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Atenas

En la región del Golfo de Ática, al noroeste de la Península del Peloponeso, surgió una ciudad que es considerada un reducto de la civilización micénica: Atenas. Fundada por los aqueos que lograron huir de la invasión doria, en Atenas se desarrolló una singular cultura que lograría destacar por sobre las demás polis griegas; de ella, su mayor expresión fue el sistema de gobierno conocido como democracia.

Los griegos, para referirse a todo lo concerniente a las estructuras de las ciudades y sus formas de gobierno, utilizaban la palabra política; este término proviene del concepto polis, que significa ciudad.

Las polis griegas sufrieron diversos procesos de transformaciones políticas y sociales, que en el siglo VI a. de C, posibilitaron que en Atenas surgiera la democracia. Es preciso decir, que en la evolución histórica de esta polis, se pueden reconocer claramente los ensayos políticos que dieron origen a la forma de gobierno más expandida y valorada en la sociedad occidental contemporánea.

En los comienzos de Atenas, el poder lo controlaban los grandes propietarios de tierras cultivables, quienes eran encabezados por la autoridad de un rey; los nobles se denominaban eupátridas, término que quiere decir “hijo de un padre ilustre”. Los eupátridas, progresivamente fueron socavando la autoridad del rey, debido a la acumulación de tierras, lo que trajo como resultado la transformación de la monarquía en una república de carácter aristocrático.

Sobre este último evento, es preciso señalar, que se enmarca en una de las principales características del desarrolló político y social de los atenienses: la constante y dinámica evolución de las instituciones de gobierno, a diferencia de lo que ocurría en Esparta, donde la rígida organización social propiciaba un elevado y estricto conservadurismo político.

El gobierno de los aristócratas o nobles, conocido como oligarquía, se caracterizó por una institución llamada Arcontado, una especie de consejo compuesto por nueve integrantes. De estos, tres miembros ejercían los cargos más relevantes: en primer lugar, estaba el arconte rey, sobre quién recaían funciones sacerdotales; el arconte polemarco, el que estaba encargado de comandar las fuerza armadas; y el arconte epónimo, quién se ocupaba del poder ejecutivo. Los seis restantes miembros del Arcontado eran llamados tesmótetas, y debían integrar la Corte Suprema de justicia.

No obstante, el Arcontado estaba supeditado a las decisiones del Areópago, una instancia que componían los líderes de los eupátridas y que durante los gobiernos aristocráticos, constituían la autoridad principal.

El dominio de los aristócratas fue interrumpido por la irrupción del descontento de gran parte de la población ateniense debido a los abusos, sobre todo en el campo, de los nobles: una revuelta campesina dirigida por Ciclón, que reclamaba una reforma agraria, la abolición de deudas y el ejercicio de derechos políticos, fue el primer aviso que recibieron los eupátridas. La consecuencia fue que estos últimos encargaron a Dracón que modificara las instituciones políticas, iniciado el periodo de las tiranías.

El principal rasgo de las reformas draconianas es la codificación de las normas jurídicas constitucionales y del derecho penal. Dracón, en primer término, suprimió al Arcontado las funciones judiciales y las trasfirió al Areópago; sin embargo, en la práctica, esta medida sólo significó una leve disminución en el poder de los eupátridas y no atenúo los reclamos de los campesinos. De hecho, gran parte de las medidas de Dracón aumentaron el yugo noble sobre los labriegos, ya que estableció severas leyes para controlar los actos de ellos; por ejemplo, el robo de un repollo, delito común entre los campesinos, era castigado por con la pena de muerte.

Ante el escaso efecto que provocaron las reformas draconianas, en el año 594 a. de C., los atenienses debieron convocar a Solón, quién otorgó extendió los derechos ciudadanos a todos los atenienses, estableciendo un orden social, de cuatro estratos, basado en la capacidad económica de cada persona. Esta forma de organización política se conoce como timocracia, y supone que los más adinerados controlen el poder, en desmedro de la gran masa de campesinos pobres.

