La Pachamama.

Conoce qué significa pachamama, en que consistían las ofrendas que entregaban los Incas a ella y como esta divinidad precolombina ha sido visualizada en la santísima Virgen María mediante el sincretismo cultural. 


Conocida es la importancia que tenía para los incas el aspecto religioso. El dios Inti era el padre creador de todo los que les rodeaba, pero estos también otorgaban relevancia a la tierra considerando que la principal actividad económica y social  giraba en torno a la agricultura debido a que, según su cosmovisión, ésta era la que sustentaba el acontecer diario de los pueblos andinos. Esta deidad era conocida como la Pachamama.

Pachamama, que en lengua quechua significa “Madre Tierra” (siendo aceptado paralelamente el término Madre del Universo”), integra todo lo que contiene el espacio terrestre. Es decir, considera la fauna, la flora, ríos, lagos, vertientes, todo aquello que represente vida. También es madre protectora, proveedora, posibilitando la fertilidad y la vida. Al ser una entidad cercana a los humanos, los pueblos indígenas solían pedir perdón por desafiarla. Es importante destacar que si bien la Pachamama posee características pasivas, al contrario del dios Inti, ésta podía desencadenar enfermedades y calamidades si no se le nutre de ofrendas.

¿En qué consisten dichas ofrendas? Principalmente se componen de sacrificios animales de  especies auquénidas, que son mamíferos de los Andes del sur, compuestos por llamas, alpacas, guanacos y vicuñas.  Muy usado era el sacrificio del feto de la llama, ya que al desarrollar este acto, se garantizaba que no faltase la cosecha anual.  Otras ofrendas dadas a la Pachamama eran el sacrificio de llamas- para derramar su sangre-, entrega de hojas de coca y conchas marinas.

Ritual de la Pachamama

La celebración del ritual de la Pachamama, se considera una de las más antiguas del mundo andino, heredado de los pueblos que antecedieron al imperio inca. Tras la invasión de las huestes españolas, esta tradición sobrevivió, efectuándose en la actualidad en comunidades aymaras y quechuas de Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y del norte chileno. Eso sí, es necesario precisar que esta celebración ha sufrido modificaciones debido los aportes heredados de la religión católica ya que la imagen de la Pachamama ha sido visualizada en la Virgen María. Este proceso de fusión de costumbres españolas e indígenas se define como “sincretismo”, el cual no solo de produjo en lo religioso, sino también en lo cultural y en las formas de vida. Debido a este sincretismo, la veneración a esta divinidad se hace en torno a procesiones a la Virgen María en Jujuy y Salta, en Argentina, la Virgen de Copacabana en La Paz, la Virgen de Urkupina en Cochabamba y la Virgen del Socavón en Oruro, todas estas celebraciones desarrolladas en Bolivia y la Virgen de la Candelaria en Puno, Perú.

El ritual de celebración, llamada “pago” (en quechua, challa), se desarrolla a principios de agosto de cada año, dirigido por ancianos o las personas más experimentadas de la comunidad. Se considera un acto de reciprocidad, ya que la Pachamama cuida de sus hijos creyentes. A cambio, los pueblos deben entregar ofrendas como motivo de agradecimiento a lo recibido durante el año. El ritual parte con el entierro de una olla de barro con comida cocida el día anterior a la celebración. Al amanecer los participantes deben amarrarse cordones negros y blancos el cuello, los tobillos y las muñecas, para evitar el castigo de la “Madre de la Tierra”.

Posteriormente, durante la ceremonia se desarrolla un orificio donde se entierran todas las ofrendas, entre las que se encuentran comidas y bebidas. Sobre estos, se coloca la imagen de la Pachamama. Los presentes encienden un cigarro alrededor de la tierra para que la “Madre Tierra” fume junto a ellos. Este cigarro debe consumirse por completo; de lo contrario es augurio de desgracias y muertes.

Tras lo anterior se aromatiza el lugar con hierbas y los ofrendantes en parejas (hombre y mujer) piden permiso a la tierra para iniciar la celebración, rociando con alcohol el lugar. Posteriormente, los demás participantes entregar a la imagen de la Pachamama hojas de coca y tiran papel picado a ésta efigie para que no falten -durante el año- la alegría y buenos momentos.

Finalmente se comparte un almuerzo comunitario, dando fin a esta celebración propia de pueblos andinos.