte y del Sur, y así lograr establecer la base del ejército realista en Yorktown, Virginia. Esto sucedió a cargo de Lord Cornwallis, en el verano de 1781.

El vuelco en la guerra

Este duro golpe significó para los norteamericanos la sensación que la guerra estaba pérdida y que los esfuerzos habían sido en vano. Sin embargo, la ayuda militar internacional, principalmente francesa, estaba próxima a llegar. Al mando del Conde de Rachambeau llegaron cerca de 6000 hombres de armas a Rhode Island, sumado a esto en mayo de 1781, llegó un contingente naval importante a cargo del Conde de Barras, que posibilitó la reunión entre ambas fuerzas francesas con el ejército de George Washington en White Plains. Un tercer envío de apoyo francés, permitió frenar todo movimiento de la flota británica, impidiendo el apoyo a los ingleses que estaban teniendo avances en la zona sur.

Con estas condiciones fue posible el avance del Ejército Continental hacia las ciudades ocupadas del sur, marcharon hacia Virginia y lograron recuperar Yorktown, el principal centro de operaciones ingleses. El General inglés Cornwallis, junto a su ejército de 7000 soldados, finalmente, se rindió el 17 de octubre de 1781, terminando con ello la guerra en territorio norteamericano. Pera faltaría un año para que Inglaterra aceptara la Independencia de los Estados Unidos de América.

El reconocimiento de la Independencia

A partir del triunfo del Ejército Continental, comenzó el proceso de negociación para la firma de la paz entre los Estados Unidos y la Corona inglesa. Por parte de los británicos el encargado fue Richard Oswald, mientras que los norteamericanos designaron a Franklin, John Jay, John Admas y Henry Laurens, quienes firmaron el Tratado de Paz el 30 de noviembre de 1782 en la ciudad de Paris, y que finalmente entró en vigencia el 3 de septiembre de 1783, en el cual el Imperio Británico reconoció la independencia de los Estados Unidos de América reconociéndoles plenos derechos políticas y económicos.