Sin embargo, entre la aristocracia y la timocracia existen diferencias ya que Solón suprimió el poder de los nobles aboliendo el derecho de sangre; de esta forma, todos los ciudadanos propietarios pueden postular a cargos públicos, aunque a los asalariados les estaba impedido formar parte del ejército y de la magistratura.

Las reformas de Solón posibilitaron el nacimiento de una especie de democracia, aunque con varias limitaciones. Con la intención de asegurar su permanencia y para evitar una posible restauración aristocrática, Solón fundó la institución de la Bulé, el que era un consejo compuesto por 400 miembros elegidos mediante sufragio popular.

En el campo económico, Solón impulsó el desarrollo de la manufactura y el comercio marítimo; además, unifica los sistemas de peso y medida, junto con promover el establecimiento de un sistema monetario.

Por otro lado, en el aspecto social, las reformas de Solón apuntan a aliviar las cargas que las hipotecas representaban para los campesinos atenienses endeudados, e intentó aumentar el número de propietarios de tierras mediante la liberación de las sucesiones hereditarias, las que habían colaborado en la acumulación latifundista de los aristócratas.

El resultado de las medidas que promulgó Solón fue la relativa disminución de la agitación social en Atenas; aunque, sin embargo, los eupátridas no se mostraron muy conformes con ellas y, mediante la fuerza, impusieron a Pisístrato como tirano.
Pisístrato, una vez en el gobierno, se dedicó a afirmar su régimen, otorgándole un sello marcadamente personalista. Las obras públicas fueron uno de los principales campos donde actúo Pisístrato, junto con la concesión de créditos a los campesinos para financiar una reforma agrícola, orientada hacia el crecimiento de las actividades vitivinícolas y la producción de aceite de oliva.

De la misma forma, Pisístrato, fomentó el desarrollo del comercio marítimo y favoreció el levantamiento de colonias en el Helesponto; además, generó la formación de un sistema de alianzas entre Atenas y otras polis del mar Egeo y de las costas de Jonia: la consecuencia de la política exterior de Pisístrato, fue la instalación de una talasocracia dominada por Atenas.

El gobierno de Pisístrato fue continuado, efímeramente, por sus hijos Hiparco y Hipias, los que debido al fuerte autoritarismo con que desempeñaron sus cargos, fueron expulsados del poder. En el año 510 a. de C., Hipias fue removido por un levantamiento popular, aunque los eupátridas intentan conservar el control de gobierno al promover la tiranía de Cleómenes; pero, sin embargo, los partidarios de la democratización de la sociedad ateniense, en el año 502 a. de C., lograron imponer a Clístenes, el líder del partido popular.

La tiranía de Clístenes se abocó principalmente a suprimir el fundamento de casta (propuesto por Dracón-aristocracia) y el fundamento económico (propuesto por Solón-timocracia), y reemplazarlos por un sistema de organización social basado en la territorialidad. En la práctica, la ciudad de Atenas fue dividida en 10 circunscripciones en la cuales los habitantes de cada una ellas, constituían un demo o tribu; los demos son similares a nuestras comunas, y contaban con una autoridad que estaba encargada de velar por los problemas locales.

La Constitución que impulsó Clístenes, llamada policlasista, señalaba que en cada uno de las 10 circunscripciones territoriales o tribus, el poder debía ser ejercido por cualquier ciudadano ateniense, sin importar su condición social. Estas medidas también modificaron la conformación de la Bulé, y sus integrantes fueron aumentados a 500; por otro lado, las fuerzas armadas quedaron bajo la jefatura de 10 estrategas militares.

Cabe señalar que una de las disposiciones más conocidas de las reformas de Clístenes fue la que estableció el ostracismo; el ostracismo implicaba que todos los años, mediante votación popular, se desterrará a los ciudadanos que eran considerados un peligro para la supervivencia del Estado ateniense.

Las reformas de Clístenes lograron democratizar a la sociedad de Atenas, al conseguir una relativa igualdad mediante la abolición de los privilegios hereditarios de los eupátridas; sin embargo, las medidas de Clístenes, sólo abarcaron a los ciudadanos atenienses, sin incluir en ellas, a la población esclava.