Los Incas y la medicina

Conoce todo sobre el desarrollo de la medicina natural durante el imperio Inca.


Para todo ser humano es primordial tener buena salud, más si ésta debe entregarse en hospitales y centros médicos donde a cada individuo se le garantice atención de calidad. Si  bien el uso de la medicina tradicional es la más masificada, hay personas (y particularmente nuestros antepasados) que confían el alivio de sus dolencias y males a la medicina natural aplicada mediante infusiones, cremas o cataplasmas.

Durante el periodo de expansión de los incas, la medicina ocupó un rol fundamental en la sanación de sus habitantes, ejercida principalmente por curanderos a quienes se les atribuían “poderes mágicos”. El desarrollo de la medicina natural en el incanato no fue cosa del azar; hubo factores que facilitaron el desarrollo de esta labor, siendo el más relevante la gran diversidad de ecosistemas que poseía el Tawantinsuyo. Lo anterior se sustenta en la variedad climática y paisajística que fue incorporada por el imperio al conquistar la costa, la sierra andina y la selva amazónica, siendo esta condición aprovechada por los curanderos (quienes eran altamente valorados por la sociedad del imperio), pudiendo recolectar una gran cantidad de hierbas, plantas y semillas para sus rituales de sanación. Se deduce de lo anterior que el imperio era rico en flora, fauna y de las energías naturales que éstas poseían.

Otros suministros de sanación utilizados por estos “especialistas de la salud” eran animales vivos y disecados, pócimas y minerales, complementándose a estos elementos la utilización de danzas purificadoras como instrumentos para alcanzar el bienestar. Es necesario precisar que padecer una enfermedad era considerado para la sociedad incaica como parte de un maleficio o bien a que la persona afectada había pecado anteriormente, entendiéndose aquello como parte de la cosmovisión religiosa que tenían los incas, sumando a aquello cierto grado de superstición. Muy fuerte era la creencia entre los indígenas de que si una mujer -en estado de embarazo- pasaba bajo un arcoíris, el bebé nacería muerto o si ésta tenía contacto con cadáveres, sus hijos nacerían feos.

Cirugías Incas

Si bien era rudimentaria y precaria, los incas tenían conocimientos de cirugías las cuales fueron practicadas por los “sirkar” quienes a través de un “tumi” (especie de bisturí en forma de T) abrían el cerebro para extraer tumores y espíritus malignos. Tras practicar dicha operación este hueco era suturado con placas de oro, plata o cortezas de calabazas. Estos “cirujanos” también practicaron la “vilcachima” que era la acción de extraer objetos extraños de los órganos humanos y la curación de fracturas, heridas y luxaciones, aplicando vendajes para proteger y evitar infecciones en los lugares corporales donde se generaban estos accidentes. Se les puede considerar como los actuales kinesiólogos.

Sancoyoc y otros especialistas

Otros especialistas de la medicina inca eran los “sancoyoc”, quienes curaban a las personas mediante el uso de poderes mágicos, mientras que los “macsas” buscaban la sanación a través de sacrificios de animales. Los “sayoc”, por su parte, aplicaron el maíz como método de alivio a dolencias, pero fueron los “hampa-camayoc” los expertos más recurridos por los habitantes de los señoríos porque poseían todo el conocimiento naturista, heredado de sus antepasados y al constante estudio que hacían de las diversas plantas, hierbas, semillas, cortezas, sebo, tabaco y minerales existentes en el amplio territorio inca, siendo la hoja de coca y la chicha los elementos naturistas más difundidos y empleados porque ambos permitían anestesiar y calmar de forma efectiva el dolor. Antes de atender a los enfermos, estos sanadores analizaban exhaustivamente a éstos, generando un perfil médico para aplicar el tratamiento más acertado a sus pacientes los cuales abarcaban la cura de diversos dolores y enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea y la sífilis, la ceguera, hemorragias (tanto externas e internas), lumbago, diversos tipos de cáncer, resfríos y carrasperas, herpes, cólicos, entre las más destacados.

Para finalizar, los incas eran preocupados por el bienestar de la salud, era relevante para ellos la salud mental. Por lo tanto los “hampa-camayoc” tenían conocimientos acabados  en la cura de problemas síquicos, parapsicológicos y espirituales.