Estados Unidos Colonial: antecedentes de la independencia.

Las colonias americanas respetaron en gran medida la constitución inglesa, sin embargo, modificaciones a las legislaciones durante el siglo XVIII dan inicio la lucha por la independencia.


Antecendentes

Las diferencias entre 13 de las colonias inglesas en América y la Corona europea se fueron construyendo desde la fundación de la primera colonia en 1607, sin embargo, fue después de más de un siglo y medio es que estas diferencias se manifestaron abiertamente. El desarrollo económico, político y cultural de cada colonia las hacía capaces de tener, en la práctica, una sociedad autónoma en donde la tutela de la Corona pasó a ser una molestia a la libertad de quienes vivían en América.

El dominio de Inglaterra sobre sus colonias estuvo marcado por una política parcializada y distinta para cada una, mientras estas fueran útiles a los criterios mercantilistas imperantes para la Corona. Las colonias tenían el rol de suministradores de materias primas para el desarrollo de industrias en Inglaterra, por tanto, no podían convertirse en competencia de la metrópoli. Sin embargo, las concesiones entregadas a cada colonia, indirectamente, no apuntaban en esa dirección y poco a poco, a través de los siglos XVII y XVIII, las colonias lograron conformarse como sociedades con un potencial de negociación similar a otro Estado. Si bien, Inglaterra poco a poco se fue dando cuenta de esta situación e intentó enmendarla con nuevas leyes de navegación y restricciones a las colonias, sólo lograron cohesionar más a las colonias americanas y el rechazo fue inmediato.

Las distancias entre colonias y Corona, habían aumentado, los americanos se sustentaban en los mismos principios fundamentales que la política británica. Si bien las diferencias se apreciaban, por ejemplo, en que las leyes y regulaciones del Parlamento británico habían sido desplazadas por las aprobadas en las Asambleas Legislativas o Parlamentos coloniales, estas seguían estando apegadas a la legalidad de la Constitución inglesa.

Sustento legal de la autonomía americana durante la época colonial

Uno de los puntos de la Constitución inglesa que permitió el desarrollo gradual de una legislación propiamente americana fueron los términos relativos al derecho de la libertad personal y la representatividad de quienes gobiernan entregada por los ciudadanos. Entendiendo que las colonias no participaban directamente en el Parlamento inglés, se daba por entendido que bajo el concepto de representatividad y libertada, que los americanos podían tener su propio mecanismo de gobierno.

Poco a poco los gobiernos coloniales se fueron enfrentando a las decisiones y a las autoridades nombradas por la Corona inglesa, llevando a que Inglaterra decidiera retomar el control de la situación. El momento adecuado para hacerlo, según la Corona inglesa, fue luego de los sucesos de la Guerra de los Siete Años que enfrentó a varios Estados europeos, en donde destaca el conflicto entre Francia e Inglaterra, que acabó en 1763, en donde los ingleses lograron expandir su imperio hacia Canadá, la zona oriental de Mississippi y parte de Florida. Esto significó que Inglaterra duplicara sus posesiones en América, haciéndose poseedora de más de 30 colonias. Con estas nuevas adquisiciones resurge la necesidad de controlar centralizadamente lo que sucede en cada colonia, tanto económica como políticamente. Se comienzan a implementar una serie de restricciones e impuestos tales como la ley del azúcar, ley de la estampilla, ley townshen, entre otras medidas. Sin embargo, el problema principal es que estas nuevas legislaciones carecían de un sustento legal a ojos de los colonos americanos, sustentados en la misma Constitución inglesa que declaraba “no hay tributación sin representación”, generando el repudio generalizado de los colonos americanos, quienes habían respetado en buena medida la carta magna inglesa.

Sin embargo, un problema mayor fue la Proclama Real de 1763, en las que se establecía un régimen de gobiernos representativos y la fijación de límites a la expansión de las colonias hacia el oeste, siendo este último punto el más conflictivo, porque las colonias habían aprovechado, de forma paulatina, las tierras del oeste para fortalecerse económicamente.