Arte Incaico: Pintura y Orfebrería.

A continuación revisaremos las características más destacadas en el arte de la pintura y la orfebrería Inca.


Pintura Inca

Esta disciplina fue ampliamente desarrollada durante el Tawantinsuyo teniendo como objetivo la representación de hechos heroicos y vivencias propias de la mitología inca. A través de amplios tablones expresaban tales acontecimientos, con la finalidad de generar sometimiento y aceptación de las clases bajas y ayllus al poderío de la nobleza imperial. Por ende la pintura era creada con un fin netamente utilitario y de servicio a la burocracia estatal.

Como elementos esenciales del desarrollo de la pintura podemos destacar (y como se puede constatar en el avance de otras disciplinas artísticas) la herencia adquirida de otras culturas precedentes al establecimiento del Imperio Inca. Propio de este legado evidenciamos el uso de la policromía en sus pinturas; es decir, el uso de dos o más colores en sus representaciones. Cabe precisar que la pintura en el incanato debe concebirse como apoyo y complemento al desarrollo de otras disciplinas artísticas como la cerámica y la textilería.

La pintura fue empleada de diversas formas, las cuales se detallan a continuación:

  • Mantos: Aunque las pinturas en esta modalidad se ocupaba mínimamente, éstas servían para teñir las telas de algodón que iban destinadas a la nobleza.
  • Kero: Vaso de madera usado en ceremoniales fúnebres y con fines prácticos y utilitarios. En la textura de dichos jarros era posible evidenciar trazos de dibujos que eran tinturados con diversas tonalidades. Generalmente estos recipientes eran decorados con dibujos de animales, príncipes incas, guerreros y músicos.
  • Escudos: Colorear dichos implementos de guerra servía para diferenciarse de sus enemigos.
  • Mapas: A través de las diversas tonalidades, representaban regiones o planos de las ciudades que construían.
  • Murales: Esta técnica de representación fue heredada de las diversas culturas que habitaron la costa peruana, antes de la expansión incaica. Debido al clima desértico costero, que es propio de la zona, se empleó el uso de adobe (mezcla de barro, agua y paja) para la elaboración de dichas paredes.

Para finalizar, el Inca Pachacútec mandó construir bajo su mandato el museo de Poquencancha -localizado en Cusco- que albergó este tipo de representaciones que demostraban la grandiosidad, fortaleza y heroísmo del pueblo inca.

Orfebrería Inca

Los incas fueron legados de esta técnica en base a los grandes avances logrados por los pueblos de la costa norte, principalmente de la cultura Chimú y de artesanos de Lambayeque. Posteriormente, este tipo de manualidad fue expandida a diversas zonas del Tawantisuyo debido a que en el área de control del imperio existían minas en zonas de Ayacucho, Huancavelica y Cusco.

Los orfebres trabajaron diversos metales, particularmente cobre, zinc, bronce y en menor medida, hierro. Tanto el oro y la plata, como metales de mayor valor, fueron administrados por unos encargados enviados por la nobleza: los “Coricamayoc” que eran los personeros encargados de suministrar el metal dorado, mientras que los “Colquecamayoc” eran  quienes repartían la plata a dichos artistas del metal. Para obtener un aspecto dorado en sus creaciones, los incas supieron generar aleaciones con otros metales para lograr esta tonalidad; comúnmente fusionaban el cobre con el oro y este último metal con el mercurio, los cuales se desarrollaban en unos hornos que funcionaban a altas temperaturas los cuales eran conocidos como “huayras”.

Mediante el uso de moldes fabricaron figuras ceremoniales, imágenes de dioses y animales, vasos, artículos para el uso agrícola e instrumental quirúrgico. Amplias planchas de oro y plata permitieron decorar y hermosear el templo de “Coricancha”, en Cusco, para adorar al dios “Inti”. Gran parte de estos artículos preciosos fueron usados por la nobleza del imperio.

Si bien existieron comunidades del norte del incanato especializados en el arte orfebre, y con la finalidad de obtener elementos valiosos con la mayor rapidez posible, otros pueblos fueron desterrados de sus comunidades de origen hacia territorios norteños (cercanos a Ecuador) para que se ocupasen de este tipo de actividades. Los yanaconas también fueron obligados a laborar en este tipo de arte manual.

Gran parte de estos apetecidos metales fueron saqueados por los españoles en sus sed por obtener la mayor cantidad de metales preciosos, particularmente plata y oro.