Caminos del Inca: Cápac Ñan.

Conoce las características del sistema de caminos del Inca denominado en quechua como Cápac Ñan y su importancia en la actualidad.


Probablemente has oído hablar de la “Carretera Panamericana”, la cual es una amplia autovía que atraviesa todo el continente americano, permitiendo la conexión de diversas ciudades y pueblos con grandes metrópolis. Un ejemplo de ellos es la capital del Perú, Lima, la cual es atravesada por esta carretera, derivándose de ésta otras rutas hacia la sierra andina, conectándose con ciudades como Huancayo, Jauja o Huánuco.

El Tahuantinsuyo también desarrolló un sistema vial, aunque no con la tecnología de nuestros tiempos, pero que sí permitía una integración de todos los territorios conquistados. Este sistema llevaba por nombre “Cápac Ñan” que en lengua quechua significa “Camino Real”, ruta que tenía su origen en la ciudad de Cusco, lugar desde donde se generaban diversos caminos que permitían penetrar diversas comarcas andinas. A grandes rasgos, podemos destacar que esta obra arquitectónica alcanzó una longitud de 5.200 km., circundando lugares como Quito y el río Ancasmayo en Colombia, por el norte, y Tucumán y Santiago de Chile en el extremo austral del imperio, llegando -finalmente- a la ribera del río Maule.

Las cuatro rutas

Paralelamente a este “Camino Real” existieron otras rutas que permitieron hacer extensivo el dominio de los incas de su amplio territorio conquistado. Son cuatro las rutas, las cuales se unían al Cápac Ñan a través de caminos intermedios que atravesaban extensos valles y los Andes. Estas son:

  • Costa Norte, que recorre las actuales ciudades de Ica, Lima, Piura, Tumbes, Quito hasta el río Ancasmayo, en Colombia.
  • Sierra Norte, ruta que circunda las ciudades de Jauja, Huánuco y Cajamarca en Perú, Loja y Quito en Ecuador, finalizando su ruta en el río Ancasmayo, Colombia.
  • Costa Sur, bordeando las urbes de Pisco, Nazca, Ica en Perú, Arica, Copiapó en Chile, Tucumán en Argentina y regresando a territorio chileno para finalizar su largo recorrido en las cercanías del río Maule.
  • Sierra Sur, atravesando las ciudades de Juliaca, La Paz (en Bolivia), Tucumán y Santiago de Chile.

Es importante recalcar que todas estas rutas tienen como punto de inicio la ciudad de Cusco.

Toda la red vial -anteriormente descrita- alcanza más de 30.000 km, lo que nos habla de lo extenso de este imperio y de cómo los incas reafirmaron su control sobre las tierras conquistadas. Si bien desde el periodo preincaico hubo indicios sobre redes viales para el traslado de especies en la cultura Chimú y previamente en la Huari, no fue hasta en el régimen del Inca Pachacútec, donde nació  la necesidad de generar una extensa red vial que permitiese un mayor control político, administrativo y militar de los señoríos conquistados, aunque este camino también generó integración entre diversos pueblos andinos y el intercambio  de valores culturales y religiosos.

El camino Real

El “Camino Real” fue construido en base a rocas y piedras talladas. En caso de que el terreno fuese fangoso o pantanoso se elaboraba una amalgama (mezcla) entre el barrio y la piedra, la cual era cubierta por pasto y vegetación. Para eliminar el exceso de humedad de dicha preparación, se colocaban canaletas para que escurriese el agua.

En territorios escarpados o montañosos (como la sierra andina) se construían escalinatas o caminos en forma de zigzag. Considerando lo accidentado del camino, y a la existencia  en el trayecto de quebradas profundas y ríos, los incas fueron capaces de diseñar puentes colgantes y flotantes que permitían la conexión ininterrumpida de un extremo a otro. Estos puentes fueron construidos generalmente con troncos y sus lianas, con fibra vegetal y mimbre; sin embargo, los caminos adyacentes eran de tierra, aunque esta condición no minimiza su calidad debido a que ellos estaban bien delimitados y cuidados.

Mantención del sistema de caminos

La mantención de estas vías estaba a cargo del curaca (jefe de los señoríos) quien debía preocuparse de la limpieza y el cuidado de éstos, como del abastecimiento de los “tambos”, dispositivos que almacenaban alimentos y granos, ubicados al lado del camino, los cuales servían para alimentar a las huestes incas, funcionarios del imperio y a los mensajeros que recorrían el extenso territorio del Tahuantinsuyo, llevando valijas y misivas, el cual recibía el nombre de “chasqui”.

Importancia del Camino Real en la actualidad

Durante las últimas décadas, los países por donde se construyó el “Camino Real” han hecho esfuerzos tendientes a revitalizar y preservar este trazado, convirtiendo esta ruta en un interesante atractivo turístico.

En el año 2014 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su innegable riqueza arquitectónica, cultural, étnica y natural.