Crisis de la economía capitalista.

La crisis de la economía capitalista en el siglo XX se produce en primera instancia en Estados Unidos. La causa directa fue la caída de la bolsa de valores de Nueva York, lo que generó una serie de acontecimientos en cadena que afectaron a la producción. De esta forma, disminuyeron los precios, los bancos cayeron en crisis y  aumento el desempleo.


Crisis de 1919 en Estados Unidos:  El jueves negro

De esta forma se le llamó al jueves 24 de octubre de 1929. Aquel día un gran número de personas se congregaron ante el edificio de la bolsa de Nueva York a causa de la preocupación por el derrumbe de las acciones.

La caída de la bolsa tuvo sus antecedentes en el carácter expansionista de la economía de Estados Unidos, el agotamiento de las garantías de ganancias en inversiones de la bolsa. Y el factor más importante estuvo, en la excesiva especulación en la bolsa.

Una gran parte de los agentes, negociaron las acciones a crédito sin pedir a cambio el dinero al contado. La retribución en efectivo no superó el 10% del valor acordado. Con esta dinámica, los valores en la bolsa habían ido subiendo por el aumento de los negocios y los beneficios de la empresa.

Así en Wall Street los valores cotizados progresaron dos veces más rápido que la producción industrial y mientras, el consumo se mantuvo estable. Una gran parte de compradores compraron títulos con créditos bancarios de bajo interés, revendiéndolos a un precio más elevado, lo que trajo en consecuencia un rápido enriquecimiento.

Consecuencias

La caída de la bolsa redujó considerablemente la posibilidad de inversión, aumentaron las quiebras comerciales, bancarias y se retiraron los depósitos, las garantías de los préstamos, la caída los precios y el aumento desmesurado del desempleo.

Los primeros afectados fueron los encargados del comercio mayorista, los que no pudieron comprar más mercaderías como el maíz, trigo, algodón y azúcar. El desempleo creció considerablemente, lo que trajo en consecuencia el aumento de la mendicidad, enfermedad, migraciones y empeoramiento de la calidad de vida.

La caída de los precios de las materias primas estadounidenses, afectó a los competidores europeos, provocando la caída del consumo y las exportaciones europeas y el cierre de los créditos. En Alemania el retiro de los préstamos trajo más repercusiones a las que ya existían luego de la Primera Guerra Mundial. Y fue casi imposible pagar los costos de la guerra, eliminando la oposición de comunistas y nazis.

Austria vivió el cierre de un banco a causa de la crisis el Kreditanstalt. Esta razón llevó a promover un acuerdo aduanero con Alemania, pero nunca se concretó. En consecuencia, no se pudieron evitar las quiebras en otros bancos.

Gran Bretaña vivió una caída de precios en sus manufacturas y capitales, que eliminó rápidamente su capacidad de compra. La caída de las exportaciones, más la ausencia de créditos externos y la pérdida de las empresas, desestabilizaron la economía. Por esta causa, se abandonó al patrón oro y la libra dependió de la oferta y la demanda en el mercado de cambios.

Del punto de vista global, la crisis se extendió rápidamente. En respuesta los Estados adoptaron políticas económicas deflacionistas, devaluaciones monetarias y el adoptaron el patrón oro. A la vez se implementó un sistema de control de cambios –fondo de regulación- el que estaba ligado al intervencionismo estatal, para la compra de productos.

La política de sustitución de importaciones fue otra medida, se pretendió establecer una economía enfocada hacia la producción interna y así se produjo incurriendo en menos costos.