Calendario astronómico Inca y Quechua.

Conoce las características del calendario astronómico Inca y Quechua.


Antes de comenzar a describir ambos calendarios, es necesario señalar que la base para la confección de los diversos calendarios usados por los pueblos prehispánicos, como el azteca y el inca, fueron los avanzados conocimientos de astronomía que tuvieron estos pueblos. La precisión en la confección de dichos implementos, era de suma importancia para el desarrollo de las actividades agrícolas que era el sustento económico y alimentario de los imperios.

Para el caso inca cabe precisar algunas características esenciales como la noción que poseían sobre las constelaciones debido a que conocieron la Cruz del Sur, Escorpión, Cáncer y Orión que para los tarpuntaes (sacerdotes del sol, especialistas en temas astronómicos) eran relevantes debido a que sus apariciones eran designios y premoniciones para sus habitantes.

Los incas dedicaron tiempo en la construcción de diversos templos para la investigación de los astros, como el “Templo del Sol” (que poseía cuarenta ejes que indicaban las posiciones astronómicas y topográficas) y la “Paramonga” templo en el cual calculaban el tiempo en base al movimiento del sol y la luna. Con estas investigaciones, los incas desarrollaron un calendario lunar, que precisaba las festividades religiosas y el solar que guiaba las actividades agrícolas el cuál poseía 365 días, 12 meses de 30 días cada uno, teniendo cinco meses un día más, determinando el inicio de los equinoccios y solsticios, siendo uno de los más importantes la celebración del Inti Raymi y el Cápac Raymi quienes daban inicio al comienzo del verano y el invierno.

Pachacútec dispuso que el año nuevo inca comenzase en el mes de diciembre (Cápac Raymi), coincidiendo con el día más largo, dónde el sol alcanza la mayor cantidad de horas de exposición. El nombre de los demás meses  coincidía con una labor específica  a desarrollar durante cada periodo, tareas vinculadas con la agricultura, y la religión. El reloj solar de los incas llevaba por nombre muyuqmarca.

Tipos de Calendarios

El calendario quechua, en tanto, poseía una característica particular: era circular, apuntando a la cosmovisión que este pueblo poseía de los tiempos cíclicos. Este pueblo, que habitó los Andes peruanos, bolivianos, argentinos y chilenos, usó tres tipos de calendarios: lunar, solar y agrícola.

El calendario lunar comenzaba en el mes de junio, nominado por ellos como Samaña, iniciando cada mes con la aparición de la luna nueva; reflejaba cada mes un acontecimiento meteorológico.

El calendario solar posee cuatro etapas de tres meses cada uno: los llamados solsticios y equinoccios, que en lengua quechua se mencionan así:

  • Inti  Raymi: Solsticio de invierno.
  • Qoya Raymi: Equinoccio de primavera.
  • Cápac Raymi: Solsticio de verano.
  • Paukar Raymi: Equinoccio de otoño.

El calendario solar quechua comprende 13 meses, de 28  días cada uno, totalizando 364 días, agregando el día 365 como la celebración del Inti Raymi.

El calendario agrícola se encuentra estrechamente vinculado a las estaciones climáticas:

Jurypacha: De mayo a agosto, indicando que son estaciones de frío.

Wayrapacha: Comprende los meses de agosto a noviembre. Corresponde a los meses ventosos.

Jallupacha: Abarca  entre noviembre a febrero. Es el periodo de lluvias.

Llamp’a upacha: Comienza en febrero para terminar en mayo. Indica momento de calor y altas temperaturas.

Machu Picchu

La imponente y magnífica ciudadela de Machu Picchu, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y principal foco turístico del Perú, fue fundado a comienzos en el siglo XV como parte de un proceso de expansión de tierras para el uso agrícola de diversos pueblos andinos, pero que con el tiempo se convirtió en una ciudad santuario del imperio.

Lugar de descanso del Inca Pachacútec, fue concebida  a los pies del monte Huayna Picchu y rodeada por el río Vilcanota-Urumbamba y emplazada en este lugar debido a criterios astronómicos, poseyó 172 edificios, dividiéndose la ciudad en dos zonas: una norte , donde se ubicaban los edificios burocráticos del imperio, el Templo del Sol, la Casa de las Escogidas, la Plaza Sagrada y la residencia del Sapa Inca y una zona sur rodeada de predios agrícolas la cuál era separada de la zona norte por un muro de contención que servía para drenar abundante lluvia que cae en esta ciudadela.

La construcción de los diversos edificios de Machu Picchu fue hecha con piedra de granito, complementada con cuarzo y mica, talladas con herramientas de bronce, los cuales con el paso de los siglos se fueron llenando de vegetación tras el arribo de los españoles al Tawantinsuyo y el abandono progresivo de los indígenas que habitaban este espacio, al percatarse de la huida de la nobleza de este lugar.

Fue re-descubierta a comienzos del siglo XX por Hiram Bingam III, quien desarrollo variadas investigaciones en torno a la construcción de esta ciudad, auspiciadas por la Universidad de Yale. Muchas de las riquezas encontradas en estas investigaciones fueron robadas, siendo recién devueltas en el año 2011, tras gestiones del gobierno peruano ante esta universidad estadounidense.